A ti madre venezolana, madre universitaria (Por Yudith Aular de Durán)

A ti madre venezolana, madre universitaria (Por Yudith Aular de Durán)

Me es grato dirigirme a ustedes por medio de estas líneas en ocasión de celebrarse este domingo el Día de las Madres en nuestro país.

Como mujeres, madres, venezolanas y universitarias compartimos un sentimiento que no tiene tamaño en nuestros corazones: el amor maternal. La maternidad en un mundo sin fronteras e inestable, sigue siendo el escudo contra la indiferencia y el desapego. Es tal vez la principal fuente pura de sentimiento, capaz de despertar la capacidad de ayuda y cooperación, perdida en muchas sociedades.

El amor maternal no tiene medida. Sea obrera, campesina o profesional, la madre, como la más universal de todas, es fuente de consuelo, esperanza y entrega. Es portadora de esa fuerza inagotable que la impulsa a enfrentar, por sus hijos, cualquier adversidad.

En los últimos años, las madres venezolanas hemos tenido que ver partir a nuestros hijos, por interés de que vuelen alto y puedan alcanzar sus sueños, que en estos momentos por diversas circunstancias que vive el país, resultan difíciles de lograr.

La despedida de un hijo por un tiempo, no es fácil. No sabemos cuándo volveremos a verlos o estar juntos, pero se mantiene la esperanza firme de que muy pronto después de las nubes, volveremos a ver el sol brillar para todos, y nuestros hijos volverán a la patria que los vio nacer.

Es por eso que la madre venezolana es luchadora, guerrera, valiente, tenaz hasta conseguir logros admirables en sus hijos, mientras llevan a sus espaldas, casi siempre en silencio, una gran carga de sacrificios.

Dentro de sus posibilidades, han sido las madres quienes han tomado, en la gran mayoría de los hogares, el timon de la familia para afrontar la vida con valentía y grandes ideas para superar los problemas.

Hoy, aunque la sociedad venezolana ha cambiado radicalmente, las madres de familia siguen siendo más más grandes heroínas. Muchas, junto al complejo desafío de levantar a sus hijos, optaron por el camino de la educación y la mejora profesional constante y confiaron en otra madre, ya longeva: nuestra Universidad del Zulia.

Como buena madre, la universidad acuna a las generaciones en distintos tiempos y circunstancias. Siempre está presente porque su filosofía de vida es la entrega y el amor infinito.

Así, como las manos tiznadas por el tiempo de nuestras abuelas, también se han curtido los muros universitarios que han visto pasar a tantos hijos que entran y salen de sus aulas, con la enseñanza como riqueza en sus alforjas, para escribir cada quien su historia.

Otras madres venezolanas han conquistado campos de anterior dominio masculino, mientras la gran mayoría son líderes en sus comunidades.

Todas, por igual, se superan en una sociedad que históricamente les ha sido adversa.

Querida madre venezolana, universitaria, recibe mis felicitaciones, que Dios te de cada día la fuerza necesaria para seguir adelante y te colme de bendiciones por siempre.

El amor de una madre es, al final, el más noble combustible que hace que un ser humano logre lo imposible.

 

¡Feliz Día de las Madres!

Dra. Judith Aular de Durán

Rectora encargada de LUZ

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