La corona de la virgen de La Chinita, una ofrenda llena de amor, devoción y fe

La corona de la virgen de La Chinita, una ofrenda llena de amor, devoción y fe

La patrona protectora de los zulianos, la virgen de la Chiquinquirá o La Chinita, como le dicen todos los de esta tierra del sol amado, hoy arriba a 310 años de su aparición.

Desde su bajada el último sábado de octubre, es venerada por todos los zulianos en todos los rincones, cuando ella recorre todas las latitudes de la región en un reencuentro con su feligresía devota, siempre cargada de emoción y mucha fe.

Desde 1942 la virgen del Rosario de Chuiquinquirá lleva una corona, una joya, no por su valor en quilates o peso, sino porque cada gramo es un sentimiento de fe, devoción y esperanza.

La corona de la virgen mide 43 centímetros de alto, 44 de diámetro, pesa 10 kilogramos y está hecha de oro de 18 quilates e incrustaciones de piedras preciosas.

La misma fue elaborada con las cadenitas, medallas y cualquier prenda de genuino valor, que eran ofrecida a la patrona en sinónimo de agradecimiento por los favores concedidos y las metas logradas.

Por eso su valor no puede medirse por el costo que esta puede tener, sino por la carga emocional que lleva consigo y lo que significa para los zulianos esa prenda material que la adorna.

Su relicario está hecho  de plata con enchapado de oro, el cetro es de oro y mide aproximadamente unos 41 centímetros. El porta corona tiene una cobertura de acero con dos ángeles de plata a cada lado, cuyo peso es de cinco kilos cada uno.

El costo de la corona fue de bolívares 250.000,00 en el gobierno del presidente Isaías Medina Angarita y fue sufragado totalmente con donaciones del pueblo.

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