Argentina cumple 150 días de cuarentena sin que disminuyan los contagios

Argentina cumple 150 días de cuarentena sin que disminuyan los contagios

Foto: Agencias

Argentina cumplió 150 días desde que comenzó a regir el Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio en Argentina. Mucho se ha debatido sobre la efectividad o no de la estrategia implementada por el Gobierno de Alberto Fernández, marcada por 11 etapas continuas en las que el país pasó por distintos esquemas de confinamiento, relajamiento, flexibilización y endurecimiento de las medidas, todas anunciadas por el mandatario desde la Quinta de Olivos.

La encrucijada de Alberto Fernández es colosal. Los encuestadores vienen constatando que un sector de la sociedad no tolera más las restricciones, pero el pico de contagios -que se había anunciado oficialmente para fines de abril, luego para mayo, junio, y así hasta hoy- todavía está por llegar. «El miedo es el de siempre: que colapse el sistema de salud. Es lo único que no podemos permitirnos», dice uno de los principales funcionarios del Ejecutivo. A eso se refería Alberto cuando afirmó que el botón rojo siempre está a mano.

Horacio Rodríguez Larreta, jefe de Gobierno de Buenos Aires, intenta demostrar que la ciudad es propensa a una flexibilización porque entiende el cansancio de sus ciudadanos.

La cuarentena permitió estudiar e implementar en una primera medida las indicaciones de distanciamiento social, al mismo tiempo que se comenzaba a saber más sobre el virus SARS-CoV-2, responsable de causar la enfermedad COVID-19, que hoy contabiliza 21.7 millones de contagiados, alrededor de 775 mil fallecidos y 13.5 millones de recuperados en todo el mundo, según datos de la Universidad Johns Hopkins.

En el primer anuncio, el jueves 19 de marzo, el presidente Alberto Fernández advirtió: “Nadie puede moverse de su residencia, todos tienen que quedarse en sus casas”. A partir de allí se implementó “el aislamiento social obligatorio en todo el país a partir de las cero horas del viernes 20 de marzo y hasta el martes 31 de marzo inclusive, con el objetivo de frenar el avance del coronavirus”.

Vendrían 9 anuncios más, 11 etapas en total que hicieron que cada dos o tres semanas se actualizara en palabras del primer mandatario, acompañado también por el gobernador de la provincia de Buenos Aires Axel Kicillof y por el jefe de gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta, la situación epidemiológica de la Argentina, cantidad de casos y muertos por provincia, y se comunicaran las decisiones tomadas por el Ejecutivo, asesorado por un Comité de Expertos conformado por médicos infectólogos.

En el medio, el mayor logro visible fue el tiempo ganado, que permitió incrementar la infraestructura de camas de terapia intensiva con respiradores y el abastecimiento de recursos médicos del sistema sanitario de todo el país y en particular de las zonas que por su densidad poblacional se sabía que serían críticas, como el Área Metropolitana de Buenos Aires.

Incluso sirvió para capacitar al personal de la salud en emergentología, dictar los protocolos sanitarios para los distintos lugares de trabajos esenciales o comercios como farmacias y supermercados y ganar tiempo para que la población acceda a tapabocas, alcohol en gel, y otros insumos claves en tiempos de pandemia.

Se sabía por ese entonces que vendrían cinco etapas o fases hasta llegar a la tan ansiada “nueva normalidad”, en la que el número de nuevos casos y fallecidos por COVID-19 comience a decrecer. Esto no ha ocurrido aún.

Al mismo tiempo científicos argentinos trabajan a contrarreloj en una gran cantidad y variedad de desarrollos para el tratamiento y posible vacuna contra el nuevo coronavirus. Se destacaron en este sentido las investigaciones del doctor Fernando Polack con plasma de convaleciente, el suero equino hiperinmune; los estudios de desarrollo nacional de vacunas, una por parte de la UBA y la otra por un grupo de investigadores del Conicet y de la Universidad de San Martín.

Asimismo, el doctor Rafael Díaz, médico cardiólogo director de Estudios Clínicos Latinoamérica (ECLA) junto con Andrés Orlandini y la Universidad de Harvard investigan si altas dosis de Omega 3 previenen el COVID-19. En otra línea, investigadores cordobeses encabezados por el doctor en Bioquímica Dante Beltramo demostraron que una “terapia de rescate” con ibuprofeno inhalado muestra resultados prometedores en casos graves de COVID-19.

El 10 de julio se anunció también que la Argentina participará en las pruebas de la vacuna de Pfizer/BioNTech/Fosun Pharma, desarrollo conjunto estadounidense alemán que está en fase 3 (última etapa de la fabricación de una vacuna antes de su potencial aprobación y producción en grandes cantidades). Voluntarios ya comenzaron a aplicarse la primera dosis en el Hospital Militar Central, institución elegida para ser única sede en el país, por sus capacidades edilicias, infraestructura y background científico.

Y lo más reciente, que coincidió con la última extensión de la cuarentena, sorprendió a todos el último miércoles: Alberto Fernández anunció que la vacuna de Oxford contra el coronavirus será producida por la Argentina en conjunto con México y estará lista el primer semestre del 2021.

En este contexto y consultada por Infobae, la médica infectóloga Florencia Cahn, presidenta de la Sociedad Argentina de Vacunología y Epidemiología, subdirectora médica del Centro Médico Huésped y miembro del Comité de Expertos que asesoran al Presidente, reflexionó: “A 150 días del inicio de la cuarentena diría que hoy por hoy no considero que estemos en cuarentena, por lo menos no como fue al inicio allá por el 20 de marzo. Creo que tal vez el primer mes tuvimos una cuarentena más estricta con una disminución muy importante en la circulación de personas; luego lo que hubo fue una restricción de actividades, y a medida que fue pasando el tiempo se fueron habilitando nuevas actividades, se fue flexibilizando la situación por lo cual al haber más rubros autorizados también hubo una mayor circulación de personas y por ende mayor circulación de virus”.

“En consecuencia, cobra cada vez más importancia la responsabilidad individual en el cumplimiento de las medidas de prevención; básicamente hacer aquello que se puede con todos los cuidados y protocolos y no hacer aquello que no está permitido”, agregó.
“en este momento estamos con una meseta en el número de casos alta y lo que se ve es que, si bien el epicentro de la pandemia sigue estando en el AMBA, hay muchas provincias y muchas jurisdicciones que tenían muy pocos casos y ahora se sumaron al listado de circulación comunitaria”.

“No podemos subestimar al virus, no podemos dejar de cuidarnos y de cuidar a quienes nos rodean”, enfatizó Cahn, al mismo tiempo que añadió: “Si bien hay muchos avances en cuanto a estrategias terapéuticas y preventivas con varias vacunas en fase 3 y resultados preliminares muy buenos, la realidad es que todavía no tenemos ninguna vacuna aprobada y dudo que la tengamos este año, es por esto que tenemos que aprender a convivir con el virus, sin por ello naturalizar los números ni subestimar el SARS-CoV-2, ni dejar de cuidarnos”.

A la fecha, según el reporte de la Universidad Johns Hopkins, Argentina suma 294.569 contagios y 5.703 muertes.

 

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Con información de Infobae y Clarín

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