Papa Francisco ofició misa de Jueves Santo a puerta cerrada

Papa Francisco ofició misa de Jueves Santo a puerta cerrada en medio de la pandemia

Papa Francisco ofició misa de Jueves Santo a puerta cerrada en medio de la pandemia

Foto: AFP

Este 9 de abril, Jueves Santo, el papa Francisco celebra la misa “in Coena Domini” a puerta cerrada, debido a las medidas sanitarias impuestas tras la expansión del coronavirus (COVID-19).

El Jueves Santo cierra el Ciclo Cuaresmal y abre el Triduo Pascual (Viernes Santo, Sábado de Gloria y Domingo de Resurrección), pero no terminará con la reposición del Santísimo Sacramento al final de la celebración.

De este modo, el  papa Francisco rememora la institución de la Eucarestía en la Última Cena y el lavatorio de los pies realizado por Jesús.

El papa Francisco honró a los «santos» que combaten el coronavirus, sacerdotes servidores o médicos y enfermeros, en una inusual misa de Jueves Santo en la basílica de San Pedro, prácticamente vacía para evitar contagios.

Lea también: Hoy es Jueves Santo: Conmemoración de la última cena de Jesús

«Hoy querría expresar cercanía a todos los sacerdotes, desde el más reciente ordenado hasta el papa, porque todos somos sacerdotes», expresó el pontífice al inició de la misa.

Francisco basó su homilía improvisada en el concepto del servicio y, por ello, empezó recordado a los sacerdotes muertos por asistir a los enfermos con el virus, que cifró en más de sesenta en Italia, pero también a los médicos y enfermeros que han perdido la vida.

Son, como ha repetido en otras ocasiones, «los santos de la puerta de al lado», apegados a la sociedad a la que sirven.

Francisco además habló de los sacerdotes que son «calumniados» y que muchas veces «ni siquiera pueden ir por la calle» porque les insultan por los escándalos que han salpicado a la Iglesia, en alusión a los casos de pederastia, aunque no lo citó expresamente.

Y tuvo palabras para los misioneros en tierras lejanas, caídos en las pestes, o los curas que asisten en las cárceles o en el entorno rural y conocen los nombres de todos los feligreses y vecinos, e incluso hasta de sus perros, dijo a modo de anécdota.

«Buenos sacerdotes. Hoy les llevo en mi corazón y al altar», dijo el papa, siempre con semblante serio.

Por eso se dirigió a todos ellos para defender la importancia del «perdón» porque, dijo, «todos somos pecadores», y les aseguró que el Señor está con ellos.

 

Para recibir en tu celular esta y otras informaciones, únete a nuestro canal en Telegram haciendo clic en este link: https://t.me/NADZulia.

Además, puedes seguirnos en Instagram y Twitter como @noticiaaldia o síguenos en nuestra página de Facebook Noticia al Día.

EFE