Para no devaluarse: Las "marañitas" y los trabajos ahora se pagan con comida

Para no devaluarse: Las «marañitas» y los trabajos ahora se pagan con comida

Ante la desenfrenada crisis que atraviesa el país poder pagar en bolívares o dólares, a veces, se hace cuesta arriba y en muchos casos imposible, y es por ello que los trueques en Venezuela también sufrieron sus cambios.

Reparar una tubería, podar un árbol, botar la basura, llenar el tanque de un camión cisterna e incluso hasta recibir clases en una universidad puede ser cancelado con comida, pues es lo que todos necesitan. Por eso Noticia al Día preparó este material con tres casos de los nuevos truques en Venezuela.

Dos kilos de arroz por agua

Gladys Caminos, es una habitante al norte de Maracaibo, su despensa está igual a la de muchos: vacía o a medio completar. De lo que tenía reservado para los siguientes días tuvo que destinar dos kilos de arroz, pues no tenía efectivo ni dinero en sus cuentas para poder pagar el llenado de su tanque de agua, el cual estaba –después de 15 días sin servicio- también como su despensa: vacío.

“Le di dos kilos de arroz, uno al chofer y el otro al que puso la manguera, era lo único que tenía para poder pagar. Ellos lo dijeron desde un principio que le podíamos pagar con comida, porque estaban claros que no todos tienen para poder pagar”, dijo Caminos.

Harina por uniformes escolares

La situación de los trueques en Venezuela se va haciendo más rutinaria, pues en el 2016 el intercambio de productos por productos estaba en pleno auge, y hoy recobra fuerzas, ya no solo entre comida sino en otros artículos necesarios, como el caso de Xiomara Márquez, quien entregó dos kilos de harina y otros alimentos por una falda escolar y un libro.

“Con una señora que era maestra, una viejita que lo único que tiene es la pensión. Yo necesitaba la falda y una enciclopedia para la niña y pues me pidió dos harinas, pero le metí granos y otras cosas más, porque hay que ser agradecidos y de verdad hay gente que tiene tesoros guardados que no van a usar y que se pueden cambiar.”, dijo Márquez,

Arreglar zapatos por un almuerzo

Pero la situación no se hace distinta para José Carrillo, un zapatero que camina las calles en búsqueda de remendar cualquier calzado por 30 mil bolívares o por un plato de comida.

“A nadie la falta Dios, adonde voy siempre tengo respuesta de mis clientes, quien no me puede pagar con dinero pues lo hace con comida, al final igual el dinero lo voy a gastar en eso (…) la gente tiene buena sazón al menos. Hay días buenos y hay días muy malos. De lógica que tampoco es que todo es en comida porque tengo que reponer hilos, pega de zapato y eso también es caro”, dijo Carrillo.

La enseñanza, la comida y los profesores

El pago con comida se intensifica, y así lo han demostrado los estudiantes de la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado (Ucla) en Lara quienes días atrás crearon un fondo especial para recolectar alimentos que son destinados a sus profesores, ya que el 50% ha abandonado las aulas de clases debido a los bajos sueldos. El programa también tiene planteado cancelar el transporte a los profesores para que puedan dirigirse a la universidad.

 

Luis Fernando Herrera

Fotos: Noticia al Día

Noticia al Día

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