Julio Flores, poeta colombiano quien le cantaba a los muertos nació un 22 de mayo

Julio Flores, poeta colombiano nació un 22 de mayo

Julio Flores

Julio Flórez Roa (Chiquinquirá, Boyacá, 22 de mayo de 1867 – Usiacurí, Atlántico, 7 de febrero de 1923) fue un poeta colombiano.

Flórez fue señalado como sacrílego, blasfemo y apóstata. Estando en el punto culminante de su carrera literaria, subió al poder, en 1904, el general Rafael Reyes, quien ante la ola de murmullos en su contra, le «aconsejó» abandonar el país. En 1905 Flórez tuvo que salir de Bogotá, ciudad amada y cantada en sus más hermosas rimas. Se dirigió a la Costa Caribe,luego a Caracas, Venezuela, y de allí inició una gira poética por los países centroamericanos que se prolongó por dos años (1906-1907), en medio del clamor general de sus éxitos, hasta que, estando en México y dispuesto a regresar a Colombia, el general Reyes lo nombró segundo secretario de la Legación de Colombia en España, hacia donde partió en agosto de 1907.

Obsesionado por la muerte, el poeta de Chiquinquirá dejó muchas anécdotas que han fijado sobre él un dejo de necrofílico y de macabro, que comienzan con el cráneo, estilo príncipe Hamlet, que tenía en su habitación y que tanto él, como sus amigos en las noches tomaban junto con una lámpara, para subirlo y bajarlo simultáneamente, y dejar así que, por los efectos de la luz y la sombra, la calavera abriera y cerrara los ojos y la boca. En otras ocasiones, con músicos y poetas, se iba al cementerio a ofrecer serenatas a los muertos. Penetraban los intérpretes en los osarios, para dejar que las notas musicales salieran de las criptas, mientras Flórez recitaba sus versos a José Asunción Silva. Sin embargo, estas actitudes truculentas y extravagantes le valieron fama entre las damas bogotanas, quienes suspiraban o se sonrojaban a su paso, y muchos escritores principiantes viajaban a Bogotá con la ilusión de conocer al «Divino Flórez», como lo llamaría su amigo y admirador Guillermo Valencia al dedicarle su libro Cigüeñas blancas, o escucharlo cantar (acompañado de su guitarra o al piano por su amigo el maestro Emilio Murillo), la famosa canción Mis flores negras, cuya paternidad musical ha sido tan discutida, no así la de su texto, que ha quedado consagrado como suyo.
Wikipedia

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