Brasil se divide en el combate al virus entre bloqueo total y desescalada

Brasil se divide en el combate al virus entre bloqueo total y desescalada

Agencias

Brasil, que este martes registró por primera vez 600 muertes diarias por coronavirus, se acerca al momento más crítico de la pandemia divido entre los estados que han decidido reforzar el aislamiento y los que ya empiezan a ensayar una tímida desescalada.

Maranhao, en el empobrecido nordeste del país, se convirtió hoy en el primer estado brasileño en decretar el confinamiento total de la población, aunque solo en la capital regional, Sao Luis, y su región metropolitana.

El llamado «lockdown» en esta región, que alberga a cerca de 1,5 millones de personas, fue decretado por la Justicia, a petición de la Fiscalía, y estará vigente hasta el próximo 14 de mayo, con la posibilidad de ser prorrogado.

«Lo estamos haciendo para evitar una situación más difícil», afirmó hoy en declaraciones a «Globonews» el gobernador de Maranhao, el comunista Flavio Dino, quien acató la decisión de la Justicia.

Sao Luis amanecía hoy con sus principales avenidas bloqueadas y un contingente de policías velando por el cumplimiento del encierro, según constató Efe.

Hasta la fecha, los 27 estados de Brasil habían adoptado, con mayor o menor grado, medidas de aislamiento, como el cierre de comercios no esenciales y de los colegios, y recomendado a la población quedarse en casa, sin obligación de ello.

Sin embargo, Maranhao, con unos siete millones de habitantes, ha dado un paso más allá para contener el crecimiento exponencial de casos de COVID-19, que hasta este martes llegaban a 4.530 -el sexto estado del país con más contagios- y a 271 fallecidos.

Esta medida extrema, que restringe la circulación de personas solo para lo imprescindible bajo pena de multa, es nueva para Brasil, pero no para otros países como España, Italia o Argentina.

Aunque el debate está abierto ante el agravamiento de la pandemia, cuyo pico solo se espera para las próximas semanas.

En apenas dos meses y medio, Brasil acumula ya 114.715 casos y 7.921 muertes, de las cuales 600 se registraron en las últimas 24 horas, si bien se estima que las cifras son muchos mayores por la enorme subnotificación.

Regiones del norte y nordeste estudian el bloqueo total

La lucha contra el coronavirus en Brasil ha estado contaminada por el conflicto entre el presidente ultraderechista Jair Bolsonaro, partidario del fin de las cuarentenas, y los gobernadores y alcaldes, que han preferido seguir las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La Corte Suprema recordó recientemente que son los estados y municipios los que tienen competencia para imponer este tipo de medidas de reclusión y no el Gobierno central.

En este contexto, y ante el doble discurso del Ejecutivo, con Bolsonaro, que hoy volvió a pedir la vuelta a la normalidad y aseguró que «lo peor ya ha pasado», y el Ministerio de Salud recomendando lo contrario, los estados y municipios han combatido el virus por su cuenta y de diferentes formas.

Las regiones norte y nordeste, que acumulan el 46 % de los casos de Brasil y tienen sistemas de salud pública bastante precarios frente a otras zonas, están empezando a tomar medidas más rígidas.

Además de Maranhao, a partir del viernes, otra importante ciudad nordestina, Fortaleza, capital del estado de Ceará, también adoptará la cuarentena total.

Ceará es el tercer estado con más contagios (11.470) y muertes (795) del país.

En el norte, el Gobierno de Pará, en plena Amazonia y que ha visto casi cuadruplicar el número de fallecidos en apenas una semana hasta los 369, decretó este martes el confinamiento absoluto en 10 municipios del estado, entre ellos la capital Belém.

Fronterizo con Colombia, Perú y Venezuela, el vecino estado de Amazonas, donde hasta ahora se registran 8.109 casos y 649 óbitos, también vive una situación dramática. Allí se han quedado casi sin ataúdes ante el crecimiento de los entierros.

Por otro lado, en la región sudeste, Río de Janeiro, el segundo más azotado por la crisis con 12.391 infectados y 1.123 muertes, y con su sistema sanitario virtualmente colapsado, ya discute adoptar un ‘lockdown’ en un comité de científicos.

Mientras, Sao Paulo, epicentro de la pandemia (34.053 contagios y 2.851 muertes) y donde rige una cuarentena «blanda», como en Río, no se plantea un cierre absoluto e incluso anunció una desescalada a partir del 11 de mayo, aunque precisó que la misma dependerá de la evolución de la curva.

El sur ensaya una desescalada que podría ser prematura

La situación es diametralmente opuesta en el sur del país, que apenas concentra el 5,3 % de los casos de COVID-19 y donde los estados de Santa Catarina y Rio Grande do Sul han iniciado la reapertura gradual de sus economías.

El gobernador de Santa Catarina, Carlos Moisés, del Partido Social Liberal (PSL), con el que Bolsonaro ganó las elecciones de 2018, comenzó una desescalada a mediados de abril que culminó con la reapertura de centros comerciales, iglesias y gimnasios.

Desde entonces los casos de coronavirus se han disparado en este estado. Técnicos del Ministerio de Salud creen que Santa Catarina podría convertirse en un nuevo foco de la pandemia en Brasil.

«Santa Catarina está presentando una curva muy similar a Sao Paulo», dijo hoy el secretario de Vigilancia Sanitaria del Ministerio de Salud, Wanderson de Oliveira.

 

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EFE