Consuelo Martínez se enamoró de Diomedes Díaz a los 14 años y le esperó para ser su ÚLTIMO amor (Video)

Consuelo Martínez se enamoró de Diomedes Díaz a los 14 años y le esperó para ser su ÚLTIMO amor (Video)

La historia de amor de Diomedes Díaz Maestre «El Cacique de La junta» y Luz Consuelo Martínez da para una película de lágrimas con fragancia de rosas y cartas bordeadas con corazoncitos. Consuelo Martínez conoció al cantante cuando era una chiquilla de 14 años. Fue con unas amigas a la casa del periodista, Jaime Araújo Cuello, amigo personal del Cacique, allí lo vio por primera vez con esa mirada de niña enamorada, sin embargo, Diomedes le lanzó un piropo y una broma para molestarla. El diario digigital https://www.blogvallenato.com/ cuenta que le dij: «es una linda cachaca, mírenle la cara de papa que tiene».
Ya mucho antes, la humilde niña escuchaba las canciones de Diomedes, tenía un poster en su habitación, llegando a conmoverse hasta el llanto con las canciones, como lo refleja la novela de RCN sobre la vida del juglar más grande del continente latinoamericano.
Con el tiempo, Diomedes sostuvo una amistad llena de afecto y respeto por la pequeña quien aguardó en el corazón el amor mas grande. Espero que Diomeds ardiera en la llama de la fama, compusiera las mas hermosas canciones a Patricia Isabel Acosta – la de la ventana marroncita- tuviera una pródiga cantidad de hijos, y al final de sus años, cuando tocaba el polvo de la derrota, cuando pagaba un alto precio por sus errores, juntó su vida a Consuelo Martínez quien le espera destinada a ser la última rosa luciendo em su jardín.
El portal https://www.blogvallenato.com/ narra la historia de la siguiente manera: Consuelo Martínez, la última mujer con la que vivió Diomedes Díaz, lo conoció cuando tenía 14 años. Luz Consuelo, una niña bogotana de origen humilde, había escuchado muy poco de la música del Cacique cuando tuvo la oportunidad de conocerlo. A sus 14 años fue junto con dos amigas mayores a casa de uno de los mejores amigos de Diomedes Díaz, el periodista Jaime Araújo Cuello, en Bogotá. La primera impresión no fue la que ella esperaba, Diomedes, al conocerla le dijo «es una linda cachaca, mírenle la cara de papa que tiene». Aunque Consuelo quiso llamar la atención sobre Diomedes, este finalmente terminó fijándose en una de sus amigas, que obviamente, se veía más adulta.

Desde esa vez, Consuelo, a pesar de su corta edad, hizo una bonita amistad con El Cacique y mantuvieron contacto constantemente. Él acostumbraba a llamarla al teléfono fijo de una vecina, en el barrio San Francisco de Bogotá. Cada que Diomedes la buscaba al teléfono, ella corría por toda la cuadra emocionada para hablar con su ídolo y gran amor. Después de un año de conversaciones, y cuando Consuelo recién acababa de cumplir los 15 años, El Cacique le preguntó acerca de los regalos que le habían dado. Ella le contó que no había recibido muchas cosas, así que Diomedes le dio un detalle que nunca olvidó, una cadena con un dije que tenía dos pequeñas tórtolas. El Cacique de la Junta, con la coquetería que lo caracterizaba y su forma especial de tratar a las mujeres, que era como una especie de ‘don’ especial que Dios le había dado, la flechó con la siguiente frase: «este par de tórtolas, son el vínculo de amistad que desde ahora tenemos tú y yo. Algún día, tú vas a ser mi esposa». Ese mensaje dejó enamorada a Consuelo, quien desde ese día no desfalleció hasta lograr a través del tiempo, el amor del Cacique, siendo primero su amiga y luego, convirtiéndose en la mamá de sus tres últimos hijos. (Ver también: Eileen Moreno, la actriz que interpreta a Consuelo, la última esposa del Cacique)

Otro de los emotivos momentos que Consuelo nunca olvidó, fue el día en el que Diomedes sacó tiempo en una Navidad, en medio de sus compromisos, para hacerle una llamada nuevamente al teléfono de la vecina. Era 24 de diciembre, Consuelo tenía 25 años y como regalo en ese momento oía al otro lado de la línea a su gran amor: Diomedes Díaz.

El tiempo se encargaría de unir sus corazones, después de luchar contra viento y marea. Uno de esos momentos difíciles que fortaleció aún más su corazón y que puso a prueba el amor por El Cacique, fue cuando estuvo privada de su libertad. Consuelo Martínez pasó más de 8 meses en la reclusión de mujeres del Buen Pastor en Bogotá por el caso de Doris Adriana Niño. Se le acusó de encubrimiento y favorecimiento en la investigación en la que también fue capturado Diomedes Díaz.

Vendrían más años, de subidas y bajadas, pero Consuelo nunca dejó amarlo, hasta el último día de sus días juntos, inclusive, hasta después de su partida.

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