Gracias Colombia (Nirso Varela)

Gracias Colombia (Nirso Varela)

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El Espectador

Colombia acoge más de dos millones de venezolanos con distintos estatus migratorio.Sin contar los colombianos residenciados hace décadas en suelo venezolano, que decidieron regresar a su patria.El flujo migratorio creció año tras año a partir de 2014, según sefueron agravando los problemas del país, hasta alcanzar indicios de crisis humanitaria. Hoy, numerosas familias venezolanas están dispersas por todos los continentes.Las sanciones de EEUU solo vinieron cuando el pueblo lo había perdido casi todo.
Colombia brindó protección oficial desde un principio a la diáspora venezolana.El cambio de gobierno en 2018 no influyó en la política migratoria neogranadina. Todo lo contrario, se hizo aún más solidaria con sus vecinos recién llegados. Pocos colombianos de memoria corta, entre ellos la alcaldesa de Bogotá, rechazaron la excesiva presencia de venezolanos en sus ciudades. La xenofobia no llegó a convertirse en un problema de convivencia.
Fue el fruto,por un lado, de las relaciones históricas binacionales que por generaciones, han hecho posible que un sinnúmero de venezolanos y colombianos, compartan intereses y tengan parientes cercanos o lejanos entre sí. Y por otro lado, Venezuela llegó a albergar hasta 4 millones de colombianos que por diversas causas y en diferentes épocas, vinierony se instalaron cómoda y familiarmente en territorio venezolano. La inmensa mayoría, gente sencilla, afectuosa, de firmes principios morales, religiosos y nacionalistas.
Pese a sus propias penurias,Colombia otorga trato privilegiado a los migrantes en esta hora de mengua y amargura. No por intereses subalternos, sino por la naturaleza fraternal de las comunidades colombianas. Algunas familias venezolanas que hacen vida lícita en Colombia, reciben ayudas de instituciones estatales de hasta 2 millones de pesos (unos 540$) y tarjetas de crédito, para adquirir alimentos y medicinas según el estatus migratorio. Sobran evidencias.
Desde la Casa de Nariño se inducen iniciativas para regularizar la presencia de venezolanos en territorio de Colombia,otorgándoles facilidades de estadía legal.Las parturientas y enfermos con distintas patologías, hallan en el sistema de salud público de Colombia, atención incondicional. Venezolanos con enfermedades crónicas, que se vieron impelidos a buscar en el vecino país algún alivio a sus males, han alcanzadoatención médica digna, gratis, de calidad y les proveen medicamentos si se trata de afecciones graves. Abundan testimonios fidedignos.
Gracias a Colombia miles de venezolanos hallaron alivio a la catastrófica situación que dejaron atrás. Dado el hecho que Venezuela se estancó en sus miserias, quizás por mucho tiempo, la intención de la mayoría migrante es quedarse para siempre, insertarsetelúricamente en la sociedad colombiana y ser parte del grandioso futuro que espera a Colombia cuando termine la emergencia.
Hoy, la expansión mundial delCovid-19, afecta intensamente a Colombia.El país entró en crisis. Cesaron miles de empleos. En consecuencia, muchos emigrantes venezolanos perdieron sus medios de sustento y se vieronimpedidos de honrar los alquileres de vivienda, optando por regresar a Venezuela donde les espera un destino incierto. Así comenzó el peregrinaje forzoso en reversa.
De nuevo la oscuridad. Igual a los que aquí seguimos, los retornados no encontrarán medios de sustento dignos, salud, combustible, agua, electricidad, servicios,facilidad de desplazamiento y al llegar a Venezuela, son acusados de“bioterroristas”, término ultrajante de los derechos humanos,desde las más altas instancias gubernamentales. Sin embargo, este desplazamiento no llegaal 5% según cifras de entes colombianos. La masa emigrada se aferra a Colombia,donde saben, hay oportunidades.
El primer flujo migratorio comenzó en 2014 cuando la lucha electoral aún era factible. Lo inició la clase media asalariada constituida pormás del 70% de la población total. Sus salarios, que hasta ese año oscilaban entre 8 mil a 1000 $mensuales según los diversos ejercicios laborales, cayeron en menos de 50 $mensuales en apenas un año. Por ello, la oposición ganó holgadamente las elecciones parlamentarias en diciembre de 2015. Funcionó el voto castigo.
En 2016, luego de la derrota electoral, el gobierno maquinó estrategias para neutralizar la nueva Asamblea Nacional, con el axioma “nunca más haremos elecciones para perderlas”. En consecuencia,la población perdió su más preciado derecho político: el voto soberano. El flujo migratorio comenzó a aumentar. Familias enteras se sumaban al éxodo en la misma medida en que fracasaban los diálogos y demás opciones para preservar la democracia en el país.
En 2017 las ciudades de la costa atlántica colombiana, Barranquilla, Cartagena, Santa Marta,Valledupar, se llenaron de venezolanos. Igual ocurrió enla costa del Pacífico, Cali y Buenaventura,y en el altiplano andino,Medellín y Bogotá. Más de un millón de personas salieron de Venezuela con destino a Colombia y la mayoría encontró acogida que les permitió instalarse en forma permanente. Pueblos colombianos cercanos a la frontera, por siempre muy pobres como Río Hacha, Pamplona y Bucaramanga, irradiaban progreso y calidad de vida en todos los aspectos. Muchos hicieron esas rutas a pie ante la carencia total de recursos.
Para 2018 se celebraron elecciones presidenciales en Venezuela marcadas por un ambiente de total desolación.Las ciudades mostraban un entornofantasmal. Calles desiertas,casas abandonadas, comercios cerrados, era el triste espectáculo a la vista de todos. Solo mendigos por todas partes, niños y adultos harapientos, en busca de comida en los basureros esparcidos por doquier. El escepticismo creció entre la población venezolana. Todo el que pudo, hizo sus maletas sin pérdida de tiempo. Incluyendo miles de afectos al gobierno que huyeron antes de la farsa electoral.En los pasos fronterizos, creció el flujo de personas que iban y venían en busca de un mejor medio de vida. Observadores internacionales vinieron al puente Simón Bolívar a constatar la colosal travesía.
En 2019 la emigración se hizo dramática. Venezuela era el reflejo a nivel internacional de un pueblo devastado.Más de 4 millones habían emigrado, 2 de ellos se alojaban en Colombia y las proyecciones indicaban que saldrían por la frontera, al menos un millón de nuevos migrantes en el año 2020.Solo el brote del coronavirus pudo impedir este nuevo éxodo con destino a Colombia.Casi todos los países receptores de venezolanos comenzaron a implementar medidas restrictivas para controlar la marea de emigrantes llegados a sus territorios. No asíColombia. Pueblo y Gobierno, abrieron sus puertas y dieron acogida a los refugiados venezolanos. La hermandad gran colombiana, se expresó en todos los rincones de Colombia en su verdadero sentido histórico. Gracias Colombia.
(Nirso Varela: venezolano de nacimiento. Padres venezolanos)
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