De Interés: Dónde está la paz (María Elena Araujo Torres)

De Interés: Dónde está la paz (María Elena Araujo Torres)

María Elena Araujo Torres

La mayoría de la gente quiere vivir en paz. Paz para trabajar, estudiar, en el sector donde habita, en la región, el país, en el mundo. Lugares comunes donde toda la gente buscara el bien común, respetara al prójimo, trabajara para beneficiar a los demás así como a la gente más cercana. Una utopía dirían algunos.
Y aunque sea una aspiración razonable, encontrar las vías para concretarla pareciera cada día más lejos de quienes la propagan, de boca. Y ahí está el detalle, como diría Cantinflas. Queremos la paz, pero hacemos poco o casi nada por conseguirla o hacerla. No basta con palabras grandilocuentes, con sólo rezar.
Hay que hacer la paz. El lugar perfecto para hacerlo es en casa, en el hogar, empezando por el ejemplo vívido de respeto, cortesía. Está demostrado que niños educados con modelos de padres o representantes cuya conducta verdadera sea de buen trato hacia cada uno de los miembros de la familia, también suelen ser respetuosos. Tendrían que pasar por situaciones realmente escabrosas para alejarse de esas conductas. Cuando las bases familiares son sólidas muy pocas tempestades pueden erosionarla, a menos que -como ya escribimos- ocurran situaciones en exceso contraproducentes que afecten el modo de ser de niños y jóvenes miembros de esa familia.
Es entonces el primero paso para conseguir la paz, porque esa armonía se extendería hacia la comunidad que rodea a los individuos, de lo contrario no es verdadera la paz familiar. Hoy en día vemos mucha gente que con gran afán tratan de demostrar tener familias felices, amorosas, viviendo en paz, a través de las redes sociales. El intento suele ser bienintencionado, pero si ese mismo afán lo pusieran en mantener un verdadero clima de paz familiar en la realidad del día a día, entonces desde allí se empezaría a enrumbar hacia un mundo pacífico.
También se propaga abrumadoramente cómo conseguir la paz interior. Recomiendan: “Dedica tiempo a la introspección. Dedica menos horas a los diarios y los noticieros y más tiempo a explorar tu interior; acepta los pensamientos y emociones ‘negativas’, encontrar la paz interior significa, ante todo, equilibrio; evita la crítica destructiva, es el peor enemigo de la paz interior; simplifica tu vida para que puedas dedicar más tiempo a las cosas que realmente te importan y te brindan felicidad y satisfacción; practica la gratitud. No dejes que pase un solo día sin sentirte agradecido por algo; da sin esperar recibir a cambio; aprende a estar plenamente presente ‘Si te sientes deprimido, estás viviendo en el pasado, si te sientes ansioso, estás viviendo en el futuro. Si te sientes en paz, estás viviendo en el presente’ (Lao Tzu); no te aferres, deja ir; aquieta tu mente, es conveniente que dediques al menos unos minutos al día a practicar la meditación o la relajación. Aprende a vaciar la mente y a liberarla de todas las preocupaciones cotidianas”. Todas estas recomendaciones aparecen en la página web Rincón de la Psicología. Hay muchas otras también especializadas, con teoría y práctica, para realizar estas sugerencias, entre otras.
Pero si lo logramos, conseguimos esa paz interior, qué vamos a hacer con ella, la vamos a compartir o solo es para lograr nuestra propia paz. Buscar la propia paz puede tener resultados gratificantes en lo inmediato a quienes siguen los pasos para lograrla, pero es importante que esa paz sea extensiva al exterior, que permita “amar al prójimo”, perpetuarla con todos quienes formen parte de sus relaciones sociales, sea por la vía que fuere, personalmente o a través de los medios tecnológicos. Practicando sinceramente y con autenticidad podemos ser portadores de paz para el mundo, con nuestra conducta, con nuestro comportamiento, respetando, tolerando, amando.
María Elena Araujo Torres

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