Semana Santa de fe y esperanza en casa (Por Judith Aular de Durán)

Semana Santa de fe y esperanza en casa (Por Judith Aular de Durán)

La Semana Santa vuelve a llegar a nuestras vidas como la época del año donde se recuerda la secuencia de hechos más importantes de la cristiandad: la entrada exitosa de Jesús en Jerusalén; la instauración de la eucaristía en la última cena de Cristo, en la que ofreció pan y vino a sus apóstoles; la muerte de Cristo en la cruz, su breve paso por el sepulcro y su posterior resurrección.

Estos acontecimientos marcaron la historia de la humanidad con una muerte derrotada por la esperanza tangible de la vida eterna. Con esa buena nueva nace y se ha fotalecido el cristianismo a través de los siglos.

Este año ha sido inédito. Hemos visto como el mundo se ha paralizado y todo lo tradicional como las celebraciones en El Vaticano, se han realizado a puerta cerrada. La pandemia producida por el virus COVID-19 (coronavirus) ha ocasionado un revés en el planeta, que quizás no imaginábamos y no estábamos preparado para ello.

La Iglesia Católica ha acudido al uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación, para transmitir todos los actos sin la presencia de fieles. Es necesario que oremos desde nuestras casas, ya que no podemos asistir a la iglesia por prevención absoluta. Desde un rincón de nuestros hogares, vamos a pedirle a Dios, de rodillas, la paz que toda familia necesita, por esas personas que están batallando contra el coronavirus y puedan recuperarse, por la sanación del mundo y que nos cubra siempre con su manto.

Bien lo ha dicho Su Santidad, el Papa Francisco: “La Pascua de Jesús no es un acontecimiento del pasado: por el poder del Espíritu Santo es siempre actual y nos permite mirar y tocar con fe la carne de Cristo en tantas personas que sufren”.

Sigamos en la búsqueda del conocimiento y la verdad que solo la Santa Palabra puede otorgar, no se puede perder la esencia de esta época, que con el paso del tiempo se ha ido apagando por vanidades sin recordar su verdadero significado. Es tiempo de conversión

Los desafíos para los cristianos de hoy no se diferencian sustancialmente de los retos de los primeros creyentes. Sigue vigente la tarea de asumir plenamente la cultura del bien y del amor que instauró nuestro Señor Jesucristo con su pasión, muerte y resurrección.

De parte de la Parroquia personal universitaria San Juan Crisóstomo y San Juan Pablo II, queremos invitarlos a que permanezcan unidos en tiempos de gloria, reflexión y mucha prevención ante todo. No pierdan la fe y la esperanza, muy pronto después de las nubes, veremos el sol nuevamente. ¡Bendiciones!

 

Dra. Judith Aular de Durán

Rectora encargada de LUZ

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