Venezuela en alarma tras derrame de petróleo al mar Caribe

Venezuela sigue en alarma tras derrame de petróleo al mar Caribe

Foto: Cortesía.

El derrame de petróleo desde la refinería El Palito, en el estado Carabobo (norte), comenzó el 19 de julio y cubre un tramo de la costa caribeña de Venezuela. La comunidad científica en Venezuela está alarmada por la poca respuesta y falta de evaluación  al derrame de petróleo que está afectando desde el 22 de julio de 2020 reservas naturales de gran valor.

Los científicos se interesan en querer reducir la magnitud del impacto de ese desastre, mientras se detectan nuevas fugas del hidrocarburo.

Pero si los daños al rico ecosistema de animales y plantas que conforman el Parque Nacional Morrocoy y otras reservas naturales en los estados Falcón y Carabobo, al norte de Venezuela, son lamentables y un tanto desconocidos, las consecuencias en la salud de los habitantes puede ser una nueva tragedia en camino, de la tantas que enfrenta este país ya en crisis.

El derrame de petróleo que se efectúa desde la estatal refinería El Palito, en el estado Carabobo (norte), comenzó el 19 de julio de 2020 y cubre un tramo de la costa caribeña de Venezuela convirtiéndose en la mayor fuga de hidrocarburos sobre el mar de esa nación, en dos décadas.

La Comisión Oceanográfica Intergubernamental de la UNESCO (COI) informó que “tenemos conocimiento de la situación (en Venezuela) y haremos las consultas pertinentes internas y tan pronto tengamos una recomendación la daremos a conocer”, subrayó Cesar Toro el representante para el Caribe de este organismo tras una consulta del Diario Las Américas.

La COI es la única organización competente para las ciencias del mar dentro del sistema de las Naciones Unidas que promueve investigaciones y coordina políticas de protección del medio marino, un elemento clave en estos momentos en los que el gobierno de Nicolás Maduro apunta a minimizar el impacto de lo ocurrido.

Los expertos ambientales del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), determinaron que solo 1% del Parque Nacional Morrocoy está afectado, según el Ministerio de Ecosocialismo, encargado de la política ambiental, una evaluación que la comunidad científica local refuta de plano «por carecer de rigor».

“Para poder estimar la verdadera extensión y magnitud del impacto es necesario realizar un levantamiento sistemático, robusto y repetible que te permita calcular el porcentaje. Ningún valor de afectación sin respaldo de esta evaluación no puede considerarse como otra cosa que una opinión. Así de simple”, advirtió el profesor Eduardo Klein, del Laboratorio de Sensores Remotos de la Universidad Simón Bolívar.

Klein, desde Australia, fue uno de los primeros expertos en aportar los datos técnicos del derrame al observar con asistencia satelital y sensores remotos que unos 26.730 barriles de crudo llegaron al mar desde la refinería El Palito, a principios de julio.

Para este reputado biólogo venezolano “hay los que dicen que la afectación ha sido mínima, otros que ha sido una devastación total. Posiblemente la respuesta esté en algún lugar en el medio de ambas posiciones”.

El lunes 24 de agosto, Klein volvió a alertar sobre un posible nuevo derrame que se sumaría a los dos que se reportaron en julio, sin descartar, no obstante, que sea un remanente de la segunda fuga de la refinería.

Recordada como una rica potencia energética con las mayores reservas de petróleo del mundo, venida a menos ahora por la corrupción y políticas de corte socialista, la refinería El Palito forma parte de una enorme zona industrial de Petróleos de Venezuela (PDVSA) que abarca casi dos estados al lado de áreas protegidas como el Parque Nacional Morrocoy, el Refugio de Cuare y una reserva de fauna silvestre.

La zona afectada es Golfo Triste (estados Carabobo y Falcón) cuya diversidad en ecosistemas tropicales como manglares, arrecifes coralinos y pastos marinos, son de alta fragilidad ambiental, explicaba Deborah Bigio, directora ejecutiva de FUDENA, una organización dedicada a la conservación natural.

 

Peligroso secreto

Los detalles que produjeron esta situación hasta el momento son “secreto ” siendo este un tema tan sensible como el medioambiente. Los técnicos y ambientalistas venezolanos vinculan el hecho a un desbordamiento de la laguna de oxidación donde se depositan los residuos de la refinería El Palito.

Las lluvias de los últimos meses y la falta de mantenimiento habrían contribuido a este derrame, descartando una fuga por la ruptura de tuberías desde el complejo.

Esas lagunas se desbordaron con las lluvias “al haber diferencia de densidad. El agua baja y el petróleo sube. Y fue el crudo el que se desbordó. Esto siempre pasaba, pero había planes de contingencia que permitían sostener con unas mayas especiales, como boyas, el derrame de los hidrocarburos”, explicó Samuel Narciso, un malacólogo venezolano que en las últimas semanas ha participado en la recolección de los residuos en las playas afectadas de Falcón.

El señor Narciso ha participado con cuadrillas ambientalistas en la limpieza, con pala y bolsas de plástico en mano, de los residuos del derrame recorriendo 17 kilómetros de playa que quedaron afectados, lo que para él como sus vecinos “es un deber moral”, dijo.

“Nosotros recorrimos 17 kilómetros de playa contaminadas. El Parque Nacional Morrocoy tiene 30.090 hectáreas y el Refugio de Cuare (ambos en Falcon) 11.856. Los dos suman 42.000 hectáreas. Decir entonces que 1% es la zona de afectación no concuerda. Quizá por decir un número menor, asomaron esto, pero es un error”, explicó el malacólogo, director del Centro de Investigación y Atención Comunitaria de FUDENA.

La Sociedad Venezolana de Ecología ha solicitado la oportunidad de unir experiencia con geólogos, zoólogos, ecólogos y científicos, que llevan años de experiencia en estudios de arrecifes coralinos, manglares, abundantes en las zonas afectadas, pero no les han dado respuesta.

Un asunto clave en cualquier tipo de contingencia como esta es conocer la sustancia que se ha derramado para medir la toxicidad sobre los ecosistemas y aplicar los protocolos de limpieza adecuados. Sin la información específica desde PDVSA, su silencio está afectando las operaciones adecuadas de saneamiento.

Jesús Goya trabajó como técnico de inspección durante cinco años dentro del complejo de PDVSA Gas Oriente, en la ciudad costera de Puerto La Cruz y recuerda las visitas al complejo refinador El Palito donde los protocolos de seguridad y vigilancia de derrame eran manejados de forma computarizada.

“En realidad en todos los complejos de Petróleos de Venezuela los controles de seguridad eran eficientes. Pero es a partir de 2016, de forma definitiva, cuando el Gobierno se deshizo de las contratistas que prestaban servicios, por las deudas adquiridas. Entonces se hizo imposible seguir operando. Lo ocurrido en El Palito luce como negligencia, sin duda”, advierte el especialista.

 

Testimonio de un testigo

Cayo Peraza es una de las islas más pequeñas de Morrocoy ubicado en el poblado de Chichiriviche, dentro del estado Falcón, afectado por el derrame.

Desde allí el arquitecto Aldo Peñaloza ha participado en el saneamiento de las arenas junto con los vecinos del lugar percatándose de lo complejo que se torna la situación.

“El hidrocarburo más pesado tocó Cayo Peraza, que afortunadamente no golpeó los corales. A Cayo Borracho, más al norte del parque, llegó un residuo muy acuoso que tenía coloraciones tornasol, muy difícil de recoger al tocar la arena. En Playa Norte recogimos otra sustancia más densa. La primera conclusión es obvia: los tipos de hidrocarburos son variados y la limpieza es compleja”, comentó Peñaloza quien es presidente de la Asociación de Hoteleros y Posadores de Iturriza en Chichiriviche.

En 2019 la temporada de verano fue quizá 40% menor a lo que solía ser producto de la crisis económica que afecta al país por la caída de las exportaciones petroleras y las sanciones internacionales que les han sido impuestas desde EEUU y la Unión Europea al presidente Maduro y otros altos funcionarios, resaltó el arquitecto Peñaloza.

“Con todo cerrado debido a la cuarentena por el coronavirus, no hay generación de turismo y por ende no hay trabajo desde hace meses”, agregó.

Para David Bone, un profesor del Departamento de Biología de Organismo de la Universidad Simón Bolívar en Caracas, lo más importante en estos momentos es lograr acceso a las zonas afectadas para medir verdaderamente lo ocurrido.

“No disponemos de un conocimiento puntual confiable sobre qué partes del Parque (Morrocoy) están o no afectadas. Manejamos información de segunda mano y referencial a este respecto, y estamos tratando de obtener autorización para realizar una visita rápida a Morrocoy y evaluar visualmente la situación actual”, dijo el investigador a este rotativo.

Si los efectos de los derrames de petróleo en la vida silvestre son una tragedia y peligro en cadena, pueden, a su vez, afectar negativamente a los seres humanos como ha demostrado la historia y la ciencia.

“Por ejemplo, la contaminación de los ecosistemas locales puede afectar a las comunidades que dependen de dichos ecosistemas para sobrevivir, y los cultivos y las fuentes de alimentos se vuelven venenosos o desaparecen por completo como resultado de la desestabilización de las cadenas alimentarias”, explicaba en un ensayo Umar Ali, un especialista que cubre la industria del gas y el petróleo en alta mar en Verdict magazine, un medio británico de temas relacionados con tecnología global.

Ali advertía que los pescadores y los trabajadores de barcos locales “pueden perder sus fuentes de ingresos debido a los problemas de salud asociados con la exposición al petróleo, como daños respiratorios, disminución de la inmunidad y aumento del riesgo de cáncer. Esto podría privar a las comunidades de los recursos e ingresos esenciales necesarios para mantenerse”.

Atesoradas por su rica biodiversidad y playas de agua cristalina y arena blanca, las zonas afectadas por este derrame en Venezuela tienen un valor sentimental para sus ciudadanos quienes conciben estos lugares como sus mayores tesoros y santuarios.

En el refugio de Fauna de Cuare vive el caimán de la costa, un reptil marino del Caribe que es clase única. Allí también hay cayos coralinos, arrecifes coralinos, bosques de manglares en sus cuatro especies, una de las pocas zonas del Caribe donde convergen todas sus categorías. Es una zona con una alta biodiversidad. El secretismo y la voluntad de ocultar errores en Venezuela puede estar arriesgando este gran tesoro natural.

“Lo que preocupa precisamente es que el hidrocarburo haya impactado esos sistemas. Nosotros solo queremos entrar para medir el impacto sobre esos sistemas naturales, no queremos nada más. Sabemos de animales y vegetación, nada más”, reclama el malacólogo Samuel Narciso para quien su vida dedicada a la preservación de la naturaleza y los animales lo hace indispensable en estas horas.

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Diario Las Américas