Hace 4 años murió alias “El Conejo”, el mensajero que llegó a pram

Hace 4 años murió alias “El Conejo”, el mensajero que llegó a pram

Foto: Agencia

Teófilo Alfredo Rodríguez Cazorla (16/08/1971 – 24/01/2016, Porlamar), fue mayormente conocido por haberse establecido como líder de la cárcel de San Antonio en Nueva Esparta. Teófilo Rodríguez Cazorla, apodado “el Conejo”, ejercía una posición jerárquica dentro del penal comúnmente conocida en Venezuela como “Pran”.

La fama de “el Conejo” creció cuando se divulgó una foto suya junto a la Ministra del Poder Popular del Servicio Penitenciario.

Fuentes periodísticas indican que “El Conejo” nació en Porlamar el 18 de agosto de 1971 y vivió allí durante toda su infancia, en la calle San Rafael, donde se realizó su funeral el 25 de enero de 2015. Su madre trabajaba como doméstica para familias a las que Rodríguez Cazorla les hacía mandados, y en su comunidad se desempeñó como el mensajero motorizado de los comerciantes en su juventud.

En el año 2003, Rodríguez  fue apresado por las autoridades venezolanas en una vivienda de su pertenencia ubicada en Playa El Ángel en el estado Nueva Esparta. Los efectivos policiales decomisaron 339 gramos de cocaína y bicarbonato de sodio, además de dos vehículos que estaban solicitados, junto a algunas piezas de carros producto del desvalijamiento. En otro allanamiento a una propiedad de Teófilo Rodríguez Cazorla fueron encontrados dos fusiles automáticos livianos (FAL), hecho ocurrido en la urbanización La Arboleda en el estado Nueva Esparta. Teófilo permaneció detenido en el penal de Nueva Esparta por casi tres años sin juicio por lo cual en el año 2006 solicitó con éxito que su caso fuese radicado al Circuito Judicial Penal del estado Anzoátegui.

Entre 2006 y 2009, el Conejo fue primeramente absuelto, dado que las personas que estaban en su casa al momento de la investigación se declararon culpables y fueron sentenciados; Pero luego, por apelación del ministerio público se llevó a cabo un nuevo juicio en el año 2008, en donde la justicia venezolana lo sentenció a 11 años de prisión por la comisión de los delitos de uso indebido de arma de guerra, aprovechamiento de vehículo proveniente del delito y desvalijamiento de automóvil. “El Conejo” fue internado en el penal de San Antonio (Nueva Esparta). Al poco tiempo se estableció como pran o líder de un pabellón en el que permanecían 1200 individuos privados de libertad.

Rodríguez Cazorla fue inicialmente recluido en la Internado Judicial del estado Sucre, ubicado en la ciudad de Cumaná. Posteriormente, el Conejo fue trasladado nuevamente a Nueva Esparta en donde retomó su liderazgo entre los reclusos de la cárcel de San Antonio.

En posteriores entrevistas, Teófilo Rodríguez Cazorla negaba ser el cabecilla de la cárcel de San Antonio «porque no soy un pran». Sin embargo, había evidencias del poder y jerarquía de “El Conejo” tanto por la cantidad de reclusos que le seguían y le eran fiel, como por las comodidades con las cuales permanecía dentro del penal.

Foto: Agencia

La celda de Teófilo Rodríguez era realmente una especie de apartamento tipo estudio. La puerta principal estaba custodiada por varios presos que hacían las veces de guardaespaldas y una perra que llaman «La Niña». La “celda” tenía piso de porcelanato, baño privado y una salita de recibo, adornada con un cuadro de dos gallos peleando atizados por un público en el que se observa la figura de un conejito. Su cama era de tamaño «queen» muy cercana a un TV plasma de 42 pulgadas. Placas de agradecimiento colgaban en las paredes, también un retrato de su hija, un cuadro con el salmo 23, otro del Ánima del Taguapire, una imagen de la Virgen del Valle y, encima de la nevera, el Negro Primero, San Miguel Arcángel y Simón Bolívar, alumbrados por un velón blanco.

En la entrevista al diario Últimas Noticias, Rodríguez Cazorla expresaba «Ni sé por qué me dicen El Conejo, porque de conejo no tengo nada, ni siquiera los dientes». Aun así, en las paredes de la Cárcel de San Antonio se veían conejitos de Playboy pintados y algunos reclusos se tatuaban conejitos en su cuerpo. Gracias al poder ejercido por «El Conejo», en la cárcel de San Antonio se celebraban fiestas con la presencia de streeper, hay una piscina y una gallera, todo esto fue conocido gracias a un documental publicado en Youtube.

Algunos señalan que su apodo obedece a la forma de su dentadura, que años después moldeó a su gusto con la fortuna que obtuvo del delito. Otros aseguran que se debe a su gusto por el logo de la revista Playboy, símbolo que marcaría en todas las paredes del penal que dirigió.

Un blog reseña el encuentro entre la ministra y el líder carcelario como una conversación en la celda de “El Conejo” que duró una hora y media, en la que se logró el «desarme persuasivo» de dicha cárcel. En esa conversación pudo haberse tomado la foto.

 

Dariana Cifuente / Pasante

Noticia Al Día 

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