Terecila Mavárez: lavar, planchar, barrer y ochenta años de felicidad

Terecila Mavárez: lavar, planchar, barrer y ochenta años de felicidad

Terecila durante sus vacaciones, 2018.

Desde un conuco en Sinamaica, una vida cargada de experiencias y decisiones fuertes la convirtieron hoy en un ejemplo de superación. ¿Han escuchado el dicho que dice más sabe el diablo por viejo qué por diablo? la vida me ha demostrado que es cierto; no importa cuánto patalee y crea tener razón, los años de experiencia de otros siempre estarán por encima de mi lógica.

Isabel II del Reino Unido es la persona con más edad que viene a mi cabeza cuando intento pensar en años de experiencia ante el ojo público. No sé con qué pueda encontrarme si la entrevistara, quizás una vida de pasos contundentes.

Bastante alejada de la realidad de una monarca, está la protagonista de estas letras. Yo solo soy un instrumento para relatar la trágica pero maravillosa historia de Terecila.

¿Por qué Isabel II circula en esta historia?. Isabel es unos años mayor que Terecila. Ella nació con un destino fantástico, Terecila se ganó su lugar en el mundo.

De los nueve hijos que tuvo, seis lograron obtener títulos universitarios. Un médico, una abogada, una periodista, un director de teatro, un contador y un trabajador social. Quien mira a los Mavárez desde fuera, más allá de observar a una familia numerosa, no ve nada inusual. Pero, si estudiamos a fondo nos encontraremos con la razón de todos los pilares de esta familia: Terecila Mavárez.

Huerfana quizá desamparada pero nunca debil

Hija de un matrimonio procedente de Quisiro, Terecila nació en un conuco en Sinamaica. A los 10 años perdió a su mamá y un año después a su papá. Siendo la sexta hija de ocho, no había muchas opciones para ella. No obstante, entre trabajo, gritos y reclamos, Terecila salió adelante. Quizá fue difícil ignorar todas las voces que decían “no” pero ella lo logró.

Luego de la muerte de sus padres, sus hermanos murieron, en cuestión de años. Terecila, a sus 84 años, recuerda con amor a sus hermanos, especialmente a Aly, quien murió durante un entrenamiento en paracaídas.

Terecila quedó al cargo de una hermana mayor, quien tenía un esposo que las maltrataba. Aquel hombre despiadado le lanzaba ollas luego de emborracharse, incluso en alguna oportunidad una olla con agua hirviendo luego de preparar espaguetis. No obstante, con tenacidad Terecila se defendía a ella y a su hermana.

Desde niña se dedicó a trabajar en casas; lavar, planchar y barrer, eran su día a día. Nunca fue al colegio pero le pedía a las señoras de las casas donde trabajaba que le enseñaran “alguito”.

Tanto trabajar, no quitaba la esencia de niña de ella, pues, a cambio de jugar con las muñecas de las hijas de las señoras donde trabajaba, accedía a limpiar gratis de vez en cuando.

Llegaron los hijos, años de luz

Terecila se quedó sin familia desde temprana edad, a los 15 años al ver el maltrato que recibía en casa de su hermana, un señor decidió llevarla con Sisoes Hidalgo quien se convertiría en el padre de sus 9 hijos.

Siendo una madre soltera, se hizo cargo de sus hijos y los formó con carácter «mis hijos todos son honrados, ninguno le roba nada a nadie».

Los hijos mayores de Terecila cuidaban de sus hermanos menores, este es uno de los factores por el cual los hijos mayores no alcanzaron títulos universitarios, sin embargo, Terecila trabajó y se esforzó para que sus hijos recibiesen educación, todos culminaron el bachillerato. «Mis hijos mayores trabajaban y me ayudaban con los menores. Aly (hijo) trabajaba y en diciembre se compraba su ropa y la de su hermanito menor Ramón. Egda, cuando la invitaban a comer siempre mencionaba que era necesario llevarle a sus hermanos».

Terecila siente gran amor por su familia, ella se quedó huérfana y con el tiempo sin ningún pariente cercano, a excepción de un hermana que murió ya en su vejez.

“Dios me regalo una familia”, a su edad su memoria se conserva lucida, aún recuerda el nacimiento de su octava hija Mónica, donde ella casi muere “aunque Mónica esté grande… Siempre será mi milagro”. Mónica hoy es una periodista, que por largo tiempo fue la directora de prensa de fundadeporte en el estado Carabobo.

Mónica Mavárez junto a Gabriel García Márquez.

Una vida brillante, a pesar de la oscuridad

Terecila se define así misma como “Una señora chueca” haciendo referencia a la desviación de columna que tiene desde los 23 años luego de una caída trabajando.

Las personas cercanas a Terecila la describen como una mujer con carácter fuerte y un gran corazón, sus hijos y conocidos admiran su capacidad de perdonar y siempre tender una mano a los demás.

Humilde y dadivosa, Terecila nació en 1934 y desde pequeña aprendió que el esfuerzo y el amor lo son todo, a su edad y con una columna desviada aún no se cansa de cocinar y limpiar su casa “No me gusta la vagancia”, le gustaría cocinar más que arepas pero si es lo que Dios provee “amén”.

En clase de humanismo cristiano me enseñaron que las personas son dignas desde que nacen. Pero si esto no fuese suficiente, Terecila es un ejemplo de una vida que no fue anulada por la pobreza,  quien con trabajo duro salió adelante. Porque la igualdad se trabajaba desde casa y hoy cuando pensamos en mujeres grandes, imaginamos a aquellas que ejercen cargos que antes eran solo para hombres, pero es necesario comprender que una madre que lucha día a día también es un ejemplo.

Todas las personas somos historia, una historia que merece ser contada. Te invito a convertirte en el mejor investigador de la vida de las personas a tu alrededor. Epa, no malinterpretes no hablo de darle paso a rumores y chismes. Sigue mi consejo sin mala intenciones y sobre todo no te canses de luchar como Terecila.

Irene Lugo/Pasante

Fotos: John Lugo.

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