La casa de los Rosales, un oasis en El Manzanillo

La casa de los Rosales, un oasis en El Manzanillo

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Casa de los Rosales

La casa de los Rosales, se ha convertido en un oasis para los residentes del barrio El Manzanillo, sector Piedra Azul, en la parroquia Francisco Ochoa, municipio San Francisco, zona en la que desde hace aproximadamente 40 años no llega el agua por tubería y sus moradores sólo pueden surtir a través de camiones cisternas.

En medio de esta cuarentena social colectiva, decretada por el Gobierno nacional, para evitar la propagación del coronavirus y ante la escasez de combustible, esta vivienda que cuenta con un pozo artesanal de más de 46 metros de profundidad, se ha convertido en la salvación.

 

 

Douglas Portillo, su esposa Zunilde Rosales de Portillo y Zully Rosales habitan en la casa 15A-35, desde allí más de 60 viviendas logran llenar sus tanques, pipas y envases de agua, para poder sobrellevar la crisis hídrica que tanto afecta a los residentes y que ante la situación ven imposible llenar sus envases, debido a que los camiones actualmente no pasan y si llegaran a pasar, los costos son elevados (una pipa de agua por cisterna está valorada en 50 mil bolívares en efectivo).

 

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El señor Douglas relató que la iniciativa de construir este pozo se debió a que su suegra en vida, padecía mucho para llenar el tanque de su casa y debía soportar los atropellos y abusos de los vendedores de agua, que al escuchar una queja por el precio, que variada todos los días, retiraban la manguera.

“Un día vi como mi suegra peleaba con los camioneros por el precio, el día anterior se la vendieron a un precio y ese la llevaban en otro, por lo que ella expresó su malestar, eso hizo que el camionero retirara la manguera, y hasta la bañara, sin tomar en cuenta la edad de la señora, ese día le dije, tranquila, yo le voy a construir un pozo, para que usted llene y no le aguante más grosería a nadie”, contó.

En ese momento – dijo – me costó un millardo mandar a construir el pozo, de eso hace casi dos años, la primera vez que salió el agua fue salada, tres veces debió perforarse para llegar a un río subterráneo de agua dulce, a partir de allí ya no compramos más agua.

Portillo destacó que anteriormente trabajaba como gestor y con eso vivía bien, pero ahora la situación es otra y ahora depende del pozo artesanal que con tanta sacrificio logró construir en una casa, que no es la suya, porque el reside originalmente en El Pinar, pero a raíz de la muerte de su suegra, la señora Rosa de Rosales, y que su cuñada quedara sola, decidieron vivir en esta vivienda.

Zunilde, su esposa, funcionaria jubilada de la policía regional agregó, que en medio de esta cuarentena, se quedaron sin combustible y por eso no pueden regresar a su hogar, mientras tanto sobreviven con el pagó que los vecinos hacen.

El agua fue evaluada por el Instituto del Ambiente, ICLAM, que certificó que ésta es apta para el consumo humano.

 

LABOR SOCIAL

En el Manzanillo, no todo es color de rosa, desde hace más de 40 años dejó de llegar el agua para las calles 15 A, 15 B y 15 C, así como para las avenidas 25 B, 25 C y 25 D, entre otras, pero son estas, las que Portillo denomina como una “manzana” las que cuentan con este servicio gracias a la gestión de este hombre.

El costo del agua por transferencia es a 15 mil bolívares la pipa y en efectivo 12 mil bolívares y si no tienen dinero pueden pagar con un producto alimenticio.

Pero dejó muy en claro, “se la regalo al que no puede pagarla y se la fío al que en el momento no tiene dinero, pero a nadie le niego el agua”.

Igual muchos de estos que no pueden pagar por el agua, le colaboran para colocar la manguera, que parten desde su casa para distribuir el vital líquido.

El señor Douglas cuenta con 200 metros de manguera que son las que llevan el agua a las diferentes casas de la zona, que de otra manera no pudieran llenar sus envases y reservorios.

Una bomba de 1HP dentro del pozo es la que cumplen la labor de succionar el agua. “Compré otra de mayor capacidad, 3HP, pero debo retirarla en la Costa Oriental del Lago y en estos momento no tengo como ir a buscarla, mientras tanto, ésta ayuda para extraer el agua y llevarla a las diferentes residencias”, afirmó.

En el área del pozo hay cuatro llaves, que son las que distribuyen el agua a las calles y viviendas que se benefician.

 

LAVANDO LOS TRAPITOS FUERA DE CASA

Adicional a esto, cuenta con cinco lavadoras, con las que presta el servicio de lavandería. Las amas de casa van hasta allá y pagan por transferencia el costo del alquiler, se ahorran el agua, pues este pago solo es por el uso de la lavadora, y el agua es gratis, usan toda la que quieran para enjuagar sus ropas y de esta forma rendir en sus casas el vital líquido.

 

Como la iniciativa del señor Portillo hay otras, que lograron construir un pozo artesanal, no con la misma suerte de conseguir agua dulce y tampoco con la disposición de contar con una manguera que es colocada a lo largo de la calle para distribuir el servicio.

A estas otras fuentes de agua las personas acuden en camionetas, camiones y cualquier otro medio para llenar sus tanques plásticos, pero en estos momentos, la dificultad más grande es el combustible, por lo que algunos se las están viendo “negras” para llevar el agua a su casa.

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