Maracaibo no se rinde: "Despierta y se estremece la ciudad del sol amada" (Video)

Maracaibo no se rinde: «Despierta y se estremece la ciudad del sol amada» (Video)

Pasamos de los 30 días de cuarentena y Maracaibo puja, se levanta, no se rinde. Su gente con los cuidados y medidas de protección, impuestas por el Gobierno y el sentido común, salen en la horas permitidas a lograrse los alimentos y bienes necesarios para la sobrevivencia.

La lente de nuestro consecuente colaborador JoséElípress nos muestra estas semblanzas del despertar la ciudad. Avenida Los Haticos, al final vemos en el horizonte La Milagros, entre el Terminal de Pasajeros, Las Playitas y Las pulgas la gente va con sus tapabocas, pasos ligeros en busca de los alimentos, otros, al trabajo para poder llevar recursos a su casa.

Los oficiales de policía provistos de tanques con gel -alcohol se acercan a las personas y les sirven en sus manos una buena cantidad para que las laven y acaben con el coronavirus si ese podría estar allí.

Con civismo, los transeuntes se acercan y lavan su manos para proseguir su camino, tal y como lo muestra el colabordor.

Viendo este esfuerzo, esta capacidad de resistir y luchar recordamos a Renato Aguirre con su gaita memorable Aquel zuliano que dice:

Fresca está la madrugada
y en la aurora maracucha
Una inmensa voz se escucha,
Es el bardo que en parranda,
Cantando sus gaitas anda
Deleitando a quien lo escucha. (Bis)

En la bruma resplandece
Maracaibo cuando duerme
Y taciturna desprende
El aroma de su arcano
Cuando noble y grata emerge
La imagen de aquel zuliano.
En la aurora se agiganta.

Despierta y se estremece
La ciudad del sol amada,
Cuando la voz adorada
De aquel bardo fiel le canta
Orgullosa se levanta
Y a su terruño le ofrece
Su corazón en la mano.

Con rumbo firme al ocaso
Proyecta el sol su agonía,
La voz se apaga algún día,
Muere vagando cual duende,
de nuevo la ciudad duerme
Con el bardo en su regazo.

La luz nace en la mañana,
Interrumpe en mí el ensueño,
La voz creo que fue un sueño,
Pero hay un misterio grato,
Dejó olvidado su cuatro,
Debajo de mi ventana.