Su Ángel de la guarda le completó pa' un kg de harina

Su Ángel de la guarda le completó pa’ un kg de harina: El drama de una docente zuliana con 30 años de servicio

harina

Comercios de Maracaibo donde ayudaron a la maestra a comprar la harina. Foto: Xiomara Solano

 

 

«¡Dios mío! 30 años de educadora y mi sueldo no alcanza ni para un paquete de harina»

Entre cola y cola se le pasa la vida a los zulianos en cuarentena. Han transcurrido 92 días de aislamiento relativo en la Tierra del Sol Amada y las filas en los supermercados se han convertido en los principales centros de reunión de la población aunque no haya mucho dinero para gastar.

Las mañanas en Maracaibo son cada vez más agitadas. Para algunas personas la cuarentena afloró las compras compulsivas, sin embargo, para Juana, la realidad es otra, luego de media hora de espera para entrar a uno de los populares «Chinos» (abasto), cerca de su casa, la mujer solo compró un paquete de harina. Pero, no fue la única, la mayoría de los clientes salían con un máximo de tres productos en la mano.

 

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La señora de tes morena, robusta y con cabello rizado, mitad negro y mitad blanco, el único signo de vejez en su semblante, permanecía imponente frente a la entrada de la tienda. Ya solo faltaban dos personas para que llegara su turno.

Juana se asomó a la reja y pegó el grito al cielo: » Dios mío, 30 años de educadora y mi sueldo no alcanza ni para un paquete de harina». Apenas tenía unos 150 mil bolívares en su tarjeta de débito y con ojos llorosos intentó contener la impotencia, pues dicho monto era lo que le quedaba de su quincena tras saldar algunas deudas.

El hablador en el estante decía: harina 197 mil

Cabizbaja y con la resignación a cuesta, la señora de unos sesenta y tantos años salió callada de la cola donde había permanecido por más de media hora. Al instante, comenzó la alharaca en la fila: «Señora, venga», gritó un señor de unos setenta y tantos. A este las arrugas le sentaban bien y su mirada apacible clamó a Juana. La invitó a que lo acompañara en la cola.

Aún faltaban unos minutos para que él llegara a la puerta, mientras, el adulto mayor contó a Juana que él la ayudaría con su compra. «Yo tengo 26 años jubilado, ejercí como abogado hasta hace poco y nunca me costó tanto comprar comida como ahora; se lo que se siente no poder llevarse todo el supermercado, no tengo mucho, pero puedo completar para la harina», dijo con una sonrisa aquella alma bondadosa.

Dentro del local la situación no cambió mucho, el lote de 10 personas donde lograron entrar Juana y el señor se movía lentamente, pidieron, pagaron y salieron del establecimiento.

«Mi ángel de la guarda», como lo llamó Juana, no dejó que la señora pagara ni un céntimo, le explicó que sus hijos llevaban años en el extranjero y que le enviaban dinero semanalmente para que él cubriera sus necesidades, dijo que en su casa no le faltaba nada, y que a veces utilizaba el dinero que le quedaba para ayudar a los que lo necesitaban.

«Así salía un rato de su encierro por algunos artículos mínimos y sentía un poco de compañía, la cuarentena lo dejó solo en su hogar», me comentó Juana antes de pasar la reja, dónde yo esperaba pacientemente para hacer mis compras.

En las colas conviven todo tipo de personas, desde profesionales del derecho, salud y educación, hasta las dedicadas amas de casa que día a día buscan el sustento de su hogar. Las inquietudes sobre los servicios públicos son el común denominador en las conversaciones hasta que llega el momento de ver los habladores en los anaqueles.

Como si fuera época de feria, las avenidas de la ciudad se llenan de gente que sale diariamente a comprar productos de primera necesidad. Nunca falta un curioso preguntando: «¿ qué están regalando aquí ?», cuando observa más de 20 personas esperando su turno para entrar a algún establecimiento. Aunque la economía está medianamente paralizada por causa de la cuarentena, los precios suben a diario y el salario mínimo de un profesional se vuelve sal y agua ante las repentinas escaladas de los productos de primera necesidad.

 

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Any Vargas

Noticia al Día