Un 2 de abril se marcharon: Gustavo Rodríguez el "Pedro Estrada" de la televisión venezolana y el inventor del telégrafo Samuel Morse

Un 2 de abril se marcharon: Gustavo Rodríguez el «Pedro Estrada» de la televisión venezolana y el inventor del telégrafo Samuel Morse

 

Gustavo Rodríguez

Fue un primer actor venezolano que obtuvo una dilatada trayectoria en televisión, teatro y cine. Comenzó su carrera en el  Teatro Universitario de la UCV (Universidad Central de Venezuela), institución donde se formó de la mano de  grandes maestros como, Nicolás Curiel y José Ignacio Cabrujas, entre otros. Posteriormente, a través del Instituto Nacional de Teatro estudia en Europa, para profundizar más sus conocimientos en materia de arte dramático.

Rodríguez participó en varias producciones cinematográficas protagonizando: Muerte al Amanecer; domingo de Resurrección; Borrón y Cuenta Nueva; Sagrado y Obsceno y Señor Presidente, entre otras. Además  contó  con más de 60 obras teatrales, en su hoja de vida profesional, no sólo a nivel nacional sino internacional, interpretando célebres papeles, como por ejemplo, Hamlet de William Shakespeare.

Asimismo en telenovelas logro  desarrollar  diversos personajes entre las que destacan, la Vida Entera; Te Tengo en Salsa; Estrambótica Anastasia; Estefanía;  Natalia de 8 a 9; Mambo y Canela; El País de las Mujeres; Samantha; Contra Viento Y Marea; Pecado de Amor; Cruz de Nadie; La Señorita Perdomo y la fiera.

Su última participación fue   en la superproducción dramática de Venevisión, De Todas Maneras Rosa, original de Carlos Pérez donde interpretó  al inescrupuloso Anselmo Macho Vergara.

 Falleció en la ciudad de Caracas a los 67 años producto de un cáncer de pulmón.

Samuel Morse

Fue el artista estadounidense que inventó el primer sistema eficaz de telégrafo electromagnético. Realizo sus estudios universitarios en la Universidad de Yale en 1810 y se orientó hacia la pintura, estableciendo su estudio en Nueva York; su cuadro más conocido es un retrato de La Fayette que pintó en 1825.

De regreso de un viaje a Europa en 1832, oyó hablar de la posibilidad de transmitir impulsos eléctricos a través de cables; desde entonces compaginó su interés por utilizar este medio para enviar mensajes inteligibles con su carrera artística y con una incursión ocasional en la política municipal neoyorquina (en defensa de sus ideas contra la inmigración, los católicos y la diversidad étnica).

Como profesor de Bellas Artes en la Universidad de Nueva York entró en contacto con expertos en electromagnetismo, que le pusieron al corriente del estado de la técnica. En 1837 consiguió un socio que le aportó ayuda técnica y financiera para desarrollar un sistema de telégrafo con el que transmitir mensajes en un código de puntos y rayas de su invención (el alfabeto Morse). En 1843 consiguió la patente y el Congreso norteamericano aprobó la construcción de una línea experimental entre Washington y Baltimore.

 El éxito obtenido en la primera prueba de 1844 dio paso a la extensión del telégrafo como medio de comunicación por todo el mundo, haciendo a Morse rico y famoso. Se dedicó el resto de su vida a financiar obras culturales y benéficas, al tiempo que se defendía en las polémicas sobre la paternidad del invento.

 Noticia al Día/Agencias