Beatificación del Doctor José Gregorio Hernández

Venezuela atenta al Vaticano por el Doctor José Gregorio Hernández, el santo más anhelado del país

José Gregorio Hernández

Agencias

El Doctor José Gregorio Hernández sería el cuarto Beato del país y también el primer laico de Venezuela

Venezuela tiene los ojos puesto ante la Ciudad del Vaticano, la espera para la beatificación del Doctor José Gregorio Hernández mantiene en vilo a sus devotos, sobre todo aquellos a quien El Venerable o Siervo de Dios, les ha hecho un milagro de sanación.

Pero antes de que la noticia encabece los principales titulares del país, debemos hacer un recorrido en la historia de estos eventos católicos ligados a Venezuela, y es que el Doctor José Gregorio Hernández, es quien sigue después de la Madre María de San José, la Madre Candelaria de San José y la Madre María Carmen Rendiles.

 

 

María de San José, primera Beata de Venezuela

 

 

La primera Beata de Venezuela, Madre María de San José, fue una religiosa, cofundadora y primera Superiora General de la Congregación «Hermanas Agustinas Recoletas del Corazón de Jesús», la cual se dedicó a la atención hospitalaria de ancianos pobres, niños abandonados y enfermos de su país.

La religiosa nació el 25 de abril de 1875 en el pueblo de Choroní en Venezuela y fue bautizada en octubre de ese mismo año con el nombre de Laura Evangelista Alvarado Cardozo.

A la edad de 5 se mudó con sus padres a la ciudad de Maracay y a los 13 años recibió la primera comunión, haciendo un voto de virginidad el 8 de diciembre de 1888, día de la Inmaculada Concepción. En 1893, el sacerdote y párroco de Maracay, Justo Vicente López Aveledo, fundó la Sociedad de las Hijas de María, de la que Laura formaría parte y donde renovaría sus primeros votos de virginidad perpetua.

Ese mismo año López Avelado fundó el primer hospital de su ciudad, el Hospital San José, y la Beata se dedicó al cuidado de los enfermos como hermana hospitalaria. Asimismo, el 22 de enero de 1901 fue consagrada como hermana hospitalaria agustina adoptando el nombre de Sor María de San José.

Cerca de los 24 años, Laura recibió del padre López la dirección y administración del hospital. Al poco tiempo se fundó la congregación «Hermanas Agustinas Recoletas del Corazón de Jesús» y en 1903 Laura se convierte la Superiora de la comunidad adoptando el nombre Madre María de San José.

La actividad de su congregación se caracterizó por la fundación de asilos, orfanatos, casas maternas, hospitales y, colegios. En total se fundaron 35 casas a nivel nacional.

La Beata falleció el 2 de abril 1967 en Maracay. Sus restos reposan en la Capilla de las Hermanas Agustinas del Hogar «Inmaculada Concepción» de Maracay donde transcurrió la mayor parte de su vida.

En 1982 ocurrió el milagro por el cual sería beatificada: la curación de la hermana Teresa Silva, que quedó inválida por una penosa enfermedad y a quien la Madre le había profetizado su curación años antes.

El 7 de mayo de 1995 el Papa San Juan Pablo II la declaró oficialmente beata. «La Madre María es una mujer que supo fundir de manera admirable oración y acción (…) consumándose en un amor ilimitado hacia Dios y en la práctica de la más genuina caridad hacia el prójimo», dijo en aquella oportunidad el Santo Padre.

 

 

Madre Candelaria de San José, segunda Beata de Venezuela

 

 

Susana Paz Castillo Ramírez, en religión Madre Candelaria de San José, nació en Altagracia de Orituco, estado Guárico, el 11 de agosto de 1863. En el aspecto cristiano sus padres le infundieron el ejemplo y la palabra, la solidaridad y la responsabilidad en las prácticas de la fe cristiana y valores humanos..

Susana tenía 24 años, sus padres ya habían muerto, y ella asume las responsabilidades de diligente ama de casa; a la vez que se encarga de practicar la caridad con los enfermos y heridos que recogía y cuidaba en una casa semi-abandonada, adjunta a la Iglesia Parroquial. En 1903, con la llegada del Padre Sixto Sosa y asesorado con algunos médicos de la localidad, deciden la creación de un hospital y proponen a Susana como directora del mismo.

En el Hospital «San Antonio» se recluye para cuidar de los enfermos, junto con otras jóvenes que la acompañan, todas con el deseo de abrazar la vida religiosa. El 13 de septiembre de 1906, con autorización del Obispo diocesano, viste el hábito de las Hermanitas de los Pobres y Susana cambia su nombre por el de Candelaria de San José.

El 31 de diciembre de 1910, nace oficialmente la Congregación con la profesión de las primeras seis hermanas, en manos de Mons. Felipe Neri Sendrea, quien confirma a Madre Candelaria como Superiora General de la Congregación.

En diciembre de 1916 emitió sus votos perpetuos en manos del Padre Fundador, en Ciudad Bolívar. Madre Candelaria era una religiosa de carácter afable, recogida, de baja y modesta mirada; siempre dejaba suavidad en cuantos la escuchaban cuando departía su cordial y amena conversación.

Dos cosas llamaban poderosamente la atención en ella: su profunda humildad y su inagotable caridad. Tenía una gran sensibilidad ante la desgracia ajena, no tenía un «no» para nadie, sobre todo cuando se trataba de los enfermos pobres y abandonados.

Gobernó la Congregación durante 35 años desde su fundación hasta el Capítulo General de 1937, en el que la sucede en el cargo la Madre Luisa Teresa Morao. Fueron 22 años como Hermanitas de los Pobres de Altagracia y 12 años como Carmelitas.

Los últimos años de la Madre Candelaria fueron marcados por el dolor de la enfermedad, no obstante, después de dejar el cargo de Superiora General, acepta seguir prestando sus servicios a la Congregación como Maestra de Novicias.

Ella tiene plena conciencia de su enfermedad, pero con increíble paciencia soporta los dolores y da pruebas de conformidad con la voluntad de Dios. Pedía al Señor poder morir con el nombre de Jesús en los labios, y así fue.

En la madrugada del 31 de enero de 1940 le dio un vómito de sangre, y ella, pronunciando por tres veces el nombre de Jesús, entregó su alma al Creador.

Su Beatificación fue aprobada por el Papa Benedicto XVI en Roma el 24 de abril de 2008, según investigación realizada por la Congregación para la Causa de los Santos, La Madre Candelaria de San José tiene aprobado un milagro. En 1995, la señora Rafaela Meza de Bermúdez, residente en Altagracia de Orituco, le fue diagnosticada un embarazo de alto riesgo, con síntomas de insuficiencia cardíaca, anemia y preeclampsia.

En la semana 29 de gestación, se le práctico un ecosonograma que mostró ausencia de actividad en el corazón del feto, y por ende, su muerte. La señora Rafaela oró con mucha devoción a la Madre Candelaria de San José y cuando los médicos fueron a limpiar su útero, vieron nacer con asombro a una niña, luego bautizada con el nombre de Milagros Candelaria. Este «milagro viviente» como denominan a Milagros algunos de sus paisanos de Altagracia de Orituco, estuvo presente en el acto de Beatificación.

 

 

Madre Carmen Rendiles, tercera beata de Venezuela

 

El 9 de marzo de 1995 se abre el proceso para la canonización de la Madre Carmen ante las autoridades eclesiásticas. El 5 de julio de 2013, el papa Francisco reconoció las “virtudes heroicas” de María Carmen Rendiles Martínez, otorgándole el título de venerable. Este es el primer paso hacia su posible santidad, según el procedimiento católico de canonización.

En febrero de 2014 se inició una etapa diocesana de investigación de un presunto milagro atribuido a la Madre Carmen. Esta fase de la investigación concluyó el 18 de septiembre de 2014 con una sesión solemne del tribunal diocesano, que fue oficiada en Caracas por el cardenal Jorge Urosa Savino. En dicha sesión se reconocieron y sellaron los fascículos que se entregaron al Vaticano para su estudio.

Luego de dos décadas de iniciado el proceso de beatificación, el Papa Francisco aprobó el 18 de diciembre de 2017 el decreto que reconoce el milagro atribuido a la venerable madre Carmen Rendiles, quien se convierte en la tercera religiosa beata y primera de origen caraqueño en la historia de la iglesia católica venezolana.

La decisión de la Santa Sede se tomó una vez que se cumplieron con todos los requerimientos de la fase romana que comenzó en 2015. Durante esta etapa teólogos y cardenales atribuyeron a causas inexplicables para la ciencia la curación del brazo de la médico cirujana Trinette Durán de Branger, quien había recibido una descarga eléctrica que afectó la movilidad de su brazo derecho, recuperándola el 18 de julio de 2003 luego de pedir la intercesión de Madre Carmen para su curación.

 

Doctor José Gregorio Hernández, el santo esperado

 

 

De acuerdo al Cardenal Baltazar Porras, el Doctor José Gregorio es universal y no solo interesa a los venezolanos de hecho ya su fama de santidad, médico y entrega a los demás ha trascendido las fronteras venezolanas y que cuando se compara con otros santos está a la altura de los demás, por lo que no duda que se convierta en un ejemplo universal.

“José Gregorio Hernández representa para la iglesia un laico, un hombre, un científico, un cristiano, un ser entregado completamente a su país para poder superarlo y un hombre abierto a todas las pensar porque sus mejores amigos, con quienes compartido la carrera de medicina, muchos no pensaban como él y sin embargo, todos ellos tuvieron el sentido de trabajar por el país”, dijo el Cardenal Baltazar Porras.

 

 

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Luis Fernando Herrera

Noticia al Día