La crisis adorna las fachadas de los hogares marabinos (+FOTOS)

La CRISIS adorna fachadas de HOGARES venezolanos, y no hay reales para hacerles un cariñito en Navidad

Foto: Leonel Sandrea

La tradición es remodelar y decorar la casa. Hoy, son pocos los que pueden darse el lujo de hacerlo

Para estas fechas, los marabinos tenían como tradición empezar a remodelar y a decorar sus hogares para recibir la Navidad y el Año Nuevo. En la actualidad, la realidad es otra, ya que son pocos los que pueden darse el lujo de hacerlo.

Pintar la casa y ponerla bonita es una tradición que llenaba de placer a los venezolanos, porque se compartía en familia, se intercambiaban recuerdos en medio de sonrisas y alegrías, disfrutando de un ambiente lleno de armonía y paz, esto sin olvidar las tradicionales gaitas que le pone el sabor a las navidades zulianas.  Esta costumbre siempre se hacía justo antes de recibir la llegada del Niño Jesús y por supuesto preparar las anheladas hallacas.

Renovar los espacios donde la mayoría creció y formó su familia también incluye otros materiales que generalmente se renuevan cada año, como el rodillo, la bandeja, las brochas, esmalte, el barniz, por mencionar algunos. Utensilios que hoy sobrepasan el salario mínimo de un venezolano.

Sin real 

Johnny Melean vive en Santa Lucía junto con su esposa desde hace 46 años. Acostumbraban a pintar todos los años, pero aproximadamente hace 5 años no han podido continuar con la tradición.

Ambos pensionados, el salario que perciben es utilizado prioritariamente para la comida. “¿Cómo comemos? O es pintura o es comida. La pintura está carísima”, comenta resignado.

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Es el caso de Ida Benavides, residente del Barrio Panamericano desde hace 55 años, quien vive con su madre y aunque reciben apoyo de sus hijos en el exterior, solo les alcanza para abastecerse de alimentos y productos de la cesta básica.

“La prioridad mía son los medicamentos”, relata Eduardo Suárez, ingeniero agrónomo jubilado como profesor universitario. También pintaba todos los años, pero desde hace 6 años no ha podido hacerlo.

Sufrió de un infarto y un paro cardíaco y hoy en día, como trabajador universitario, solo con la prima familiar, de apoyo académico, de antigüedad y la doctoral, más el salario base, recibe aproximadamente 920 mil bolívares mensuales, sumado al apoyo de sus hijos en el exterior: “No es posible, no alcanza. En mi caso, solamente en medicamentos pasó de 1 millón de bolívares, es imposible uno destinar para otras cosas”, agrega.

 

Pasante Mirna Sivira / Noticia Al Día

Fotos: Leonel Sandrea 

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