De Interés: ser niños (María Elena Araujo Torres)

De Interés: ser niños (María Elena Araujo Torres)

María Elena Araujo Torres

Muchas personas suelen decir que todos tenemos un niño interior que se revela o manifiesta de acuerdo a determinadas situaciones que estemos viviendo. Y parece que la afirmación no está distante de la verdad verdadera. La sicóloga Rosario Linares escribe al respecto que: “El niño interior es un concepto nacido de la terapia gestalt. Para la gestalt, el niño interior es la estructura psicológica más vulnerable y sensible de nuestro ‘yo’. Se forma fundamentalmente a partir de las experiencias, tanto positivas como negativas, que tenemos durante los primeros años de la infancia. Dependiendo del tipo de experiencias y de cómo las interiorizamos, el niño interior puede ser una ‘personita’ alegre, optimista y sensible o por el contrario, alguien temeroso de la vida, enfurruñado e irascible….Con el paso del tiempo, este niño se va escondiendo en lo más profundo de nuestro ser pero sale a la luz en determinadas circunstancias, como por ejemplo, cuando necesitamos enfrentar un proyecto que demanda mucha imaginación o cuando revivimos un miedo que, como adultos, no debería atemorizarnos. La mayoría de las personas no se percatan de la existencia de este niño interior, pero lo cierto es que en ocasiones es él quien determina cómo respondemos ante determinadas circunstancias”.
Es la principal razón por la que defendamos el hecho de que “debemos” (y es una obligación) cuidar en los menores, no sólo su integridad física sino emocional, entendiendo que no todos estamos preparados para emprender esta delicada misión por carecer de formación ya sea en el ámbito académico o familiar. Muchos padres -a lo largo de la historia- han ido enseñando o transmitiendo a sus hijos lo que a su vez recibieron, en la misma dirección o la opuesta para lograr otros resultados, pero como enuncia el dicho popular “nadie nace sabiendo ser padre”. Usualmente se debe aprender en el camino. Dependiendo de los elementos elegidos para aprender y las personas de confianza que asesoren en la materia, entonces podemos brindar conductas más o menos adecuadas a seguir por el niño.
Seamos conscientes o no, el caso es que a todos nos aflora ese niño interior (como lo afirman especialistas) cuando menos lo esperamos, creamos o no en esta premisa. Hace poco una persona hizo una propuesta vía Facebook, acerca de que escribieran la fantasías que recordaran de niños. Recibió numerosas respuestas, todas muy gratas, acerca de esos sueños infantiles que suelen quedarse con los adultos por siempre. Entre las respuestas: “Creía que los hombrecitos que salían en el televisor eran de ese tamaño”; “Siempre esperaba poder entrar al televisor para jugar con el conejo de la suerte y con el pato Donald”…
La mayoría de respuestas a la propuesta planteada por un usuario de esa red tenían relación con el ámbito hogareño de quienes escribían. Ninguna respuesta fue desagradable. Es poco probable que una persona guste hablar de sus experiencias emocionales negativas durante la niñez. A nadie le gusta, y muchas veces esos son los monstruos que afloran en los adultos cuando manifiestan miedos, rabias, rechazo, y, en casos más graves, hasta delitos.
La importancia de cuidar emocionalmente a los menores es de vital importancia para ayudar en la formación de un adulto sin tantas taras negativas que no sólo le afecten sino que perturbe el entorno (o los entornos) en que se desenvuelva; el adulto que aprenda desde niño a sortear las situaciones rutinarias o inesperadas del diario vivir; a propender hacia la paz interior para vivir en un mundo convulsionado por las diferentes situaciones que cada vez son más visibles a través de las redes sociales, donde la lisonja y el desprecio a recibir en determinados momentos sean recibidos sin el corazón herido o el ego sobrevalorado; recibir cualquier comportamiento externo con un corazón sosegado para poder entender, resolver, aceptar, amar.
“El medio mejor para hacer buenos a los niños es hacerlos felices” Oscar Wilde
María Elena Araujo Torres

No olvides compartir en >>