¿Qué sabes sobre la Piedra de Sol azteca descubierta un 17 de diciembre hace 229 años?

¿Qué sabes sobre la Piedra de Sol azteca descubierta un 17 de diciembre hace 229 años?

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México Desconocido

Un 17 de diciembre de 1790, bajo el Zócalo de la ciudad de México, se descubre la Piedra del Sol azteca.

La Piedra del Sol es un disco monolítico de basalto de olivino con inscripciones alusivas a la cosmogonía mexica y los cultos solares, popularmente llamado Calendario Azteca al tener la Cuenta de los Días, las Eras y aspectos calendarios, donde las interpretaciones sobre la función y el significado de este monolito son diversas entre especialistas desde su redescubrimiento en el siglo XVIII.​ Probablemente fue una plataforma de combate gladiatorio,​ involucrado probablemente en la festividad mexica Tlacaxipehualiztli. Mide 3,60 metros de diámetro, 122 centímetros de grosor y pesa más de 24 toneladas.

Dentro de este monolito están descritos los movimientos de los astros y algunos ciclos en donde los meses duraban veinte días, los años dieciocho meses y los siglos 52 años, los cuales se renovaban.

La escultura tiene un estado de conservación estable, sin embargo su coloración original se fue perdiendo por los siglos de exposición al aire libre. Además, por la parte central, presenta daños por múltiples impactos de bala los cuales han desfigurado el rostro central.

El monolito fue tallado en el Período Posclásico mesoamericano, entre los años 1250 y 1521 d.C. No existen indicios claros sobre el año exacto de la talla, la autoría y la finalidad del monolito, aunque existen ciertas referencias a la construcción de un enorme bloque de piedra por los mexicas en su última etapa de esplendor. Según Diego Durán el huey tlatoani Axayácatl «también estaba ocupado en labrar la piedra famosa y grande, muy labrada donde estaban esculpidas las figuras de los meses y años, días 21 y semanas».​ Por su parte Juan de Torquemada3​ describió en su Monarquía Indiana, cómo Moctezuma Xocoyotzin ordenó que trajeran una gran roca desde Tenanitla, hoy San Ángel, hasta Tenochtitlan, pero en el camino cayó en el puente del barrio de Xoloco.

La roca madre de la que fue extraído proviene del volcán Xitle, y pudo ser obtenida de San Ángel o Xochimilco. El geólogo Ezequiel Ordoñez en 1893 determinó tal origen y la dictaminó como basalto de olivino. Probablemente fue arrastrada por miles de personas desde un máximo de 22 kilómetros hasta el centro de México-Tenochtitlan.

Tras la conquista, fue trasladado hacia el exterior del Templo Mayor, hasta el oeste del entonces Palacio Virreinal y la Acequia Real, en donde permaneció descubierto, con el relieve hacia arriba durante muchos años.​ Según el mismo Durán, fue durante el cargo de Alonso de Montúfar como arzobispo cuando él ordenó enterrar la Piedra del Sol para que «se perdiese la memoria del antiguo sacrificio que allí se hacía».

Hacia finales del siglo XVIII, el virrey Juan Vicente de Güemes inició una serie de reformas urbanas en la capital de la Nueva España. Una de ellas fue la construcción de nuevas calles y la mejora de ciertas áreas de la ciudad, mediante la introducción de drenajes y banquetas. En el caso de la entonces llamada Plaza Mayor, se construyeron atarjeas, se niveló el piso y se remodelaron áreas. Fue José Damián Ortiz de Castro, maestro mayor de las obras urbanas ejecutadas, quien informó del hallazgo de la Piedra del Sol el 17 de diciembre de 1790. El monolito fue hallado a media vara del suelo (unos 40 centímetros) y a 60 metros al poniente de la segunda puerta del palacio virreinal, y sacado de la tierra con un «aparejo real a doble polea».​ Al sitio de hallazgo acudió Antonio de León y Gama a observar y dictaminar el origen y significado del monumento hallado.3​ Según Chavero, fue este último quien le dio el nombre de Calendario Azteca, creyéndolo como un objeto de consulta público. León y Gama lo narró de esta forma:

… Con ocasión del nuevo empedrado, estándose rebajado el piso de la Plaza, el día 17 de diciembre del mismo año, 1790, se descubrió á sola media vara de profundidad, y en distancia de 80 al Poniente de la misma Segunda puerta del Real Palacio, y 37 al norte del Portal de las Flores, la segunda Piedra, por la superficie posterior de ella, &.
León y Gama, citado por Chavero.​
El propio Gama intercedió ante el canónigo de la Catedral, José Uribe,​ con el fin de que el monolito hallado no volviera a ser enterrado por su presunto origen pagano, por el cual casi dos siglos antes había sido sepultado. Gama argumentó que en países como Italia era mucho lo que se invertía en rescatar y mostrar públicamente monumentos del pasado.

​ Es de destacar que, por el espíritu de la época, se hicieran esfuerzos por exhibir en un sitio público el monolito y además se promoviera su estudio.​ Gama defendería en sus escritos el carácter artístico de la piedra del sol, ante argumentos de autores como George-Louis Buffón, quienes daban menor valía a los nacidos en el continente americano, incluido su talento artístico.

El monolito fue colocado a un costado de la torre poniente de la catedral Metropolitana el 2 de julio de 1791. Ahí la observaron, entre otros, Alexander von Humboldt, quien realizó diversos estudios sobre su iconografía.3​ Durante la Intervención estadounidense en México los soldados del Ejército de los Estados Unidos que ocuparon la plaza usaron la Piedra del Sol para tiro al blanco.

En agosto de 1855 fue trasladada a la Galería de Monolitos del Museo Arqueológico de la calle Moneda, por iniciativa del doctor Jesús Sánchez, director del mismo.​ Por documentos de la época se sabe de la animadversión popular que causó el «encierro» de un referente público de la ciudad.

En 1964 fue trasladada al Museo Nacional de Antropología e Historia, donde preside la Sala Mexica de dicho museo y está inscrita en diversas monedas mexicanas.

Antes del descubrimiento del monolito de Tlaltecuhtli, dios-diosa de la tierra, con sus 4 por 3,57 metros de altura, se pensaba que la Piedra del Sol era el más grande monolito mexica en dimensiones.

Wikipedia