Chile decretó el estado de emergencia tras fuertes protestas: Evalúan suspensión de clases

Chile decretó el estado de emergencia tras fuertes protestas: Evalúan suspensión de clases

El Gobierno de Sebastián Piñera ha decretó este viernes por la noche Estado de Emergencia y ha cedido el control de Santiago a los militares, en un intento para controlar el caos en la capital.  Se restringirá la libertad de reunión y locomoción y el presidente designará un jefe de la Defensa Nacional del Ejército, que se hará cargo de las provincias de Santiago y Chacabuco de la Región Metropolitana. La decisión extrema ha sido el corolario de una jornada de violencia que se agravó con el paso de las horas y pareció salirse de control.

Las protestas por el alza del precio del metro, que se agudizaron este jueves y viernes, derivaron en acciones vandálicas como no se había visto en décadas en Santiago. Los incendios se han replicado en estaciones de metro, autobuses, monumentos públicos, bancos, supermercados y universidades. La sede central de la eléctrica ENEL, en el centro de la capital, fue incendiada por un grupo de delincuentes que a esta hora actúan con total impunidad y a rostro descubierto. Las principales calles parecen tomadas por los vándalos. La clase política, tanto del oficialismo como de la oposición, no han estado a la altura de la emergencia.

«El Gobierno convocará a un diálogo transversal para que los más necesitados tengan la ayuda que necesitan», ha indicado esta madrugada Piñera desde La Moneda, sede del Gobierno.

Pese a que el presidente Piñera presumía hace solo algunos días de que su país era una especie de «oasis» en América Latina, las revueltas han desbordado a las autoridades. La red de metro de Santiago de Chile, uno de los mejores símbolos del país por su orden y buen funcionamiento, se ha convertido en el escenario de inéditas manifestaciones por el aumento de costo del pasaje, por lo que ha cerrado por completo. En diferentes sitios de la ciudad se han producido enfrentamientos entre los manifestantes y carabineros. Diversas estaciones resultaron destruidas producto de la violencia, según informan los propios trabajadores del subterráneo.

Las entradas masivas de usuarios saltando los accesos sin pagar comenzaron la semana pasada, en paralelo al alza del precio del pasaje, pero las movilizaciones se agudizaron durante las últimas 48 horas. Hasta este jueves, los destrozos estaban valorados en al menos unos 700.000 dólares, pero no existe todavía un nuevo balance sobre el estado en que han quedado muchas de las estaciones.

La situación general en la capital es de caos. Toda la red de metro, que transporta diariamente a 2,8 millones de personas, ha cerrado sus accesos por lo menos hasta el domingo. Miles de trabajadores caminaron por las principales avenidas —Apoquindo, Providencia y la Alameda— en busca de transporte público para regresar a sus hogares. Las paradas de autobuses, repletos de gente, no dieron abasto y no se encontraron taxis vacíos. Los coches generaron atascos en las principales calles, la policía desvió el tránsito en las zonas céntricas, los centros comerciales cerraron anticipadamente.

Desde la inauguración del sistema de transporte público Transantiago en 2007 —actualmente rebautizado como Red Metropolitana de Movilidad— el precio del billete ha subido una veintena de ocasiones. Hace 12 años tenía un valor de 420 pesos (0,59 dólares) y con la última alza pasó de 800 a 830 (1,13 a 1,17 dólares), lo que desató las protestas. Los sueldos no van de la mano con el aumento del precio de transporte.

Un desafío a Piñera

Estas manifestaciones representan un desafío político para el Gobierno chileno, que hasta ahora ha reaccionado con medidas policiales poco eficaces. Las protestas por el alza de precios en el metro reflejan un descontento profundo que —a diferencia del de 2011, protagonizado por los estudiantes con una clara agenda de cambios— resulta difícil de analizar.

Según apuntan sociólogos como Eugenio Tironi, se observan elementos similares a la protesta de los chalecos amarillos en Francia: ciudadanos de clase media golpeados por el coste de la vida y dificultades para llegar a fin de mes, que hacen transgredir masivamente la norma y logran colapsar el sistema policial y legal. La analista política y académica de la Universidad de Santiago Lucía Dammert explica que la población de menos de 25 años se rebela frente a las injusticias porque está cansada de ver a sus padres y abuelos trabajando para sobrevivir.

Intendenta evalúa opción de suspender las clases en colegios

La intendenta de Santiago, Karla Rubilar, tras liderar una reunión de la mesa técnica operativa, se refirió a la posibilidad de suspender las clases en la Región Metropolitana, lo cual aseguró se está evaluando en estos momentos. «Efectivamente esta es una de las dudas que tenemos y estamos evaluando.

Yo he conversado con la ministra Cubillos muy temprano respecto de la evaluación», aseguró Rubilar.

«Le hemos solicitado al Seremi una conversación con los diferentes alcaldes y esto va a tener mucho que ver con el impacto que tengamos del transporte público en la ciudad y la red de metro que estamos evaluando en este minuto», agregó. «Sin duda puede ser una grave complicación para los alumnos y profesores llegar a sus establecimientos educacionales si es que tenemos un daño muy mayor que no vamos a alcanzar a reparar al día lunes».
El País/Emol

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