Sólo uno de cada 20 padres se acoge en Japón a la baja por paternidad

Sólo uno de cada 20 padres se acoge en Japón a la baja por paternidad

Sobre el papel, Japón cuenta con uno de los mejores y más avanzados sistemas de bajas por paternidad del mundo. Pese a ello, la práctica dicta que tan sólo uno de cada veinte de sus posibles beneficiarios disfruta de esos derechos, a menudo por temor a que sus carreras profesionales se resientan o al qué dirán en una de las sociedades más conservadoras de toda Asia. Como resultado, las mujeres siguen asumiendo de manera abrumadora las tareas del cuidado infantil, lo que las priva en muchas ocasiones de poder retomar sus carreras.

Por eso sorprenden tanto las demandas presentadas por dos trabajadores, que se cogieron un tiempo para cuidar de sus recién nacidos, contra sus respectivos empleadores, a los que acusan de acoso laboral cuando regresaron de sus permisos. Dos casos inusuales e históricos que amenazan con remover los cimientos de la exigente cultura corporativa de Japón, que espera que los hombres muestren una lealtad extrema a sus compañías, no se cojan todas las vacaciones pagadas que la ley dicta y trabajen más horas de las estipuladas a expensas de su vida personal y familiar.

En el primero de los juicios, iniciado el pasado jueves, un empleado de 38 años denunció al fabricante de ropa deportiva Asics por asignarle a propósito tareas no acordes con su puesto –ventas y marketing– tras regresar de sendas bajas en el 2015 y el 2018. El empleado reclama poder volver a su puesto original y una compensación de 37.000 euros, mientras que la firma niega las acusaciones y lamenta haber tenido que llegar a juicio sin haber alcanzado antes un acuerdo.

El otro caso es el del canadiense Glen Wood, que era director gerente de ventas en el banco de inversión Mitsubishi UFJ Morgan Stanley Securities. Según su versión, fue degradado y más tarde despedido tras hacer uso de su baja paternal. “Tratan de acosar a las personas por pasar tiempo con los suyos y de obligar a los hombres a casarse con sus empresas en lugar de con su familia”, afirmó. Está previsto que la primera vista de su juicio se celebre el próximo mes. En Japón, la ley garantiza a hombres y mujeres hasta un año de baja después del nacimiento de una criatura. Durante ese tiempo, los padres no tienen garantizado el pago por parte de sus empresas, pero son elegibles para recibir ayudas gubernamentales. Mientras que sólo un magro 6% de los varones hace uso de este derecho, la cifra entre las mujeres se dispara por encima del 80%.

Preocupado por el acusado descenso de la tasa de natalidad –una de las más bajas del mundo– y necesitado de que más mujeres se incorporen a su mercado laboral, el Gobierno nipón incluso se plantea hacer obligatoria la baja parental para fomentar la procreación y mejorar la economía. Mientras lo decide, alienta a las empresas patrias a que promuevan este permiso, aunque no parece que de puertas adentro su mensaje esté calando.

Para Makoto Yoshida, profesor de Sociología en la Universidad Ritsumeikan, la aceptación de este permiso por parte de las compañías podría llevar décadas, ya que va directamente en contra de la cultura corporativa nipona. “Un jefe puede pensar que un trabajador que coge este permiso no sirve para nada. Es posible que él mismo nunca haya tomado una baja como esta. Y una vez que los trabajadores de una oficina ven que uno de sus compañeros recibe un mal trato por haber disfrutado de ese permiso, es muy probable que nadie más quiera hacerlo”, explicó a la agencia AP.

La Vanguardia

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