Etíopes en busca del amor durante la epifanía ortodoxa

Etíopes en busca del amor durante la epifanía ortodoxa

Getahun Fetana pasó años admirando en silencio a quien se convertiría en su esposa antes de tener el coraje de hablar con ella, pero tuvo su oportunidad durante un encuentro casual durante Timkat, la fiesta etíope de la epifanía ortodoxa.

En esa oportunidad, este profesor de 37 años se separó de su grupo de amigos para presentarse con quien, un año después y en la misma fiesta, terminaría casándose.

«Nos casamos durante Timkat porque queríamos recordar su importancia en nuestra relación», dijo Getahun a la AFP. «Este día tiene un lugar especial en nuestros corazones», añadió.

Está lejos de ser la única historia de amor etíope íntimamente vinculada a Timkat, que los cristianos ortodoxos celebraron fervientemente el lunes en todo el país.

Si bien la fiesta conmemora oficialmente el bautismo de Jesús en el río Jordán, durante mucho tiempo se ha considerado un ambiente de encuentro para solteros que buscan un alma gemela.

En Gondar, la antigua capital del imperio etíope, en el norte del país, la fiesta de Timkat fue enlutada el lunes por la muerte de al menos diez personas que perecieron en el colapso de una plataforma desde donde miraban las celebraciones.

Pero aparte de esta tragedia, Timkat fue una vez más este año la oportunidad para que los jóvenes solteros encuentren una pareja.

La fiesta ocurre en plena temporada de bodas, cuando la estación seca hace que los caminos sean transitables y que los viajes y las reuniones se tornen más fáciles.

Además, los fieles se visten con sus vestimentas tradicionales más bellas para Timkat, utilizando vestidos y túnicas cuyo blanco inmaculado se ve realzado por los verdes, rojos y amarillos de la bandera etíope.

Incluso hay un dicho popular: «Deje que un vestido no destinado a Timkat sea despedazadao», una forma de decir que solamente las vestimentas para Timkat merecen ser guardadas.

«Todos se visten para impresionar», confirma Aschalew Worku, gerente de turismo de la ciudad de Gondar. «Todos asisten a Timkat limpios y frescos, y eso crea oportunidades para los encuentros».

– Hábitos nupciales –

La celebración más famosa de Timkat tiene lugar anualmente en Gondar, situada a unos 700 kilómetros al norte de la capital, Addis Abeba.

El lunes, antes del amanecer, miles de personas se reunieron en los baños de Fasilides, una construcción de piedra con el nombre de un emperador del siglo XVII.

La ceremonia, durante la cual los creyentes se sumergen en el agua bendita en referencia al bautismo de Jesús, coronó el fin de semana de las celebraciones tradicionales, registradas a fines de 2019 en el patrimonio cultural inmaterial de la UNESCO.

Para muchos jóvenes, el evento principal tiene lugar el domingo, cuando decenas de miles de etíopes y turistas extranjeros caminan junto a sacerdotes que llevan réplicas del Arca de la Alianza al ritmo de oraciones, bailes y canciones de los fieles.

Este es el momento en que los hombres y mujeres jóvenes generalmente comienzan una conversación.

Una de las costumbres de Timkat invita a los hombres jóvenes a lanzar limones a las mujeres que encuentran atractivas, para mostrar su interés.

Si bien la práctica sigue siendo común en las zonas rurales, está cada vez más desactualizada en las ciudades.

Una broma frecuente en Gondar dice que en lugar de tirar limones a sus favoritas, los hombres de hoy deberían arrojarles iPhones.

– «Encontrar tu destino» –

Para Worku, esto refleja un cambio más amplio en los hábitos tradicionales sobre citas de parejas, a medida que los jóvenes etíopes exploran nuevas formas de establecer relaciones románticas.

«Actualmente hay una multitud de plataformas de citas. Las personas se conocen en el trabajo o en la escuela, y los avances tecnológicos permiten reuniones en Facebook», dijo.

Worku evoca una consecuencia de la modernidad «aceptable», pero habitantes de Gondar dijeron a AFP que las tradiciones deben revitalizarse.

«Los hombres que encuentran a sus esposas en Timkat reciben un regalo de Dios», dice Rahel Mola, un nativo de Gondar.

A los 37 años, celebró la epifanía con su hija de 20 años, Katim Tewodrose, quien lamentó que ningún joven le haya arrojado limones.

«Es nuestra tradición y no creo que se practique en otros lugares, así que espero pacientemente a que alguien me arroje un limón», dice Katim.

Esta nostalgia es compartida por Tariku Munye, un joven de 33 años que participó en la procesión del domingo.

«Los ancianos solían reunirse en el Timkat, pero ahora todos estamos alejados. Creo que necesitamos volver a nuestros viejos hábitos», dijo a la AFP.

«Nunca se sabe», agrega. «Podrías encontrar tu destino aquí», dice.

Noticia al Día/AFP

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