Agonía hospitalaria: la otra cara de la salud en Venezuela

Agonía hospitalaria: la otra cara de la salud en Venezuela

Agonía hospitalaria: la otra cara de la salud en Venezuela

Foto: NAD

Alcohol, yelcos, soluciones y hasta los anestésicos son parte de los requerimientos que un paciente venezolano debe conseguir para poder optar a una intervención quirúrgica en el país. Así está la salud en Venezuela, donde constitucionalmente, el sistema es gratuito

Para muchos, el padecimiento de un dolor se convierte en una patología que deambula por los pasillos de los hospitales del país. Días después con un papel en unas manos temblorosas es revisado por un desconocido que da un diagnóstico y con él una solución: una operación.

Las listas de los consultorios se inundan de nombres, edades, enfermedades y orden de intervenciones. El paciente recibe una fecha y con ella una hoja blanca con unos extensos requerimientos, a veces difícil de pronunciar, que algunos de ellos desconocen, no saben qué son, solo saben el para qué, el cual no es otro que salvar sus vidas de una intensidad de la patología y en algunos casos de la muerte. En ese momento el reloj comienza a andar más aceleradamente en una historia que se hace similar en los cuatro costados del país ante la escasez de insumos médicos por la crisis hospitalaria en Venezuela.

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Recorrer las farmacias en búsqueda de estos insumos, comparar precios en bolívares y dólares es la tarea de los siguientes días, y junto a ella una bofetada de realidad que duele no solo en la preocupación, sino en el trastocado bolsillo de quien padece la enfermedad y, de quienes a partir de ese momento también forman parte de ella: los familiares.

 

De una angustia a otra

Josefina Paredes es una de las historias, los problemas en su vesícula no la dejan descansar, los dolores intensos en la parte superior derecha de su abdomen que se extiende hasta el hombro, las náuseas, la fiebre y los vómitos se hacen intensos a sus 54 años.

Ella, luego de realizarse los exámenes correspondientes en centros privados –porque tampoco hay reactivos en los hospitales para la rutina química- inició hace días la búsqueda de la lista de insumos, los recaudó por medio de ayudas, donaciones y dinero propio. Ya reposan en una maleta junto hasta el agua mineral que usarán en su intervención, porque ni siquiera eso hay en el hospital.

“Cuando la doctora le dio a mi hija la lista vi como la cara le cambió y se puso las manos a la cabeza y más atrás yo, no sabíamos ni que era, solo que había que conseguir todo sino, no me operaban porque ellos aquí no tienen ni agua”, dijo Paredes.

Entre la lista de requerimientos solamente una solución al 0.9% tiene un costo de 89 mil bolívares, de esas ella debía reunir cinco unidades, aunado a ocho pares de guantes con un costo de 28 mil bolívares cada uno, sin contar con el líquido para esterilizar los instrumentos el cual –su presentación pequeña de 100 cm3- tiene un precio de 90 mil bolívares, y de este debe llevar 2 litros.

“Unas cosas me las compraron en Maicao mis hijos, otras nos las dio una fundación que tenía un contacto el vecino. Algunas cosas no aparecían aquí ni allá, eso fue desesperante, imagínese que uno no tiene medio para completar y pasa esto, porque unas cosas se compraron en bolívares y las otras en dólares”, afirmó Paredes.

 

No todos pueden

Un kit de bata de cirujano, una solución, un yelco, un macrogotero, gasas y adhesivo ha tenido Liliana Pinto que reponer en cuatro oportunidades, esa es la misma cantidad de veces que su hijo fue preparado para ingresar a pabellón para una intervención electiva, que ha sido postergada por emergencias que surgen.

Para Pinto la emergencia es su pequeño de 8 años y el temor de que en la quinta vez vuelva a tener que faltar al trabajo, llenar su estómago con arepas con mantequilla y agua mientras espera recostada a la silla en el pasillo del hospital, que la poca disponibilidad de personal no sea otro tiro al banco en el tablero de la suspensión.

“Las cuatro veces tuve que volver a comprar todo lo que se gastó, porque me lo echaron para atrás, y tengo que buscar prestado o ver que se deja de hacer o vender, porque nada está barato (…) Y todavía falta lo que toca del postoperatorio y los traslados de taxis para poderlo traer a consulta (…) Aquí he visto de todo, no todos pueden”, manifestó Pinto.

 

Soluciones

Ante la escasez de insumos y crisis hospitalaria en Venezuela han surgido a través de las redes sociales el denominado “servicio público”, el cual va dirigido a la comunidad virtual con el propósito de propagar la historia clínica de algún paciente y que desconocidos –venezolanos en el exterior- se sumen a la causa para que el afectado puede recibir ayuda económica para costear los insumos o la donación de algunos de ellos.

La situación ha beneficiado a muchos, pero no a todos, sobre todos aquellos casos graves, pero la falta de disposición y la gran realidad de los espacios hospitalarios ha imposibilitado que muchos lleguen a operarse, y con ellos la ilusión de ser sanados en un país que poco a poco se está quedando sin médicos, debido a la diáspora galena por escenarios como estos, en los que la salud pende de un hilo.

 

 

Luis Fernando Herrera

Noticia al Día

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