un 13 de enero el crucero italiano costa concordia costó la vida de 32 personas

Un 13 de enero el crucero italiano Costa Concordia cobró la vida de 32 personas

Agencia

El siniestro crucero italiano Costa Concordia, que incluye choque, encallamiento y hundimiento parcial, sucedió el viernes 13 de enero de 2012, después de chocar contra una roca de la costa italiana. El barco encalló frente a la isla de Giglio (de poco más de 1500 habitantes), en Toscana, lo que requirió la evacuación de las 4.229 personas a bordo; el número de rescatados superó la capacidad de hospedaje de la pequeña isla, y, en ausencia de otras viviendas, las autoridades abrieron las puertas de los colegios, guarderías infantiles, hoteles e iglesias.

El ex capitán Francesco Schettino, de 54 años, fue condenado a una pena de 16 años de cárcel por el  naufragio del crucero Costa Concordia la noche del 13 de enero de 2012, esté costó la vida a 32 personas frente a la isla toscana del Giglio. Tras siete horas de deliberación, los jueces del tribunal de Grosseto consideraron a Schettino culpable de los delitos de homicidio culposo múltiple, abandono de la nave, naufragio y de no haber informado inmediatamente a las autoridades portuarias de la colisión contra el escollo que provocó el desastre. El antiguo capitán del Costa Concordia, que no estuvo presente en la lectura de la sentencia alegando fiebre, había declarado unas horas antes: “Aquella noche, también morí yo”.

Pero, cómo considera probado la sentencia, aquella noche Francesco Schettino se cuidó muy bien de no perecer en el siniestro que él había provocado. Su hermana Patrizia, a través de su página de Facebook, ya había anunciado a las 21.08 hora militar que “dentro de poco pasarían cerca, cerca la Concordia”.

Al parecer, el capitán Schettino quiso regalar a su compañero la maniobra de acercamiento y, de paso, impresionar a una joven moldava con la que acababa de cenar. Tras producirse la colisión con una roca del fondo, Schettino no tardó en huir del buque y ponerse a salvo.

El capitán dijo en su último alegato que fue víctima de una «picadora de carne» mediática que distorsionó su responsabilidad en el accidente, «sin ningún respeto por la verdad».

El país

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