Atentado en base naval en Florida fue un ataque coordinado con Al Qaida, dice EE. UU.

Atentado en base naval en Florida fue un ataque coordinado con Al Qaida, dice EE. UU.

Base Naval Florida

Josh Brasted / Getty Images – AFP

El atentado de diciembre en una base naval en Florida, en el que un cadete saudita mató a tres estadounidenses, fue coordinado por años con la organización yihadista Al Qaida, dijeron el lunes autoridades estadounidenses tras recuperar datos encriptados de los celulares del atacante.

Cadete de la Real Fuerza Aérea de Arabia Saudita en entrenamiento en Estados Unidos, Mohamed Alshamrani, de 21 años, abrió fuego el 6 de diciembre en un salón de clases en la base de Pensacola en Florida, dejando tres marineros muertos y otras ocho personas heridas antes de ser abatido por la policía.

Durante el tiroteo, se tomó el tiempo de disparar a uno de sus celulares para destruirlo, pero sin éxito. Los investigadores estadounidenses, que se habían apoderado de otro de los móviles del atacante, le pidieron a Apple que los ayudara a descifrar los datos, pero el gigante californiano no colaboró.

Finalmente, «gracias al ingenio de los técnicos» del FBI, estos teléfonos revelaron sus secretos: el atacante tenía «vínculos importantes» con el grupo yihadista Al Qaida «incluso antes de llegar a Estados Unidos», reveló el fiscal general estadounidense, Bill Barr, en una conferencia de prensa.

Estaba radicalizado desde al menos 2015 y su ataque fue «el resultado de años de planificación y preparación», señaló por su parte el director del FBI, Christopher Wray.

A principios de febrero, la rama yemení del grupo yihadista, Al Qaida en la Península Arábiga (AQPA), se había atribuido el atentado. Pero hasta ahora nada permitía afirmar si Alshamrani se había inspirado en el grupo o si había estado en contacto directo con sus miembros.

Justo después de esta reivindicación, Washington anunció que había «eliminado» al líder de AQPA, Qassim al Rimi, en una operación en Yemen. Según Barr, los datos recopilados de los teléfonos de Alshamrani fueron usados en esta intervención.

«Mi conclusión: nuestra seguridad nacional no puede quedar en manos de grandes corporaciones que ponen los dólares por encima del acceso legal y la seguridad pública. Ha llegado el momento de una solución legislativa», dijo Barr, también secretario de Justicia, que ha hecho del acceso a los datos de los sospechosos uno de sus caballitos de batalla.

 

Primera vez desde 2001

 

Alshamrani había ideado su plan durante años y permaneció en contacto con miembros de AQPA durante su estadía estadounidense «hasta la víspera del ataque», dijo Wray.

«No solo coordinó el ataque con ellos en términos de planificación y tácticas, sino que también los ayudó a aprovechar al máximo los asesinatos» al guardar un testamento con fines de propaganda, dijo el jefe del FBI.

Según David Sherman, del grupo de expertos New America, se trata del primer atentado mortal en suelo estadounidense llevado a cabo en tanta cercanía con Al Qaida desde los ataques del 11 de septiembre de 2001.

Desde la caída de las Torres Gemelas en Nueva York, los yihadistas han matado a 107 personas en Estados Unidos, pero la mayoría se ha radicalizado solo. «Puede haber habido interacciones con grupos internacionales», pero limitadas a un papel «de inspiración ideológica», dijo Sherman.

El ataque de Pensacola debería servir como un «recordatorio» sobre el mantenimiento de un peligro externo, subrayó el analista al tiempo que señaló que este riesgo era mayor hace una década cuando fracasaron por poco una serie de ataques con bomba orquestados desde el extranjero, en particular en Times Square en Nueva York.

 

«Abominable»

 

El tiroteo en Pensacola tiene otro punto en común con los ataques de 2001: 15 de los 19 pilotos que secuestraron aviones y mataron a unas 3.000 personas eran sauditas.

Nuevamente, Arabia Saudita, un aliado cercano de Washington, se apresuró a distanciarse del atacante. En una llamada al presidente Donald Trump, el rey Salmán condenó lo ocurrido como un crimen «abominable» y aseguró que su autor no representaba a su pueblo.

Luego del atentado, Estados Unidos expulsó a 21 cadetes sauditas, de los aproximadamente 850 en entrenamiento en el país, porque habían publicado o consultado «contenido ofensivo» en las redes sociales, tanto «yihadista», «antiamericano» o de pornografía infantil.

Sin embargo, el FBI dijo no haber encontrado «evidencia de colaboración o conocimiento previo del ataque» por parte de otros militares en formación en Estados Unidos.

Desde entonces, el programa se ha reanudado, pero con una investigación más exhaustiva de los cadetes sauditas y una prohibición de que accedan a armas de fuego.

«En base a los hallazgos del FBI, y además de las medidas de protección ya implementadas, el Departamento tomará nuevas medidas de precaución para salvaguardar a nuestra gente», dijo el lunes el jefe del Pentágono, Mark Esper, en un comunicado.

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Agence France-Presse

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