"Señores, llegó el chatarrero", música celestial: Cuarentena en primera persona

«Señoras, llegó el chatarrero», música celestial: Cuarentena en primera persona

Iban a ser las 8 de la mañana cuando lo escuché venir. La voz del altoparlante se esparcía con ese timbre metálico. «Señora, llegó el chatarrero, compro aires viejos, neveras viejas, colchones malos, baterias malas…», en meses a esa hora sobraba el silencio, tras el perifoneo agudicé el oído, eran autos que pasaban, perros que ladraban, gritos, risas, murmullo de la calle. Tras cada uno de los sonidos desgranaban imágenes. Aquello era música celestial.
Miro el monitor, a la izquierda en foto desplegada el negrito de la Organizació Mundial de la Salud con el mismo cuento o, como diría Tío Simón en Mecedez, «con la misma cantaleta», que esto va a ser peor, que nos olvidemos de la normalidad, que «de hoy en adelante» los niños irán al colegio con tapabocas desde el primer grado.
Una cosa dice Tedros Adhanom Ghebreyesus y otra cosa dice la calle. Toñito con su venta de perolitos, teticas de café y ropa usada. Me asomó y la gente camina de prisa con sus tapabocas.
En meses era muerta la mañana. Parecía el tiempo cuando no había Covi19, salvo por los tapabocas. Fluir de vehículos y el chatarrero. Eso duró hasta las 11 y 45 am. Al mediodía regresó la soledad, el silencio, el viento libre agitando los árboles. La amenaza pendiendo sobre nuestras cabezas.
JC