De Interés: influencer como modelo a seguir (María Elena Araujo Torres)

De Interés: influencer como modelo a seguir (María Elena Araujo Torres)

María Elena Araujo Torres

Últimamente hemos escuchado, leído o visto a varios personajes denominados Influencer, para agrado o desagrado de usuarios en redes. Ocurre que están de moda, para bien o para mal, aunque esas no sean las razones de ser de este tipo de personajes o actores.
La denominación, según Wikipedia: “Los influenciadores son líderes de opinión en internet en sus respectivos campos y transmiten sinceridad, naturalidad y cercanía a sus seguidores, los cuales, antes de buscar opinión sobre un determinado producto o servicio en la página web de la empresa que lo publicita, con las riesgos de caer en publicidad engañosa o desleal, prefieren acudir a su influenciador habitual porque le transmite mayor confianza”.
Esta figura de moda no es tan nueva como parece, resulta que (según confirma la página Torneo Performance): “Al contrario de lo que pueda parecer, la figura del influencer marketing tiene más de 100 años. Desde finales del siglo XIX se usaban celebridades como embajadores de marca y prescriptores de sus productos. Si bien la evolución de las tecnologías desde entonces ha hecho que las acciones de marketing pasen de vallas publicitarias a televisión, y de la televisión a RRSS, donde ha alcanzado su máximo esplendor”.
Todo indica entonces que un influenciador es una persona importante para la opinión pública, porque –con su modo de vida y ejemplo- es un modelo a seguir por niños, jóvenes o adultos que le sigan. Esto es, aunque su popularidad sea utilizada por las empresas publicitarias para promover determinados servicios o productos, con las consabidas ganancias o dividendos que le generen.
Hasta aquí todo parece muy bonito. Y en algunos casos lo es. Ocurre que a través de los años, la figura del influenciador se ha ido distorsionando de tal manera que ya no es precisamente el modelo ideal a seguir, aunque a la mayoría de las empresas publicitarias pareciera importarles muy poco este “pequeño” detalle, porque a la larga les interesa es vender a través de la posición del influenciador, que ha ganado fama por el elevado número de seguidores que le siguen a través de las redes sociales.
Así encontramos influencer con conductas muy alejadas de los héroes o ídolos que la mayoría de padres quisieran como ejemplo para sus hijos, aunque se les escape de las manos desde el momento en que entregan un teléfono de última generación a los menores. Entonces, estos personajes influyen en la conducta de niños desde tres años de edad en adelante, usualmente sin nadie que supervise su presencia en la vida diaria de los pequeños.
Son la contraparte, los antihéroes, quienes con sus conductas distorsionadas, alejadas de las buenas costumbres y valores, quienes imparten, “maleducan” o “destruyen” la recomendada formación de niños y jóvenes donde el respeto, buenos modales, vocabulario cortés, entre otros, son indispensables para la convivencia social sana.
Pareciera que esta situación se escapa de las manos de la mayoría de padres y/o educadores. La vía a seguir es la de siempre: educación familiar basada sobre todo en el ejemplo. Cuando las bases están sólidas muy pocas tormentas pueden socavar la llamada moral y buenas costumbres de niños y jóvenes. Pero (insistimos) sólo con el ejemplo, porque si mamá, papá o cualquier integrante que tenga relación directa con el niño se comportan de una manera y quieren inculcarles solo con palabras valores que no modelan, entonces la tarea estará perdida. Se busca entonces la manera de combatir a estos influenciadores malhablados, vulgares, para quienes importa más las marcas de ropa, relojes, equipos telefónicos que la solidaridad, el respeto, el amor. Podríamos empezar por intentar convertirnos en los influenciadores más importantes para nuestros niños y jóvenes, desde el hogar, respetándolos, educándolos, castigarlos sin maltratarlos cuando sea menester, amándolos. Donde sembramos tomate seguro obtendremos tomates, no espinas.
María Elena Araujo Torres

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