Un 5 de junio, el papa Pablo VI permite a los católicos ser incinerados al fallecer

Un 5 de junio, el papa Pablo VI permite a los católicos ser incinerados al fallecer

 

El 5 de junio de 1963 en la Ciudad del Vaticano, el papa Pablo VI permite a los católicos ser incinerados al fallecer.

En 1963 el papa Pablo VI levantó la prohibición de la cremación, y en 1966 permitió a los sacerdotes católicos la posibilidad de oficiar en ceremonias de cremación. Algunas parroquias católicas han construido «cinerarios» donde los fieles pueden depositar «en sagrado» las cenizas de sus seres queridos en una ceremonia sencilla. Estos cinerarios son gratuitos, no permiten placas ni ofrendas, y exigen documentación del origen de las cenizas

La Conferencia Episcopal Italiana (CEI), publicará próximamente un código actualizado sobre los ritos fúnebres en el que aclarará la doctrina de la Iglesia sobre la cremación de difuntos y el destino de las cenizas.

El manual será revisado y aprobado por la CEI en su próxima reunión del 9 de noviembre, que se realizará en Asís.

El documento dejará en claro, entre otras cosas, que la doctrina católica no se opone a la cremación de los muertos; pero sí es contraria ya sea a que las cenizas se conserven en urnas en las casas o sean esparcidas al viento, pues de esta forma se viola la obra de misericordia que obliga a los católicos a proporcionar santa sepultura a los difuntos.

La CEI recordará en el documento que la incineración fue aprobada en 1963 por el Papa Pablo VI, al considerar que es una práctica que no contradice la doctrina de la Iglesia sobre la resurrección, pues no afecta el alma del difunto «ni impide a la omnipotencia de Dios reconstruir el cuerpo».

El Episcopado italiano, sin embargo, explica que es contraria a la devoción católica la norma aprobada por el gobierno italiano el 2001, que permite que las cenizas se puedan guardar en una urna en casa o ser esparcidas en el viento, la tierra o el agua.

El documento explicará que el mantener las cenizas en casa no sólo acaba con el importante rito de acompañar al difunto hasta el camposanto, «que une a la comunidad de creyentes»; sino que lo lógico es que las cenizas reposen en el cementerio, el «lugar de los muertos» y no en la casa familiar, que es el «el lugar de los vivos».

Esparcir las cenizas, según los Obispos italianos, responde a un rito pagano, que supuestamente simboliza la unión del muerto con la «gran alma de la madre tierra», y que se opone a la obligación cristiana, establecida por el mismo Señor Jesús, de dar sepultura a los difuntos.

Según cifras oficiales, en Italia se crema el 10 por ciento de los difuntos; pero la cifra va en aumento.

Con Wikipedia y https://www.aciprensa.com