Ocho meses y una pandemia en la que nunca pensamos, Recordando a Eduardo Semprun

Ocho meses y una pandemia en la que nunca pensamos, Recordando a Eduardo Semprun

Lidiando por años con la muerte aprendimos a escucharla. Heberto Camacho reportero de sucesos e inventor de la crónica novelada era su suegro. Hicimos en el tiempo compartido una buena amistad. En diarios aparte y, en la época donde dolían los «tubazos», pudimos ser amigos y leales competidores.
Hoy, Eduardo Semprún, está cumpliendo ocho meses de muerto. Es también abril su mes de nacimiento. El 27 se celebraba a lo grande. Lo grande siempre fue beber comer con los amigos.
Pude imaginar muchos escenarios, muchos futuros. Lo hablábamos con mucha naturalidad: de estar jubilados, de olvidarnos de la presión por la noticia, de ver crecer a los hijos y llenarnos de nietos.
En verdad nunca me pasó por la cabeza este hoy sin la risa y la joda de El Gordo Semprún y ¡menos! esta vaina del Coronavirus. Como siempre creo verle en la calle, en cualquier esquina, pienso en cuantas fotografías estarían en su cámara de esta tragedia.
Y es que Eduardo Seprún tenía una mirada aguda para retratar las tripas de las tragedias. Esto de hoy no pudimos imaginarlo nunca aunque si lo supimos cuando leímos La Peste de Camilo José Cela a petición del Gocho Ciro Contreras, otro que se robó el home.
Josué Carrillo