La responsabilidad de ser médico en Venezuela (por Dra. Judith Aular de Durán)

La responsabilidad de ser médico en Venezuela (por Dra. Judith Aular de Durán)

La Universidad del Zulia (LUZ) a lo largo de su historia, siempre se ha caracterizado por formar profesionales con alto nivel académico, principios morales, éticos y compromiso social.

A propósito de celebrarse el pasado 10 de marzo, el Día del Médico en nuestro país, quiero dedicar estas líneas gentilmente cedidas por este prestigioso medio, a estos profesionales que son los ángeles de bata blanca de Venezuela.

Es difícil decir que en el país donde se inventó la vacuna contra la lepra y uno de los instrumentos más valiosos en el ejercicio de la medicina como lo es el bisturí de diamante, los médicos tengan que recurrir a métodos inusuales con el fin de salvar la vida de sus pacientes.

Pero estos hombres y mujeres, fieles al juramento hipocrático que expresaron desde el inicio de esta hermosa labor, continúan dando lo mejor de sí, para el pueblo venezolano.

Por más de siete décadas que tiene la Facultad de Medicina de LUZ, la gloria y los avances científicos de esta cuna de médicos zulianos, se ha hecho notar, ahora no solo en cualquier rincón de Venezuela, también en cualquier latitud del mundo ya hay un médico con sello LUZ.

Ellos, cada uno de los egresados de esta vieja facultad, precursora de nuestra Alma Mater, han sido el motor de un sistema al que han entregado sus mejores años, sin egoísmo y con remuneraciones muchas veces insuficientes que no compensan la preparación, la dedicación y la calidad en la formación.

Por ello, hemos visto en los últimos años la terrible “fuga de talento” de profesionales del sector salud, así como de muchos otros, deciden emigrar hacia otros destinos con la esperanza de un futuro mejor.

Es necesario que el Estado reconozca que sin ellos no hay futuro saludable. Su gesta no puede avanzar en solitario sino en compañía del pueblo, de la universidad y de un gremio que hoy reconoce no solo los años de servicio, sino la templanza, los sacrificios y el ejemplo de vida que representan para un país que se debate en pugnas estériles.

Extiendo mis felicitaciones a los médicos zulianos y de Venezuela, a los profesores y egresados de nuestra ilustre Escuela de Medicina. Gracias por tantas lecciones de lucha y nobleza. Ustedes llevan en sus pechos el estandarte del mérito sin descanso y han alcanzado, con probidad, una altísima existencia que es el orgullo de sus familiares, amigos y colegas. ¡Bendiciones y sigan adelante!

 

La responsabilidad de ser médico en Venezuela

Dra. Judith Aular de Durán

Vicerrectora Académica de LUZ

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