La culpa no fue mía (opinion realizada por Leoncio Barrios)

La culpa no fue mía (por Leoncio Barrios)

«A partir de la campaña #MeToo, para denunciar el acoso/abuso sexual que cualquier mujer puede haber sufrido o sufrir en cualquier contexto, se ha hecho más evidente este injustificable proceder de algunos hombres que arroja millones de víctimas, de cualquier edad, en todo el mundo.

Cada vez, más mujeres denuncian los abusos sexuales de las que han sido víctimas por el solo hecho de ser mujer.

Esas voces femeninas han despertado a otras que por años han estado sufriendo, mascando rabia, llorando en silencio. La vergüenza y el miedo a la acusación social las ha obligado a callar. Ahora hablan, poco a poco. A veces no tan poco a poco porque son muchas y tienen mucho que decir. Son las mujeres que han sido violadas sexualmente.

La violación sexual es uno de los actos más oprobiosos que puedan ocurrir. La víctima, por lo general una mujer, aunque también hay hombres que han sido violados, es un acto que, como su nombre lo indica, violenta, degrada, humilla. Produce rabia y dolor para toda la vida.

En la violación sexual media la fuerza, el poder. Por tanto, la víctima es abusada física, sexual y socialmente.

La violación sexual tiene ese apellido y todo lo relacionado con sexo es considerado pecaminoso, vergonzoso y, por lo general, se hace íntimo, un secreto. Inclusive, si alguien se entera de la violación puede enmudecer haciéndose cómplice del agresor. Solo si hay cruentas heridas físicas o muerte, se dice.

Si la violación sexual ocurre en un sitio privado como donde vive, trabaja o estudia la víctima, hay menos probabilidad de denuncia y menos si el victimario es un familiar, pareja, amigo, compañero, jefe. A la vergüenza se suma el miedo. La amenaza hace de las suyas.

Recientemente, un grupo de feministas chilenas, habiendo sido, o no, víctimas de violación han salido en defensa de ellas mismas y otras mujeres, con una especie de himno y baile que se ha extendido en las redes virtuales y por el mundo a manera de performance.

La campaña #ElVioladorEresTú, además de señalar al violador y la violencia machista, denuncia a las autoridades que lo juzgan y, parte de la opinión pública, que tienden a disculpar al hombre.

En todo el mundo, las mujeres que revelan haber sido violadas, dicen sentirse culpabilizadas por la justicia y parte de la sociedad. Los argumentos que se usan para culparlas apuntan a que “ella lo provocó”, vistiéndose de tal manera, estando en un sitio inadecuado, a una hora indebida, en malas compañías. En resumen: la culpable eres tú, tú te lo buscaste. Y no, el violador es un hombre. Lo dicen los hechos y la canción de moda.

El performance de #ElVioladorEresTú, no solo ha sido replicado en varias ciudades sino que decenas de video-memes circulan por las redes en versiones en rap, hip-hop u otros ritmos, que aún cuando sean tipo burla, hacen eco de la canción protesta que nació en Chile y la gente joven la está oyendo.

Las campañas que se están haciendo en las redes para denunciar el acoso/abuso/violación sexual son muy importantes. El anonimato que da esa forma de comunicación ha facilitado hasta las denuncias, los testimonios han proliferado.

Ante la violación sexual, el primer paso es decirlo a alguien de confianza. Después, hay que seguir diciéndolo hasta donde se pueda: denunciar ante las autoridades, presionar para que el caso sea atendido, el agresor detenido, juzgado, que el juicio se justo y no se para de contar.

A las agredidas sexualmente, les queda un duro, largo, tortuoso e injusto camino que recorrer hasta lograr la sentencia del violador, si es que se logra. Todo eso es más sufrimiento para ella, más victimización. Es como arrastrar una cadena perpetúa.

En Venezuela, el caso de Linda Loaiza es paradigmático: después de años de la agresión, Linda no ha logrado que la justicia del Estado responda. Como ella, muchas mujeres, millones en el mundo esperan por justicia. En España, el caso de La manada, ha marcado a la sociedad.

Si la víctima del abuso o violación sexual es un hombre, el silencio, la vergüenza es mayor que el de las mujeres y la cosa, en todos los sentidos, peor. Los argumentos sociales contra él pueden ser más demoledores. Una de las peores acusaciones a un hombre es que sea un cobarde, que no sepa defenderse, que se deje tocar o abusar sexualmente. De eso no se habla.

Y como la canción de #ElVioladorEresTú lo dice,

La culpa no fue mía, yo estaba jugando y mis primos me llamaron a su habitación.

Ni dónde estaba. En casa de mis tíos

Ni como vestía. No me acuerdo, tenía 5 años.»

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