¡Que boba fue Marilyn! La depresión que la llevó a la muerte

¡Que boba fue Marilyn!

¡Que boba fue Marilyn!. Foto: Agencias

La depresión, que para asombro o confusión de muchos, no es lo mismo que tristeza común, puede llevar a un ser humano a la muerte, mientras el resto juzga: “Enfermo no está porque no sangra, no tiene un brazo partido, ni cáncer, ni sida.. Entonces ¿qué le pasa?.. ¿Cambió de personalidad?.. ¿Acaso no ve que el mundo no es solo blanco y negro?.. ¿No vio los matices?.. ¿Por qué habla tanto?… ¿por qué no habla?.. No se valora?.. Le falta voluntad?, ¡quizá sea flojera!.. Con tanto a su favor.. ¡qué bobo!”.

Realmente se trata de una enfermedad difícil de definir. Es como tener un mal día repetido en miles de noches negras.

Una condición por nadie deseada ni mucho menos buscada mediante la cual el paciente ve el mundo con el mismo ambiente que acompaña a quien está en un velorio… Triste y desesperanzador.

Solo que se trata de un velorio eterno, donde el muerto y el doliente vienen siendo el mismo paciente, quién, además de llorar su muerto, tiene la desgracia de tener que cargar el “cadáver” hacia una peregrinación sin destino conocido y a paso lento y cansado, mientras, apenado y sintiéndose culpable por lo que nadie ve, trata de dar explicaciones al resto de lo mal que se siente, aunque físicamente no tenga ninguna herida. Pero nadie que no lo viva en carne propia entendería… Describirle a otro lo que se siente con una depresión es como tratar de explicarle los colores a un ciego.

 

Foto: Agencias

 

En ese estado, el paciente llega a hacer cosas que probablemente nunca haría en otra condición, como contarle sus problemas a gente que no conoce, llorar delante de a quien no le importa, suplicar por cosas o disculparse por no sangrar, ni tener fracturas, ni cancer, ni SIDA.. y, sin embargo, sentirse muerto.

Su único problema es que está en el velorio eterno, donde aunque haya mucha gente solo él puede sentir y padecer el ambiente fúnebre.

En agosto de 1962, murió la siempre recordada estrella Marilyn Monrore, como consecuencia de una sobredosis de barbitúricos. Dicen que su cuerpo tenía la cantidad suficiente para matar hasta a 17 personas.

Más de medio siglo después, su fallecimiento sigue siendo un enigma, pero el suicidio es la hipótesis más creíble. También se piensa que fue asesinada debido a algún enredo amoroso de esos con los que infructuosamente siempre trató de encontrar ese “algo que le faltaba para ser feliz”, desde que la abusaron sexualmente de ella cuando era una niña.

Sus médicos le dieron el nombre de depresión y ansiedad a sus “confusos estados psicológicos”.

Bella, famosa, joven… un verdadero ícono dorado de Hollywood.. ¿Cómo se podía deprimir? Más increíble aún ¿cómo se pudo suicidar? ¿Cómo pasaba horas llorando en su recámara mientras el público la aclamaba en la calle y las tablas la esperaban para la grabación de una escena que sería transmitida en el mundo entero y envidiada por muchos?

Para quienes no vivieron el velorio en vida que ella debió padecer con la depresión, su historia solo podría resumirse en frases como: “¿Acaso no vio que el mundo no es solo blanco y negro?.. ¿No apreció los matices? ¿Pero si lo tenía todo a su favor? ¿Qué más podía pedir?… Definitivamente: ¡QUÉ BOBA FUE MARILYN!.

 

 

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Maidolis Ramones Servet

Noticia al Día

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