Pilotos de Tormentas: Un rayito de luz para Maracaibo en la oscuridad

Pilotos de Tormentas: Un rayito de luz en Maracaibo en medio de la oscuridad

Foto: Cortesía

Una brigada de jóvenes que recorren las calles de la ciudad regalando alimentos y juguetes en cuarentena

«Se me rompió el corazón cuando vi del otro lado de la acerca a los niños esperándome con las tacitas en la mano y ya no tenía nada qué darles», comentó Gustavo Atencio, un zuliano que ha dedicado su cuarentena a ayudar a los que más lo necesitan.

Gustavo y un grupo de amigos y familiares decidieron ser una mano amiga para varias familias maracaiberas en medio de la pandemia. Con recursos propios y donaciones anónimas, Atencio decidió iniciar una fundación sin fines lucro, que cada sábado lleva un plato de comida a la mesa de las comunidades más necesitadas de la ciudad.

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Pilotos de Tormentas, cómo decidieron llamarse, preparan 10 kilos de arroz con pollo cada fin de semana y lo reparten a los habitantes del barrio 19 de Abril, ubicado por la Circunvalación 3, lugar dónde se encuentra la iglesia Torre Fuerte, a la que asisten.

Desde su llegada a Maracaibo, hace ya más de cuatro meses, Gustavo decidió seguir los paso que recorrió desde su venida de Colombia. Producto de la cuarentena, el joven se vio en la necesidad de regresar a su país natal y en su vuelta de más de 7 días de viaje, logró organizar y repartir comida para más de 200 viajeros que estaban varados en la frontera.

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«Yo digo que este proyecto nació del corazón de Dios», dijo Atencio mientras explicaba que en su trayecto a Venezuela, le tocó ser el líder de un grupo de viajeros que con el pasar de los días se quedaron sin recursos y no tenían cómo comer, por ese motivo decidió organizar una especie de equipo de logística que atendió a los venezolanos que regresaban a su tierra. «No sé cómo personas que no me conocían llegaron a mí , me llamaban por teléfono y me donaron comida e insumos», añadió.

«Comenzamos con este proyecto por la necesidad que vimos en las personas de Maracaibo, quise seguir con lo que ya venía haciendo», alegó Gustavo. «Cualquiera puede pilotear un avión en condiciones normales, pero un piloto de tormentas es arriesgado, siempre va para adelante, sin importar la circunstancias. Es tiempo de valientes para salir de estas circunstancias», puntualizó.

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El proyecto que comenzó con tres personas, ahora tiene la participación de siete ayudantes más que lo apoyan en la recolección de alimentos o en la preparación de los mismos. Hasta ahora han atendido al rededor de 115 familias a quienes le ofrecen un almuerzo por persona, Atencio reconoce que no radica el problema total, pero es su forma de aportar un granito de arena a las necesidades de la población.

De casa en casa

Cada sábado los «pilotos» se reúnen temprano para cocinar y al rededor de las 12 del mediodía comienza su faena casa por casa, dónde las familias esperan con plato y vaso en mano esperando su ración.

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Gustavo comentó: «Conseguimos personas que no comen, niños que están solos sin compañía de sus padres porque ellos salieron a buscar el sustento del día, es desgarrador cuando te agradecen porque no sabían si iban a comer algo ese día».

El joven en compañía de los esposos y pastores de su congregación, William Rivera y Marianela de Rivera, están llevando el proyecto de Pilotos de Tormentas a las redes sociales y tienen como meta recibir más colaboraciones para poder aumentar la cantidad de alimentos y llegar a muchas más familias, además de querer que más personas se sumen a la iniciativa.

Gustavo explicó una realidad latente en esa zona de Maracaibo, pues en sus visitas se ha dado cuenta que las condiciones de seguridad e higiene, para la prevención del virus que está proliferando en la ciudad son muy precarias, no muchas personas tienen tapabocas ni poseen servicio de agua constante para higienizarse.

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Otra preocupación que los motiva a seguir con su labor es que algunas personas le comentan que los padres dejan que los niños duerman hasta tarde para ahorrarse una o dos comidas. Alegó que es impresionante la cantidad de niños que viven en ese sector y lo fuerte que es tener a niños aún esperando con taza en mano cuando se le termina la comida que llevan.

Día del Niño 

El pasado domingo, los «Pilotos» salieron una vez más, pero esta vez entregaron juguetes  y almuerzos a los niños en su día.

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Any Vargas

Noticia al Día