Ramona Rojas, la primera mujer polícia del Zulia: "No tuve miedo porque soy de carácter fuerte"

Ramona Rojas, la primera mujer policía del Zulia: «No tuve miedo porque soy de carácter fuerte»

Una mujer de cabello corto, esbelta, sencilla, de poco maquillaje y la dueña de un uniforme que representa autoridad y respeto ante la sociedad. Ella es Ramona  Rojas, la primera mujer policía del estado Zulia. En su lugar de trabajo se caracterizó por ser de carácter fuerte, sincera y muy honrada.

Ramona Margarita Rojas Vargas, nació en Maracaibo el 19 de mayo de 1934. Sus padres fueron Josefina Rojas, oriunda de la ciudad de Valencia, y José de los Santos, un migrante colombiano que formó a su humilde familia en la calles de Pomona y la Candelaria en Santa Lucia.

Al corazón de esta oficial lo atraparon dos hombres solo de palabra y de estas relaciones amorosas tuvo 16 hijos.

“El matrimonio nunca me gustó (…) para estar con un hombre no se necesita el matrimonio, sino conocerse ambos”, apuntó.

Foto: Margarita en la antigua sede de la Comandancia de la Policía, actual CRU, situada en el centro de Maracaibo, de tras de la Gobernación.

Soñé con ser policía

La fémina rompió con el tradicional patrón en labores consideradas solo para hombres a finales de la década de 1.950. Ingresó a las filas de la Policía del estado Zulia.

No le gusta que le digan Ramona. Por eso para todos, es Margarita, así la conocen.

Tuvo que lidiar con hombres, que para la época estaban en desacuerdo con que se integrara a las filas de la Comandancia de la Policía, ubicada en la calle Carabobo de Maracaibo.

En ese entonces, no se necesitaba tener un grado de estudio, sólo las ganas y la disposición.

La señora Margarita contó a Noticia al Día que una de sus hijas tuvo amores con el coronel Manuel Nabar, se casaron y él fue quien le dio trabajo en la Comandancia como empleada de mantenimiento.

Foto: En uno de los calabozos de la Comandancia policial

“Comencé como supernumeraria porque no sabía nada de oficina, me tocó limpiar y ordenar”, dijo al tiempo que resaltó que no perdía la convicción y el deseo de llegar más lejos.

Aunque solo llegó a estudiar hasta tercer grado de primaria, eso no le impidió calar entre los uniformados de la Comandancia. Llegaba fielmente a las 6:00 de la mañana todos los días y había ocasiones en las que redoblaba el turno y terminaba yéndose a su casa alrededor de las 10 u 11 de la noche.

Pasar tantas horas en el sitio de trabajo le permitió conocer de cerca cada detalle y procedimiento que se hacía en el lugar. “Yo sabía más de la policía que cualquier bachiller”, resaltó orgullosa.

Foto: Margarita con el expolicial de policía y compañero de trabajo el Gingüe

Inicios como policía

En sus horas de descanso aprovechaba y se iba a dar vueltas por la ciudad con el grupo de Brigada Medias Blancas en las populares “perreras”.

“Fue allí donde aprendí de todo, no por estudios”, sentenció.

Su entrega, compromiso y responsabilidad le valieron para que tiempo después el Comando la absorbiera. Se convirtió así, en la primera mujer policía del Zulia. Le dieron el rango de cabo tres y le entregaron su uniforme de oficial: color kaki y manga larga.

Mientras hablaba con NAD, forzaba su recuerdo, buscaba en su mente las anécdotas de sus años mozos como policía. Y es que a sus 92 años, no todos los momentos están intactos en su memoria.

“Entendé que ya la edad no pasa en vano, muchas cosas se me olvidan. Aunque estoy sana, llena de vida, mi memoria a veces falla”, dijo con pena ante las preguntas incisivas de este equipo reporteril.

No dejó de contar que en su juventud policíaca “veía cómo a muchos de mis compañeros les gustaba estar de mujer en mujer, muchos me insinuaron algo, pero yo en el trabajo nunca tuve nada con nadie”.

Foto: “Volvería a ser policía en mi otra vida, pero no pa´ meter preso a nadie, sino para mantener el orden”, dijo Margarita

-Pero, ¿Por qué decidió ser policía?-

“Toda la vida me gustó ser policía. Nunca tuve miedo porque tengo carácter y fuerza”, respondió sin titubear.

“Volvería a ser policía en mi otra vida, pero no pa´ meter preso a nadie, sino para mantener el orden”, enfatizó entre risas y con algo de vergüenza ante el lente de Noticia al Día, una vergüenza, abrazada de un orgullo por ser “la primera mujer policía”, recalcaba con su frente en alto.

Margarita se desempeñó como jefe de mantenimiento y de la comandancia en donde estuvo a cargo de la Brigada Medias Blancas y dirigió a grupos de mujeres. Durante 30 años les enseñó cómo comportarse en la calle y el respeto que caracterizaba portar un uniforme.

Compartió labores con oficiales y sargentos entre los que recuerda por sus apodos: El Bronco, Pistolita, Pepita de Cajuil, Gingüe, El Diablo y el Mocho. Hombres de la época que se caracterizaban por ser temerarios.

Durante estos años de servicio formó parte de varios destacamentos en la ciudad, entre los que resalta Valle Frío y Sierra Maestra, pero su lugar fijo terminó siendo la actual sede del Centro Rafael Urdaneta (CRU), allí funcionó por mucho tiempo una de las oficinas policiales.

Cada mañana, Margarita subía 36 escalones para saludar y supervisar a sus compañeros en la oficina de armamento, historias médicas y porte de arma, también pasaba por cada calabozo.

Foto: La oficial subía 36 escalones para saludar y supervisar a sus compañeros en la oficina de armamento, historias médicas y porte de arma, también pasaba por cada calabozo.

Mi primer sueldo

Han pasado 60 años desde que la popular oficial Margarita recibió su primer pago por prestarle sus servicios a la policía del estado.  “Fueron 20 bolívares, ese billete verde con la cara de Páez”, recordó muy emocionada.

En su cartera aún conserva esa joya, así como también un spray de autodefensa y sus documentos personales con algunos números de sus familiares, por si le llega a pasar algo, mientras está fuera de casa.

Foto: Su primer pago fueron 20 bolívares, ese billete verde con la cara de Páez

Reconocimientos

A lo largo de su trayectoria, recibió muchos reconocimientos, pero ella misma dijo que los rompió todos porque su jefe le hizo una bajeza y tener esos reconocimientos no le hacía ser mejor policía.

No quiso revelar qué le hizo su jefe de ese entonces, solo aseveró con firmeza que “hay que hacerse respetar”.

Foto: “Toda la vida me gustó ser policía. Nunca tuve miedo porque tengo carácter y fuerza”.

De carácter fuerte, pero bondadosa

Hoy recuerda que mientras utilizó su uniforme, los “piropos” nunca faltaron, pero siempre mantuvo su postura firme.

“La mujer puede hacerse valer, siempre y cuando se respete a ella misma (…) trabajar rodeada de tantos hombres, me hizo aprender muchas cosas”, puntualizó.

“Yo estaba enamorado de ella, en aquella época ella era muy bonita”, dijo uno de sus conocidos durante la entrevista, a lo que Margarita respondió “Sigo estando bonita y buena a pesar de lo vieja que estoy”, dijo a carcajadas.

El secreto para mantenerse activa se lo atribuye a la naturaleza de sus padres. Actualmente, sigue siendo popular, ahora recorre las calles de Maracaibo montada en buses y carritos para ir hacer compras en el centro de la ciudad. Se siente llena de vida, le encanta comer y tomarse a diario una Coca-Cola bien fría.

Foto: Margarita recuerda con nostalgia que la policía de antes es muy distinta a la de ahora

Jubilación forzada

La Ley de Trabajo establecía que un empleado no podía permanecer más de 25 o 30 años en una institución pública.

Por lo que Margarita fue jubilada. Al enterarse de esa decisión sintió mucho dolor. “Yo me iba a desmayar, ya estaba amañada, la Comandancia parecía mi casa”, mencionó.

También recuerda con nostalgia que la policía de antes es muy distinta a la de ahora e instó a los jóvenes que deseen formar parte de este gremio “ser honestos, responsables y que no se presten a la corrupción”.

Antes de hacer sus acostumbradas compras en el centro de la ciudad, Margarita sale de su casa desde Santa Rosa de Agua y acostumbra visitar lo que por años fue su casa: La Comandancia de la Policía, actual CRU, situada en el centro de Maracaibo, detrás de la Gobernación. En ese espacio, transcurrieron sus años como policía activa. Es que sin lugar a dudas, Ramona Rojas, o mejor dicho, Margarita, sigue siendo toda una policía. Los años no han podido borrar su vocación, y su formación de servicio. Por algo es, la primera mujer policía del estado Zulia.

 

Francys Medrano / Noticia al Día 

Fotos: Juan Pablo Jordán