A la juventud venezolana (Dra. Judith Aular de Durán)

A la juventud venezolana (Dra. Judith Aular de Durán)

Este 12 de febrero, cuando conmemoramos el Día de la Batalla de La Victoria, es precisa la ocasión para evocar a aquellos jóvenes estudiantes del Seminario de Santa Rosa de Lima y de la Universidad Real de Caracas que acompañaron a José Felix Ribas, en los campos de La Victoria, en el estado Aragua para enfrentarse a las tropas de Francisco Tomás Morales.

En honor a estos jóvenes, se celebra en nuestro país el Día de la Juventud. Ahora, cuando se cumplen 206 años de aquella gesta independentista e imborrable en nuestra historia, la juventud universitaria ha heredado aquella estirpe guerrera de sus compañeros luchadores.

El hilo de la historia nos va señalando las huellas de cada generación, sus ideales de renovación. Esa ética del compromiso no pierde vigencia, diría que gana más fuerza y dinamismo en estos tiempos.

Nuestros jóvenes, como en el pasado, jamás rehuyen a los desafíos necesarios para garantizar el porvenir de la patria. En estos tiempos, cada joven estudiante se enfrenta a diario a muchas batallas que solo los que estamos a diario con él, como profesores, amigos y sus familiares sabemos.

No podemos decir que el joven venezolano ha perdido sus sueños. ¡No! El joven venezolano sigue luchando cada día, por sus sueños, por alcanzar sus metas, por un futuro mejor y una patria donde puedan lograr los objetivos propuestos.

Ustedes, como jóvenes de alto rendimiento, estudiantes de las diferentes Facultades y Núcleos de nuestra ilustre y centenaria Universidad del Zulia y de todas las instituciones de Venezuela, líderes en la actividad política, social, científica, cultural y deportiva tienen sobre sus hombros ese ideal de superación que los inspira a ser los mejores exponentes de su generación.

Desde la gerencia académica, específicamente desde la rectoría encargada que ocupo en estos momentos, me siento muy orgullosa de cada joven de nuestra institución. Veo en ese rostro la esperanza de un cambio, la fuerza que necesitamos para seguir adelante y el compromiso por seguir dando lo mejor para alcanzar la cima.

Tengo el conocimiento del esfuerzo que hacen para asistir a las aulas de clase, de lo difícil que es el efectivo para los pasajes, la situación del transporte público y el alimento para poder resistir una determinada cantidad de horas de estudios.

Les pido no desistan, sigan adelante. Su universidad los necesita, al igual que los profesores, son la base de la institución. Pero sobre todo, VENEZUELA LOS NECESITA.

El esfuerzo que están haciendo le traerá una recompensa para toda la vida: su tan anhelado título académico. No pierdan nunca el sueño de verse de toga y birrete, es el mejor regalo que pueden darse ustedes mismos y especialmente a sus padres.

No me queda más que extenderles mis felicitaciones, sigan adelante sin mirar atrás. Tienen en sus manos el poder de construir el futuro. ¡Dios los bendiga!

 

Dra. Judith Aular de Durán

Vicerrectora Académica de LUZ

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