Se conmemoran: Las batallas de Araure y Urica y la toma de Lima por Bolívar

Se conmemoran: Las batallas de Araure y Urica y la toma de Lima por Bolívar

La batalla de Araure que se realizó como parte de la lucha independentista en Venezuela comandada por Simón Bolívar comenzó al amanecer del 5 de diciembre de 1813. Se llevó a cabo en la ciudad de Araure, en el estado Portuguesa.

Los republicanos se organizaron en cuatro columnas de infantería: la primera como vanguardia incluía al batallón Valerosos Cazadores de Manrique y las tropas que había traído Pulido; la segunda incluía al sin nombre bajo el comando del coronel Florencio Palacios y al Valencia del coronel Manuel Gogorza Lechuga; la tercera incluía a los vencedores de Vigirima a cargo de Villapol y el batallón La Guaira; la cuarta se formaba por el Barlovento de Campo Elías. La caballería sumaba a los Soberbios Dragones de Caracas de Rivas Dávila y escuadrones venidos de San Carlos y Calabozo (Figueredo), Barinas (Briceño Pumar) y Caracas (Piñango).

El ejército realista se organizaba en la infantería del batallón del coronel Miguel Correa, cuerpos del coronel presbítero Andrés Torrellas, coronel Remigio Ramos e intendente Isidoro Quintero (secretario de Ceballos), cuerpo del teniente coronel Pedro Luis Inchauspe, regimiento Sagunto y batallón Numancia (mando de Yáñez), infantería del comandante Antonio Puy y la caballería del propio Puy, de El Tocuyo y Apure (Yáñez). Los barineses estaban al mando del comandante catalán José Puig.Tradicionalmente se habla de 2000 fusileros corianos de Ceballos y 1500 jinetes llaneros armados con lanzas y sables, otros autores elevan el total a 5000 monárquicos. Rivas Vicuña habla de 6000 a 7000 en total.

La batalla comenzó al amanecer del 5 de diciembre. Empezó con la marcha del batallón de infantería Valerosos Cazadores del coronel Manrique con 200 jinetes a explorar la zona como vanguardia ya que exploradores republicanos habían anunciado que habían enemigos ocultos en La Galera. ​ Sin embargo, el coronel se adentró demasiado en territorio desconocido y fue atacado por sorpresa por varios escuadrones monárquicos y su artillería, dispersándose o muriendo su infantería y la mayoría de su caballería. El brigadier Urdaneta y el coronel Villapol salió en su auxilio, logrando salvar a varios dispersos. A pesar de este éxito, los realistas no pudieron aprovecharlo, estaban en posiciones defensivas, apoyando su flanco izquierdo en las barrancas del río Acarigua y su derecha en un tupido bosque. La caballería estaba ubicada en ambos flancos, un poco adelantada a la infantería y la artillería (dos baterías) estaba en el centro de la línea, también algo adelantada pero protegida por los tiradores.​ Los fusiles capturados, unos 500, fueron usados por los monárquicos para armar a otros tantos «hastarios», es decir, soldados que solo portaban lanzas.

Tras el primer choque, el grueso de los patriotas avanzó sobre La Galera. Las brigadas de Villapoll (derecha), Campo Elías (centro) y Palacios (izquierda) iban al frente en línea cerrada (llamada de batalla). En el centro habían cuatro piezas ligeras.​ En segunda línea la caballería lista para defender los flancos o cargar en masa sobre el enemigo si se le daba la oportunidad. Esta última se dividía en la derecha con jinetes de Barinas y Caracas del coronel Briceño Pumar, la izquierda con caballería de San Carlos y Calabozo del coronel Vicente Landaeta y en retaguardia los Dragones de Caracas y el escuadrón de Ospino. El parque y el Estado Mayor quedaban en retaguardia.

La infantería cargo con sus mejores tiradores contra la artillería enemiga para apoyar a dos piquetes de jinetes que lograron asaltar algunas posiciones y capturar dos piezas. Los infantes no dispararon hasta estar a distancia de tiro de pistola. De este modo el centro realista empezó a retroceder ante el empuje del batallón sin nombre, armado solo de lanzas. El resto de la infantería patriota tenía bayonetas y culetas para cargar. Ceballos intento detenerlos enviando a sus jinetes del ala izquierda con Yáñez a la cabeza contra Villapol. La caballería de Briceño reacciona pero es derrotada y huye hacia la reserva, aunque retarda a su enemigo lo suficiente como para que actúen los jinetes de reserva con Bolívar al mando. La caballería monárquica estaba entre las dos líneas patriotas cuando la reserva carga sobre ella por su flanco y los empuja contra la infantería republicana. Además, Briceño vuelve a la carga para apoyar. Los jinetes realistas acaban por abrirse paso hacia su propia ala derecha en busca de refugio. Mientras tanto, Urdaneta presiona el centro y la izquierda de la línea enemiga hasta obligar a Ceballos a cruzar el río Acarigua, pero en el sector derecho y parte del centro Yáñez se niega a retirarse. Finalmente, Bolívar ordena a la infantería de Campo Elías y Palacios cargar con bayonetas y tomar las posiciones enemigas. Campo Elías sigue a Yáñez un buen trecho, cuando este último intenta reorganizar sus mermadas fuerzas es atacado por jinetes patriotas y obligado a huir. Rivas Dávila se dedica a perseguir a Ceballos.​ La batalla había durado siete horas, sin contar el episodio de Manrique. Villapol fue enviado con los batallones Caracas y Barlovento hacia Barquisimeto para capturar a Vicente Becerra, segundo de Yáñez; Urdaneta fue a Barinas con los jinetes barineses, los Dragones de la capital y el sin nombre. No se dio descanso a los monárquicos. Muchos estaban demasiado cansados para seguir huyendo y se refugiaban en los árboles o entre matorrales, siendo muertos a lanzazos por sus enemigos.

Al término de la batalla quedaron cientos de prisioneros, cuatro banderas y numerosas piezas de artillería en poder de los patriotas. La batalla fue decisiva al acabar con el proyecto de los españoles de marchar a Valencia vía San Carlos y, en vez de ello, se vieron obligados a volver a sus posiciones originales: Yáñez a Apurey Ceballos a Coro. Aquí peleó el batallón que en la pasada jornada de Barquisimetofue castigado por Bolívar, negándole el nombre y el derecho a llevar bandera.

La batalla de Urica

La batalla de Urica fue un enfrentamiento militar librado durante la Guerra de Independencia de Venezuela en el pueblo de Urica (actual estado Estado Anzoátegui) el 5 de diciembre de 1814, entre los ejércitos republicanos del general José Félix Ribas y realistas de José Tomás Boves, finalizando con la victoria de los segundos.

El ejército realista se organizaba en 1200 infantes formados en los batallones Tercero del Rey (al mando de Salvador Gorrín) y Cazadores (Rafael López). Los más de 4000 jinetes se dividían en los regimientos Tiznados (dirigido por Alejo Morales), Guayabal (Nicolás López), Espino (Manuel Baca) y Rastro (Pedro Celestino Quintana). El segundo al mando era Morales, el comisario de guerra José María Correa y el capellán José Ambrosio Llamozas. El ejército patriota iba al mando del general Ribas, quien era secundado por el coronel Bermúdez, incluía tres piezas operadas por media brigada de peones al mando de José Francisco Azcue. Los infantes se organizaban en dos batallones con 1200 plazas en total: el Barcelona (Paz Castillo y Agustín Anzoátegui) y Maturín (Andrés Rojas y Ensebio Castillo). Los tres regimientos de caballería se dividían en la izquierda (Pedro Zaraza y Luis Calderón), centro (José Tadeo Monagas y Manuel Cedeño) y derecha (José de Jesús Barreto y Francisco Hernández).

Boves dispuso a su infantería en dos líneas paralelas defendiendo el puente y en sus flancos dos regimientos más uno vigilando los farallones del Amana. Morales quedó con la reserva al oeste de la villa. Ribas puso su infantería al oeste de la sabana. Su artillería tenía a su alcance el puente y el camino real. Barreto tenía la reserva en la sabana, Zaraza estaba en la loma Paula y Monagas estaba junto al Amana. El plan patriota era cargar con los tres regimientos de caballería y empujar al enemigo hacia el estrecho puente, la clave era acabar rápidamente con la caballería monárquica. Las cargas se distinguían por «ser como una avalancha» de montoneras guiadas por hombres valientes.

Boves ordena a sus fuerzas atacar a Bermúdez, quien logró rechazarlo. Tras este éxito, Ribas manda a las columnas rompelíneas cargar bajo fuego realista. El ala derecha monárquica (Tiznados) retrocedió al primer choque y Boves debió reorganizarlo para hacerlo cargar. Cuatro o cinco centenares de jinetes realistas atacan a la columna de Zaraza encabezados por su caudillo. En el primer choque el pecho de Boves es atravesado por una lanza y sus seguidores rompen la formación y empiezan a huir. Zaraza logra envolverlos y atraviesa la ciénaga y llega a la plaza central de Urica; el regimiento Tiznados es destruido. Entonces Zaraza voltea y ataca desde atrás a los realistas pero el regimiento Cazadores le sale al paso, el coronel patriota carga varias veces contra su enemigo pero no logra romper sus filas y es empujado a la villa. Entre tanto, la infantería republicana atacaba frontalmente el centro monárquico con apoyo de la artillería.

La columna de Monagas se empanana en la ciénaga. Morales detecta el incidente, le ataca por un flanco y le hace huir en desorden. Morales persigue a Monagas hasta un chaparral, chocando con el regimiento de Barreto y le obliga huir. Mientras su caballería huye la infantería patriota retrocede en orden al grito de «¡Estamos cortados!». El batallón Maturín se retira de la sabana perdiendo la mitad de sus efectivos. El Barcelona, que estaba al norte, cerca del río Amana, se encuentra con Morales. Los infantes republicanos cargan y hacen retroceder a los jinetes. Después llega el batallón Tercero del Rey pero también es rechazado

El 5 de diciembre de 1824 en Perú, el general Simón Bolívar toma la ciudad de Lima, ocupada por las fuerzas realistas.

Wikipedia

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