A los Profesores Universitarios: ¡Gracias! Dra. Judith Aular de Durán

A los Profesores Universitarios: ¡Gracias! (por la Dra. Judith Aular de Durán)

Este 5 de diciembre se celebra el Día del Profesor Universitario, como institución centenaria nos llena de júbilo saber que seguimos en pie de lucha y que nuestro profesorado es un baluarte importante que le suma un sinfín de conocimientos a nuestra nación.

Todos los que hemos dado cátedra, hemos recorrido un camino del que estoy segura está plagado de anécdotas y aventuras, un camino lleno de sueños de un sin número de muchachos que se pasearon por las aulas de nuestra centenaria Universidad del Zulia (LUZ).

A todos los que hemos tenido la dicha, porque sí, es una dicha impartir conocimientos en más de una oportunidad se nos acercó un alumno diciéndonos: “profe no entendí nada” ó “¿profe cuánto me falta para pasar la materia?”, que nos roba la sonrisa recordar alguna de las anécdotas.

El ejercicio de la docencia tiene un valor fundamental, la generosidad, y es que primero viven su día a día como profesores activos en las aulas y luego en su jubilación acrecientan las huellas de la experiencia por el camino infinito de la enseñanza.

El docente universitario tiene sobre sus hombros el peso moral más importante en la sociedad, pues según dijo en una oportunidad la escritora española, Josefina Aldecoa: “La educación es un proceso que no termina nunca” y eso está más vigente que nunca.

La razón de ser de nuestra Alma Máter y todas las universidades del país y el mundo, son el estudiantado y los profesores, porque sin ellos se pierde la esencia pura de la institución. El motor de empuje que mantiene viva nuestra universidad son los profesores titulares, y sobre los profesores jubilados pesa la gran reserva moral universitaria; ellos son el recurso académico más valioso y de gran apoyo para impulsar, con experiencia y honestidad, los estudios de pre y posgrado, sin olvidar los doctorados y postdoctorados que surgieron con una fuerza increíble.

En estos tiempos tan difíciles que atraviesa Venezuela, educar es una labor titánica, pues muchos de los jóvenes que asisten a nuestras aulas no han desayunado o almorzado, y éstos hechos repercuten a la hora de impartir clases.

Por eso es necesario que la docencia universitaria venezolana se comprometa aún más, pues los esfuerzos que realiza la juventud de oro permitirán ver hecho realidad sus sueños de un mejor mañana.

Adentrarse al mundo de la educación necesita de vocación de servicio y de entrega, sin estas dos herramientas no podemos iniciar y mantener una carrera exitosa dentro de ese campo, y los profesores universitarios, lo han logrado.

Los premios, reconocimientos y felicitaciones quedan cortos para agradecerles la función más importante de la sociedad. Sin embargo, no me queda más que decirles GRACIAS, sigamos luchando para mantener firme el pilar fundamental de la sociedad: la educación. ¡FELICIDADES PROFESORES!

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