Pa' vestirse los venezolanos desempolvan el closet, usan “chivas” y remendan la ropa

Pa’ vestirse los venezolanos desempolvan el closet, usan “chivas” y remiendan la ropa

Foto: Leonel Sandrea

Hace mucho tiempo han dejado de estrenar ropa y deben reinventarse para lucir algunos «trapitos»

 

Todo aumenta y la ropa no se queda atrás. Los principales centros  comerciales  y  el centro de la ciudad de Maracaibo, ya no se ven repletos de gente revisando en medio de ropa nueva y calzado exhibido. Las ventas han bajado y a los ciudadanos se les hace cada vez más difícil comprar sus «estrenos».

Los zulianos con la ropa ya desgastada, buscan alternativas para vestirse en el día a día. Más que para los “estrenos” de diciembre, buscan vestimenta para el día a día, pero en cada centro comercial o puesto en el mercado «Las Playitas», la mayoría de las prendas están dolarizadas.

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Se rebuscan en lo que ya tienen 

Para adquirir una sola prenda, ya sea un jean o una camisa, se requieren más de tres sueldos mínimos, cuestión que vulnera gravemente el bolsillo del venezolano. La crisis económica en la que actualmente se ven envuelto los ciudadanos ha hecho que estos se las ingenien para poder lucir alguna prenda, no solo en Navidad como se acostumbra, sino también, durante todo el año.

Algunos rebuscan y desempolvan prendas viejas del closet para reutilizarlas, otros se “enchivan” con la ropa de quienes se han ido del país y han donado algunas de sus prendas de vestir,  y no falta el que se va por la opción de remendar los pocos «trapitos» que le quedan para seguir utilizándolos hasta que se desgasten.

Tal es el caso de la Licenciada en Enfermería, María Pineda, de 37 años, casada y con cuatro hijos. “Tengo cinco años que no me estreno ropa, todo es para mis hijos y la comida”, aseguró.

La profesional destacó que hoy en día debe reinventarse para por lo menos solucionar que ponerse ella y su núcleo familiar cuando la poca ropa que tienen “ya no da para más”. Pineda cuenta que compra telas y aprovecha que sabe coser y se arma sus propias “pintas”.

 

De esta realidad no se escapa Marian Romero, quien es Licenciada en Relaciones Industriales y tiene un año trabajando. Ella es casada y sobreviven con su “sueldito” y con lo que gana su esposo en el oficio de mecánico.

La preocupación de hoy día para esta familia es que sus dos hijos de tres y ocho años no padezcan necesidades. “A veces dejamos de comprar cosas poco necesarias para cubrir otros gastos en cuanto a calzado y ropa”.

 

 

Mientras que los novios Robert y Marilú comentaron que las prendas de vestir superan el sueldo que actualmente reciben los venezolanos. Robert Casanova trabaja en una empresa privada y gana un porcentaje más, sin embargo, a veces se le dificulta dividir los gastos.

 

 

Para Marienyili Ojeda, madre de un hijo de cuatro años no le vale haberse “partido el lomo” estudiando la docencia y tener 10 años ejerciéndola, pues lo que gana no le cubre todas las necesidades que ella y su hijo de cuatro años requieren a diario. “Lo que gano nos sirve para solo medio comer los 365 días del año”, lamentó.

Con respecto a estrenarse alguna prenda de vestir aseguró que hizo un gasto gigantesco para poder hacer su uniforme y usarlo a diario le ha permitido conservar las pocas prendas que tiene.

 

 

Las familias maracaiberas son un ejemplo de lo que se vive en la mayoría de los hogares venezolanos, donde los ingresos  económicos deben destinarse para cubrir las necesidades básicas de alimento o algún medicamento, haciendo a un lado la vestimenta o calzado en todo el año, no solo en la temporada decembrina donde la tradición de estrenar quedó en el pasado.

 

Francys Medrano / Noticia al Día 

Fotos: Leonel Sandrea 

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