LUZ y su Reapertura (por Yudith Aular de Durán)

LUZ y su Reapertura (por Yudith Aular de Durán)

En 1936, después de que los sectores intelectuales del Zulia elevaran su voz de protesta ante el Congreso Nacional, exigiendo el restablecimiento de la Universidad del Zulia (LUZ), se aprobó la resolución que establecía su Reapertura, con un presupuesto de 400 mil bolívares.

Pero no fue sino hasta el 1° de octubre de 1946 cuando LUZ se reinstala oficialmente. Fue la Junta Revolucionaria de Gobierno (1945-1948), presidida por Rómulo Betancourt, la que da cumplimiento a la Reapertura de LUZ, designando como Rector al ilustre Jesús Enrique Lossada.

Nuestro padre de la Reapertura, en su magistral discurso que tiene un valor histórico y trascendental para nuestra institución dijo:

“El Decreto 334 de la Junta Revolucionaria de Gobierno ha hecho cesar el maléfico encantamiento y de entre los escombros de cuarenta y dos años de sombra y de silencio hace surgir el nuevo templo de la luz recobrada y de la ciencia rejuvenecida, santuario de la meditación sobre cuyos ventanales quebrará su vigilante y simbólico ritmo el relámpago del Catatumbo”.

Hoy, a casi tres cuartos de siglo de la Reapertura de nuestra centenaria universidad al libre pensamiento y a la disciplina científica innovadora, pasado y presente se hacen uno para construir a diario el futuro que la rueda del tiempo insospechada o previsiblemente presenta desafiante ante nosotros.

Está, pues, planteado el hoy como reto y oportunidad creadora dentro de un entorno que se muestra inexorable, mas hoy como ayer, nos encuentra de pie -a docentes, administrativos, obreros, estudiantes y autoridades- en cada de uno de nuestros cimientos éticos, morales, académicos y legales, haciéndonos todos uno para hacer frente al entorno lacerante y a quienes en él, en lenguaje del insigne escritor Don Rómulo Gallegos en su obra Doña Bárbara, actúan cual rebullones de “El Miedo”, pájaros de mal agüero, que en el saber de Juan Primito, eran proximidad de malos tiempos, oscuros planes y destructivas acciones.

Hoy hemos vuelto sobre las huellas del maestro, del servidor público, del abogado, del político y del apóstol del saber en libertad y de luchar sin descansar. De aquel Lossada que no claudica, que no perdió oportunidades, ni cedió espaciós.

Hoy, nosotros, mujeres y hombres de LUZ, vivimos nuestro particular momento histórico, único muchas veces, plural y diverso otras tantas. Todo esto es, en mucho, desgastante en lo cotidiano como casi devastador en lo general. A esta dura prueba nos enfrentamos los que vivimos en este país, los que no hemos abandonado esta nuestra casa y trinchera y nos enfrentamos con la fortaleza moral como con la sapiencia legada y la impronta de un vivir sin igualmente asimilada, con la esperanza puesta en nuestra mística, convicción y compromiso de todos, y es un compromiso materializada por quien contribuye con su hacer tras la escoba, tras la computadora, frente al pizarrón o al libro.

Lossada nos legó el coraje y la inteligencia, la voluntad y la constancia, la pasión por ganar y vencer desde lo íntimo en una lucha de largo plazo, con todo el desgaste que ello implica, pero con la satisfacción de poder lograrlo.

Hoy perseveramos en nuestro empeño de jamás volver a ver nuestra universidad cerrada, no volveremos a permitir una Reapertura porque no habrá más cierre: nos toca, sí, reimpulsarte y llevarte a nuevos, más altos y brillantes derroteros, y orgullosos pasaremos el testigo honrado a las generaciones que ya nos acompañan en formación.

No nos defraudaremos a nosotros mismos, ni a nuestros fundadores, ni a cuantos siguen creyendo y apostando a la luz de LUZ, estamos convencidos que “Después de las nubes, el sol”.

 

Dra. Judith Aular de Durán

Vicerrectora Académica de LUZ

[email protected]

No olvides compartir en >>