Las medidas del gobernador de Maracaibo ante la pandemia (Nirso Varela)

Las medidas del gobernador de Maracaibo ante la pandemia (Nirso Varela)

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Venezuela Tuya

En el año 1832 existía en Maracaibo inminente peligro de contagio dela Cholera Morbus. La enfermedad ingresaba básicamente por las ciudades puerto y se había extendido desde Europa a los Estados Unidos. Por tal motivo, en el puerto local, todo barco proveniente de lugares con focos infecciosos, eracolocado en periodo de cuarentena,ancladolejos de los muelles, como medida de precaución.
Maracaibo presentaba un estado de riesgo sumamente apreciable. Grupos de indigentes abatidos por el hambre y las enfermedades, recorrían diariamente las calles, plazas y mercados en busca de alimento en los basureros. No había donde albergar los enfermos mentales que, en número considerable, deambulaban por diversos sitios alterando la tranquilidad del vecindario. No contaba la ciudad con sitios de reclusión para mujeres prostitutas. La carnicería y la matanza de reses, funcionaban dentro del poblado, provocando considerable insalubridad. El hospital de Caridad (hoy Central de Maracaibo) apenas contaba 6 camas. Y solo dos médicos para afrontar posibles turbulencias de la salud pública: el Dr. Lucas Baralty el Dr. Francisco Valbuena, y los cirujanos Juan Yrubi, Vicente Godines y Manuel de Arocha.
El nuevo gobernador le dio carácter de urgencia a la situación hallada. Lejos de proferir amenazas destempladas contra sus conciudadanos, se dedicó a redactar el Reglamento de Policía, un instrumento jurídico que buscaba consenso de las instituciones para afrontar las calamidades. Mientras tanto, propuso a la Diputación Provincial (hoy Consejo Legislativo)medidas inmediatas que requerían inversiones económicas.Aludió al peligro de la peste Cholera Morbus. Priorizó el régimen municipal de aseo y limpieza, y en esto puntualizó la necesidad de trasladar la carnicería del local que ocupaba dentro del poblado y alejarla lo más posible, en obsequio de la salubridad de la ciudad. Propuso que la matanza de reses se hiciera en“los sitios del manglar (hoy Puente España) que por su localidad inmediata al lago y demás circunstancias, aleja toda suerte de temores”.
Como en carrera de obstáculos, el gobernador afrontó las dificultades. Necesitaba acceder a los escasos recursos económicos disponibles en caja para invertirlos en mejoras. Pero no correspondía a sus competencias el uso y administración de los caudales. Esa tarea quedó reservada en las leyes de 1830 al Administrador de Rentas Municipales, un funcionario elegido por el gobernador, de Terna propuesta a su consideración por la Diputación Provincial. Pero no dependía de su autoridad ni de ninguna otra. Era autónomo y no podía ser destituido en términos ordinarios.
Tampoco el Administrador estaba facultado para manejar los recursos a su libre potestad, pues requería autorización de la Diputación Provincial para cubrir los gastosordinarios y extraordinariospresupuestados por dicho ente, después del “ejecútese” del gobernador. Las leyes de 1830 no previeron la asignación de Situado Constitucional a las provincial. Al contrario, el poder central a través de las Oficinas de Hacienda, obligaba a erogar el 10% de lo recaudado de las rentas municipales “que se aplica al crédito público” y se quedaba con el total de los tributos por papel sellado, correo, aduanas, puertos, y el producto de minas, salinas y recursos naturales. Para completar el cuadro de limitaciones legales, el gobernador tenía una única Secretaría que no lo sustituía en caso de ausencia. Lo hacía el Jefe Político, a quien correspondía convocar y presidir con voz pero sin voto, las reuniones del Concejo Municipal. Los jefes Políticos, eran la máxima autoridad de los cantones (hoy municipios), excepto en la capital de provincia.
No obstante, el gobernador poseía inmensos poderes.Era la suprema autoridad civil y militar. Estaba autorizado constitucionalmente para arrestar y multar a los diputados y al resto de autoridades y funcionarios públicos, alcaldes, concejales y jueces de paz; a los Administradores y Síndicos Procuradores, alos funcionarios de la administración central de Hacienda (correo, aduana, puerto y tabaco). Los comandantes militares le estaban subordinados.En 2 años y medio de gobierno (mayo 1832- enero1835),logró con firmeza ordenar la sociedad maracaibera, redactó el Reglamento de Policía y alcanzó el consenso para su aprobación con la Diputación Provincial y el Administrador de Rentas Municipales, a pesar que los diputados solicitaron reiteradamentesu destitución ante el Congreso Nacional.
¿Quién fue ese gobernador ejemplo de gestión y rectitud? Ramón De Fuenmayor, el primer gobernador del orden republicano establecido en 1830, después de la separación de Venezuela de la Gran Colombia. Antes hubo dos magistrados interinos, Juan Antonio Gómez yDomingo Briceño y Briceño.De Fuenmayor Integró la Terna que la Diputación Provincial de Maracaibo envió al presidente de la república, José Antonio Páez, para seleccionar al gobernador, procedimiento constitucional vigentey relativamente democrático, porque los diputados eran elegidos por los Colegios Electorales, mediante elecciones de Segundo Grado que, salvo algunas variantes, continuaron vigentes en Venezuela hasta 1941.
De Fuenmayor encontró una situación caótica en Maracaibo. En primer lugar, las pugnas políticas en una entidad cuya elite social aceptó de mala gana su adhesión a la república centro-federal de 1830. Y luego, el precario estado de las rentas y las deficiencias urbanas y sociales de Maracaibo. Todo ello magnificado por las actitudes de una sociedad de castas, regida por una Constitución donde solo una minoría podía acceder al estatus de ciudadano según sus “cualidades”, ingresos y propiedades, en un régimen esclavista que no había cambiado en 300 años ni siquiera con la cacareada Independencia del Reino de España.
Desafortunadamente no pudo contener la violencia generada porla pugna partidista durante las elecciones de 1834. Los “Campesinos”, bandería política adversaria de su homóloga “Tembleques”,cantaron fraude y solicitaron reformas.Al mismo tiempo, Instigados por una facción “liberticida” enemiga del “populacho”, grupos violentos anarquizaron la ciudad y corrió la sangre. De Fuenmayor fue detenido por eldíscolocomandante militar Natividad Villasmil, quien lo remitió preso al Castillo de San Carlos. Tuvo que intervenir el Supremo Poder Ejecutivo enviando al Gral. Rafael Urdanetacon instrucciones de someter militarmente a Maracaibo. Urdaneta se presentó solo, sin ejército, y en 24 horas restableció el orden. Restituyó a De Fuenmayor en su cargo de gobernador, pero éste, presentó dignamente su renuncia irrevocable a principios de 1835.
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