Según, ABC, hallan un cuarto secreto subterráneo en el jardín donde buscan con excavadoras el cuerpo de Made McCann

Según, ABC, hallan un cuarto secreto subterráneo en el jardín donde buscan con excavadoras el cuerpo de Made McCann

Unos 30 agentes de la Oficina Federal de Policía Criminal alemana de Hanóver han descubierto un zulo (Agujero o habitáculo oculto, generalmente subterráneo y de dimensiones reducidas, que se usa para esconder a alguien o algo) en la parcela en la que vivió Christian B. (43) entre 2006 y 2007, investigado por la desaparición hace 13 años de la niña británica de 3 años Madeleine McCann. Según la policía alemana –que está usando perros especializados en búsqueda de cadáveres–, el sospechoso habría utilizado el sótano al menos durante 2 años y podría estar detrás de la desaparición de otra niña: Inga Gehricke, de 5 años. Según fuentes cercanas a Christian B., quería hacer un sótano como el de «el monstruo de Amstetten».

Los agentes llevan a cabo rastreos con pala y rastrillo, y se están ayudando de máquinas excavadoras para remover la tierra dónde ha sido localizada esta bodega subterránea. Por el momento no ha trascendido las posibles pistas que hayan podido descubrir los investigadores. La inspección se está llevando a cabo en un terreno ubicado entre las ciudades de Ahlem y Seelze, ambas en Hanóver, que se suele alquilar para usarse como jardín, si bien el arrendatario de la parcela colindante ha contado que en los dos años que él lleva allí no se ha utilizado.

Según ha informado la Fiscalía, el registro se enmarca en la investigación por presunto asesinato contra un sospechoso alemán de 43 años, actualmente detenido en la ciudad de Kiel, que vivió en el Algarve en la época de la desaparición de Maddie y ha sido condenado por delitos sexuales. Las autoridades alemanas sospechan que este hombre secuestró a la pequeña cuando tenía 3 años mientras disfrutaba de unas vacaciones con sus padres en la ciudad portuguesa de Praia da Luz en 2007.

Según los vecinos, B. llegó en 2007 y vivió allí durante al menos 2 años, aunque era una zona que no estaba permitida para vivir. Sin embargo, el sospechoso vivía en un remolque que se situaba a unos 4 kilómetros de esta parcela. Siguiendo la reconstrucción de los hechos, el sospechoso abrió un kiosco en Hanóver y cerca de allí, enterró a uno de sus perros cuando murió. La policía encontró bajo el cadáver del animal un USB con imágenes que contenían pornografía infantil.

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