Los héroes de La Chiquinquireña hacen pan cuando pareciera acabarse el mundo

Los héroes de La Chiquinquireña hacen pan cuando pareciera acabarse el mundo

Amasando la harina de trigo, horneando antes de que amanezca, a pie con una carretilla recorren largas distancia para llevar el sustento: los panaderos de La Chiquinquireña son héroes en este momento tan difícil y crucial para la humanidad. Aquí les contamos su historia

Ante las limitaciones que conlleva el período de cuarentena está el poder realizar las actividades cotidianas.

La elaboración y despacho del pan en este caso se ha vuelto más compleja ante la falta de combustible y el difícil acceso a los rubros, que en su mayoría traen desde Maicao-Colombia para los mercados informales de Maracaibo. A esto se suma las restricciones de horario para poder cumplir con los requerimientos que la que la pandemia del Covid-19 nos obliga.

Hacer pan lleva tiempo, su crecimiento y cocimientos son procesos que deben realizarse en varios períodos y con paciencia, eso lo saben bien Ricardo Raga, maestro panadero y Alexander Gómez, hornero.

Ante la incógnita de poder trabajar y no afectar su actividad y que la comunidad pudiese tener dicho rubro sin problemas, se ocupa la panificadora La Chiquinquireña, ubicada en el sector Buena Vista.

Éstos trabajadores no dudaron en minimizar los tiempos con tal de hacer su deber en un momento tan difícil. Ya no se empieza a las 8:30 A.M. como normalmente se hace, ahora se comienza la faena a las 5:00 A.M. para así ya en horas del mediodía poder tener todo listo.

El despacho ya no se puede realizar en una cómoda camioneta TrailBlazer o en un viejo, pero cumplidor Ford Laser, ya que ambos están estacionados con los tanques de gasolina en cero, eso obliga a su administrador y encargado a llevar el pan a los distintos clientes a pié, en una carretilla que antes de la llegada del virus solo era utilizada para uso interno de la pequeña empresa.

«No podemos dejar de trabajar primero porque es nuestro sustento y a manera colectiva no podemos darle la espalda a la comunidad que ha adquirido nuestro producto desde hace muchos años ya», mencionó Ricardo, de 55 años de edad, quien tiene más de 25 años en el área de producción de pan y galletas.

Caminar desde el barrio Bolívar hasta Buena Vista es lejos, pero no me puedo quedar en la casa mirando pal techo, el que tenga miedo de morir que no nazca», acotó el joven hornero Alexander Gómez, quien hace la tarea más amigable escuchando música en el radio a todo volumen.

Esto da muestras de que a pesar de la difícil situación que vive el mundo y el país en particular las personas dan lo mejor de sí para poder seguir adelante de la mejor forma que un venezolano lo puede hacer.

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Fotos y Texto: David Moreno

Noticia al Día