Un Nuevo sueldo que no vence la crisis: zulianos se rebuscan para comer

El HAMBRE no perdona, las tripas rugen y el sueldo en Venezuela es solo una palabra

Foto: NAD

La mayoría de los venezolanos que trabajan, la pasan muy mal: comen una o dos veces al día, cuando tienen suerte. Otros, sencillamente no comen, por el alto costo de los alimentos

«Estoy comprando un kilo de pasta y lo completo con arroz para que alcance, y nos lo comemos solo, porque no tenemos más nada, y para la cena una chicha a base de harina de trigo y a dormir», comentó resignada a su realidad María González, una mujer de 39 años, que a pesar de que no tiene hijos, le toca ayudar en su casa porque ya sus padres son muy mayores. Además de ellos, en su casa habitan siete personas más.

La maratónica jornada de conseguir qué comer, la viven al menos cada dos días los padres de familia o responsables de alimentar un hogar con varios integrantes, como es la historia de María quien no tiene un trabajo fijo y debe ingeniárselas para llevar el sustento a la casa. Ella junto a sus hermanos hacen sacrificios y aun así no les rinde el dinero que se gana cada uno haciendo cualquier tipo de oficio digno. “Lavar ajeno, planchar, cortar árboles, albañilería o cualquier marañita que salga”, dijo.

Una de las consecuencias de los desequilibrios de la economía es la hiperinflación, que en 2018 escaló hasta el 130.060%, de acuerdo a  datos obtenidos del Banco Central de Venezuela (BCV), por lo que obliga a los zulianos a continuar en la lucha diaria rebuscando en los supermercados, tienditas y abastos más cercanos a sus casas,  alimentos económicos y rendidores para meterse a la boca el pan nuestro de cada día.

El sueldo sigue sin alcanzar

El pasado lunes, 15 de octubre el constituyentista Francisco Torrealba, anunció a través de su cuenta en Twitter el nuevo aumento del salario a 300 mil Bs. S: 150 mil de salario mínimo y 150 mil de cestaticket. Este nuevo aumento fue catalogado por los venezolanos como insuficiente porque los precios de los productos y alimentos aumentan  casi a diario.

Noticia al Día realizó este miércoles un recorrido en distintos establecimientos de la ciudad para comprobar que es lo que se puede adquirir con el nuevo salario mínimo.

En los pasillos de uno de ellos, se escuchaba a las personas cómo se planifican para solventar las tres papas correspondientes a un día: desayuno, almuerzo y cena.  «Poco a poco resolvemos, compramos arroz, un poquito de carne molida pal’ almuerzo y la rendimos con verduritas y tres platanitos”  murmuran.

El costo de las proteínas

Una harina pan, un producto muy consumido en los hogares y es el resuelve para el desayuno y la cena tiene un precio de 23.000 mil bolívares. El kilo de queso semiduro 72 mil bolívares y los huevos tienen un valor de 66 mil bolívares el cartón.

Para comprar las proteínas y acompañar el plato del almuerzo es otra odisea. Los precios de la carne son elevados. Un kilo de carne molida cuenta 44.900 bolívares, mientras que un kilo de carne para desmechar se puede conseguir en 55.500 bolívares y si se quieren dar el lujo de comerse unas pechugas de pollo el kilo tiene el precio de 75 mil bolívares.

 

Olga Flores de 62 años de edad, quien vive sola con su esposo y debe planificarse para comprar comida. La señora es jubilada del sector salud y su cónyuge trabajan en el aeropuerto, y con esos dos sueldos no les rinde para hacer un mercado para 15 días, ni para comprarse cosas extras.

En el carrito de compras Olga, llevaba un arroz,  una harina, dos bandejas de carne, una bandeja de pollo, un litro de aceite, medio kilo de queso y hasta momento la cuenta le hacía un total de 229.000 bolívares. La compra fue medida y con la ayuda de una calculadora para no pasarse de la cantidad que llevaba en sus tarjetas.

A veces se hace cuesta arriba llenar la mesa. Hay quienes comentan que de está situación “medio se salvan” los que tienen algún familiar en el extranjero que reciben dólares y parece que les rinde un poquito más al momento de comprar.

Pese a obtener otro tipo de moneda pareciera que comer, bañarse o comprarse algo bonito, se ha convertido en un verdadero lujo. Todos los días, los afectados deben priorizar, para sobrevivir en esto que se llama vida.

En un abrir y cerrar de ojos llegará diciembre y se sumará un preocupación más. El dinero no alcanza para cumplir con una alimentación adecuada, pese a que el gobierno nacional anuncie nuevo sueldo o implemente bonos para solventar la crisis económica que aqueja al país desde hace varios años. Cada día se torna más difícil costear las necesidades básicas de un ser humano.

 

Fotos: Angélica Hernández

Francys Medrano

Noticia al Día

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