UTILIDADES TRISTES que en otrora cubrían iniciales, línea blanca o estrenos, hoy se van en un bocado

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Los aguinaldos son una tradición que da la bienvenida a la Navidad y que muchos toman para comprar regalos, arreglar la casa o pagar deudas

Antes en la época “buena” como algunos venezolanos lo recuerdan, con el pago de aguinaldos se podía comprar la pintura para darle color a las paredes de las casa, los ingredientes para preparar las hallacas, ropa, zapatos para estrenarse y demás.  Pero este año, la bonificación decembrina no alcanza ni para sus gastos propios.

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La señora Ángela Alicia Maldonado contó a Noticia al Día que mientras estuvo activa como trabajadora  en el Concejo Municipal de Maracaibo hace algunos años, podía darse «lujos» con el pago de aguinaldos que le brindaba la institución a finales de año.

Hoy lo que recibirá sólo le alcanza para medio comer, y se desgasta en conseguir el dinero en efectivo de banco en banco para poder comprar los alimentos a precios más bajos. “Mis 4 hijos están fuera del país y mientras ellos se establezcan afuera, yo tengo que resolver desde aquí y sobrevivir con el sueldo que percibo de mi jubilación” sentenció.

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El caso del señor Alexis Paz no es diferente. No le alcanza ni el sueldo que percibe por haber sido un supervisor en la docencia jubilado por más de 30 años. Se salva porque su hija se fue a Chile y es ella quien le colabora enviándole un poco más en dólares.

Hay quienes se ven obligados a trabajar por semanas fuera de la ciudad de Maracaibo para poder obtener un poco más de dinero. Salvador Romero trabaja en una empresa camaronera y dura fuera de su casa 15 días. «Este es un sacrificio que hago, me pagan mi sueldo y me dan bonos en monedas extranjeras que medio me ayudan a solventar el día a día».

Estos trabajadores del sector público y privado coinciden en que este primer mes de aguinaldos «no les alcanzó para nada” a causa de la hiperinflación.

Con trabajo y sin aguinaldos

Este año ha sido económicamente difícil para el país y parece que la inflación se puso de acuerdo con la escasez de efectivo.

La señora Nerlis Martinez solo estudió hasta tercer año de bachillerato, no ha trabajado en empresas públicas ni privadas y tuvo que «rebuscarse» desde muy joven para poder percibir dinero. Hoy en día vende café y cigarros en uno de los tantos bancos que hay en la ciudad.

«Mis aguinaldos son los bonos que percibo del gobierno (…) vendo café y cigarros para conseguir dinero en efectivo, de manera que mi hija pueda movilizarse a su sitio de trabajo y pueda llevar a mi nieta al colegio», dijo.

Por otro lado, la madre soltera y con 4 hijos Norka Viera trabaja por su cuenta limpiando casas, planchando y cocinando para recibir como pago 80 mil bolívares, sin embargo hay clientes de años que siempre le dan un pago extra y ella los toma como sus aguinaldos.

“Mis utilidades las busco a punta de escobas», dijo.

 

Francys Medrano

Fotos: José Lopez

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