DRAMÁTICOS relatos de venezolanos que regresan de Bogotá -Colombia

DRAMÁTICOS relatos de venezolanos que regresan de Bogotá (I) (+Fotos)

Cortesía

Un joven maracaibero cuenta las penurias de un viaje en medio de la pesadilla del coronavirus, cinco días de traslado han transcurrido y aun no ven la hora de llegar a su tierra natal.

Siete buses con pasajeros venezolanos aparcaban a la salida de Bogotá -Colombia, una ciudad movida y destino fijo para muchos migrantes venezolanos, pero esta vez, esa misma ciudad veía la desesperación de los ciudadanos por regresarse a su nación.

Roberto G., como decidimos llamarle para resguardar su identidad, cuenta a Noticia al Día la odisea que han pasado más de 100 personas intentando volver a Venezuela.

 

40 personas ocupaban los puestos en cada autobús, entre estos viajaban niños y mujeres embarazadas, incluso una joven con una bebé en brazos de tan solo 20 días de nacida. Esperaban comenzar su viaje el pasado viernes 24 de marzo desde Bogotá hasta Cúcuta.

Roberto comenta que estando embarcados, el departamento de migración colombiana no dio autorización de salida, alegando que su homólogo venezolano no trabajaría ese día y no estaría preparado para recibirlos en el territorio nacional, además, que el paso fronterizo cucuteño estaría colapsado. Esa fue la primera traba para los retornados.

Un día perdido sin mucho que ofrecer, pues las autoridades de la región reprogramaron su partida para el pasado domingo 26 de marzo. Con poco dinero, los migrantes encontraron el primer desafío, subsistir dos días en Colombia, sin techo y con todas sus pertenencias a cuestas.

Cuenta Roberto que aproximadamente el 90% de los pasajeros tuvo que vivir esos días en el bus, pues debido a la paralización por el covid-19 en la ciudad, muchos quedaron desempleados, no pudieron seguir pagando el arriendo y fueron desalojados de las viviendas.

Sin dinero para alquileres de hotel y mucho menos para comida, la mayoría de los pasajeros nunca pensaron que se quedarían estancados desde su salida. Sus esperanzas estaban puestas en que pasara lo mejor, porque la mayoría había vendido sus pertenencias más grandes para poder costearse el pasaje, entre 130 y 140 mil pesos pagaron por el boleto.

El descontento se apoderó de las personas y decidieron actuar para ser escuchados, horas más tardes ya habían trancado la salida de Bogotá, la policía llegó para mediar la situación y acordaron que si levantaban el paro, el domingo les darían salida.

 

Segundo Round

Llega el domingo y el panorama no cambiaba. Que para el martes sería la salida, les informaron a los migrantes. Una segunda ola de protesta revolucionó el parqueadero donde habían sido trasladados días atrás.

El afán de Roberto por regresar al Zulia lo llevó a moverse entre la gente y conseguir contactos para que les ayudara a sobrellevar la situación, él sería la voz de los menos escuchados. No tenía nada que perder, pues el nacimiento de su primogénito en escasas semanas era motivación suficiente para volver a Maracaibo.

Recibió llamadas de organismos del estado colombiano, de militares y políticos, quienes le ofrecían apoyo, pero nunca llegó. Por otro lado agradece a los empresarios y ciudadanos de buen corazón que en esos días colaboraron con ellos y les donaron alimentos y medicamentos desde el anonimato.

Roberto alega que las personas de la comunidad fueron un pilar fundamental para su estadía mientras estaban parados, les proporcionaron productos no perecederos, comidas preparadas y alimentos para los niños y embarazadas que estaban abordo.

Ese mismo día organizaron la cobertura de algunos medios para hacer llegar sus solicitudes a través de una reconocida televisora colombiana, un medio español y uno internacional. Luego de eso el gobierno colombiano aprobó la salida de tres de los siete buses, pero con destino a Arauca.

Roberto era pasajero en uno de los cuatro restantes y tendría que esperar dos días más para partir a su destino. La odisea no termina allí, ya que hasta el martes tendrían que seguir viviendo en los buses, algunos tenían el privilegio de pagar mil pesos para utilizar el baño y un poco más para asearse, pero otros no corrieran con esa suerte e hicieron de los costados del bus y los matorrales un baño al aire libre para sus necesidades.

Ayer, 27 de marzo a las 12 del medio día les dieron salida a los cuatro buses restantes hasta Cúcuta. Un paso más cerca de su terruño.

 

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Any Vargas

Noticia al Día