Bertha y Camilo una historia de amor que nació en un Burdel

Bertha y Camilo, una historia de amor que nació en un burdel

Bertha y Camilo, una historia de amor que nació en un burdel

Bertha y Camilo se conocieron en un burdel, donde inevitablemente consiguieron el amor
Ilustración: Argelia Nuñez

Bertha y Camilo son el ejemplo de la pareja perfecta, pues pese a tener más de 23 años de relación, se brindan apoyo, cariño, respeto y fidelidad. Sin embargo, al inicio nadie creía en su amor.

Cuando se conocieron, Bertha era una mujer con una belleza exuberante, con una suave y morena piel, ojos verdes, una hermosa sonrisa y un voluptuoso cuerpo que a su andar, nadie podía ignorar.

Los años de juventud de Bertha no fueron fáciles, criada por una madre soltera que a duras penas encontraba el alimento diario situación que empeoró cuando Bertha apenas tenía 12 años y su madre fue diagnosticada con cáncer, lo que la obligó a comenzar a trabajar desde muy joven.

Dos años después, su madre perdió la batalla, Bertha quedó devastada, ella era lo único que conocía, lo único que tenía. Bertha siguió trabajando y se escondía de los departamentos de familia para que no la enviaran con una familia suplente, pero pagar la renta no era cosa fácil y  varios hombres le habían hecho propuestas indecentes que ella rechazó una y otra vez, hasta el día que llegó al lugar de alquiler y encontró sus cosas afuera; fue ahí donde Bertha se inició en el mundo de la prostitución.

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Bien arreglada y siempre lista, Bertha era la estrella, la favorita entre sus compañeras que también se dedicaban a lo que todos llaman una de las profesiones más antiguas del mundo. En su oficio se ha topado con cualquier clase de hombres, pero nunca uno como Camilo, un hombre al que un día dejaron plantado en el altar y decidió no creer en el amor.

Camilo recorría a los tantos sitios nocturnos de su ciudad para buscar más que un trago; buscaba satisfacer sus instintos carnales en el cuerpo de una mujer; Camilo iba de bar en bar, de una servidora sexual a otra, pero lo que nunca creyó fue que una noche como cualquiera, en este sitio que para él era nuevo sería su último burdel, donde encontraría a la mujer más hermosa, por quien se plantó como uno de los mejores clientes de lugar.

Lo que parecía un día normal para ambos, inició una historia de amor como el de cualquier novela romántica, a primera vista, con un chispazo capaz de incendiar nuevamente a la iglesia de Notre Dame en Francia, que sacudió sus cuerpos como los tsunami en Indonesia, y les permitió respirar la paz de un templo budista, algo que solo ellos sintieron al mirarse a los ojos.

Conseguirla entre tantos otros hombres movidos por un deseo carnal, no era tarea fácil, pero cuando pudo acercarse con torpeza y nerviosismo a invitarla a tomar un trago, sabía que esa no iba a ser su única cita, pues esta joven y hermosa mujer lo había llevado no solo al paraíso, sino que había despertado en él un sentimiento de protección propia de cualquier caballero por su dama.

A Camilo no le interesaba el costo por la estrella del lugar, él sabía que tenía que ser suya; Bertha al ver a este elegante hombre de tez blanca y un delicioso aroma, no le interesaba el dinero, ella también quería estar con él, el deseo se apoderaba de ellos; sin embargo, las políticas del lugar exigían que el procedimiento fuera «normal» y así fue, ella entró a la habitación con un cliente más, él entró con una mujer para satisfacer su necesidad.

Dentro de la habitación, lo inimaginable ocurrió, ninguno de los dos se tocó, simplemente se sentaron a charlar, ella le contó su vida, todo lo que sufrió, todo lo que pasó y por lo que nunca había conocido el amor; él le contó de la mujer que tanto amó y que mal le pagó; y así pasaron las horas.

Día tras día, los encuentros eran iguales, no había sexo, Camillo iba una y otra vez al lugar y Bertha atendía a su único cliente, su preferido.

Después de dos meses, él le hizo una propuesta que aunque fue difícil aceptar, Bertha no pudo rechazar: Le pidió que abandonara el mundo que ella conocía y que emprendieran una vida juntos. Para ambos era un riesgo, sin embargo, los dos se arriesgaron y ganaron.

A sus inicios la familia de Camilo los rechazaba, pese a que no conocían del oscuro mundo del que procedía esta joven, que por su forma de vestir, tampoco era muy difícil imaginarlo. Para romper la barrera de los prejuicios, ambos se marcharon a otra ciudad, a construir una vida donde nadie los conociera.

Hoy, la pareja tiene más de 23 años junta, con dos hermosos hijos que sacaron la belleza de su madre y el encanto de su padre, todos los envidian, todos quieren una historia como la de ellos, aunque nadie conoce como fueron sus inicios, que para Bertha y Camilo fue la mayor fortuna.

Bertha y Camilo fueron los nombre que decidimos utilizar para mantener oculta sus identidades.

 

Nunziatina Maugeri Suensverg/ Urbina Hernández

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