¿A quién beneficia un ESTADO torpe e ineficiente?

¿A quién beneficia un ESTADO torpe e ineficiente?

Ilustración de
El Definido

 

No llega el agua, se va la luz, la internet es lenta, lentísima, los hospitales son un desastre, no hay gasolina, escasean los alimentos, no se consiguen las medicinas, no hay red de gas, el transporte público es una calamidad o es inexistente, hay mas en este rosario de problemas y carencias de los venezolanos. Es un ESTADO torpe e ineficiente, tal vez cargado de buenas intenciones, pero, ineficaz . La pregunta es ¿a quién beneficia un ESTADO infuncional?.

Edurdo Durán en su artículo para La Opinión titulado «El estado ineficiente, inepto  y torpe» señala: «Verdaderamente aterrador es el informe del auditor General de la República, Carlos Hernán Rodríguez, en donde establece que las entidades territoriales tienen un total de $22 billones en cuentas que no han ejecutado, correspondientes a diferentes rubros de inversión generados en distintas épocas.
Esos dineros reposan principalmente en cuentas corrientes y de ahorro y están asignados a programas que no arrancaron, que se suspendieron y que simplemente se olvidaron.
Resulta increíble que en medio de una pobreza tan grande como la que se vive en las regiones de Colombia, existan situaciones como esta, en donde aparecen recursos valiosos durmiendo en entidades financieras y viendo correr el tiempo que los van dejando cada vez mas menguados por el efecto de la desvalorización de la moneda.»

Contundente, añade Durán «La ciudadanía merece una explicación inmediata a este lamentable estado de cosas: los funcionarios durmiendo, mientras no es posible diseñar esquemas de inversión, porque la pereza burocrática todo lo impide y todo lo torpedea. Quien teniendo dineros, no es capaz de gastarlos en los asuntos confiados a su cargo, no merece, bajo ninguna circunstancia, la confianza pública para que continúe al frente de una responsabilidad que no está en condiciones de cumplir cabalmente.»

Por otro lado, José Joaquín Fernández, para El financiero, sostiene: «Algunos consideran que las fallas de la administración pública que vivimos todos los días obedecen a factores coyunturales y no estructurales. ‘ El problema son las pulgas, no el perro’, dicen quienes defienden a las entidades gubernamentales.»

Fernández en su artículo ahonda y argumenta atribuyendo la torpeza de la administración al empleado público. Palabras mas, palabras menos considera que al no tener dolientes el dinero público se cae el deterioro de las políticas públicas. Es muy directo al señalar el error de los intelectuales de izquierda al pensar que la gerencia privada no velará por el servicio social cuando es todo lo contrario.

La bendita desigualdad

Una palabra nueva adiciona la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal): la desigualdad.

En su portal https://www.cepal.org/ sostiene: «Se analizan y miden los efectos de la desigualdad de acceso a la salud y a la educación en la productividad y los ingresos, así como las consecuencias de la desigualdad de oportunidades causada por la discriminación por razón de género o condición étnico-racial. También se examina cómo estas desigualdades se reflejan en el territorio, la infraestructura y la dinámica urbana, generando costos no solo en términos de productividad, sino también de ineficiencia energética y deterioro del medio ambiente, lo que compromete las posibilidades de desarrollo de las generaciones presentes y futuras. Las restricciones impuestas por la desigualdad a la innovación y la creatividad son más intensas porque se internalizan en la cultura de los agentes, dando lugar a una cultura del privilegio en la que los muchos bienes públicos y derechos no son impersonales y parte importante de la población no accede a ellos. Esto debilita la confianza en las interacciones sociales y en las instituciones democráticas.»

No hay duda que un ESTADO torpe e ineficiente acrecenta las injusticias.

En conclusión

Cuando revisamos la realidad venezolana observamos que a la par de un ESTADO torpe surge una nueva casta de empresarios dedicados a sustituir – muy eficientemente por cierto- estos servicios. Si la internet es lenta con una velocidad de transmisión y recepción de datos insolente, tenemos empresas privadas con potentes antenas que garantizan la mejor señal a cambio de dólares; lo mismo para el agua, los mercados y alimentos, la electricidad con el negocio de las plantas eléctricas, la salud con los seguros en dólares y las clínicas privadas, las medicinas con una red oscura de tráfico de medicamentos que entran o salen por las fronteras, así sucesivamente.

En el caso de la internet sabemos que hay momentos en los cuales la velocidad de transmisión y descarga de datos se eleva a niveles extraordinarios, luego, sin razones tangibles como fallas eléctricas decae y se hace torturante.

Pareciera que detrás de cada ineficiencia estuviese un señor empresario esperando la oportunidad para echar a andar su negocio.

Muchas el empresario o el comerciante inescrupuloso le cae adelante al propio estado, como el caso de la gasolina. En medio de la escasez la gasolina se comercializó en dólares por los llamados bachaqueros. El ESTADO no tuvo otra que rectificar y arrebatarle el mercado a los contrabandistas de manera que los dolaritos entraran a las arcas de la nación y no al bolsillo de la corrupción.

JC